Audi A8 4.2 TDI quattro tiptronic

4 de abril 2014

Pruebas
Jaume Gustems Casado

Jaume Gustems Casado

Asensi Carricondo

Suntuosa berlina


El Audi A8 alcanza la excelencia en esta versión 2014, todavía más equipada y segura.
Audi siempre ha tenido en el A8 su coche insignia. Este modelo ya fue pionero en su día, hace nada menos que 20 años, cuando presentó una carrocería fabricada casi completamente en aluminio, según un método de construcción que la marca alemana bautizo como Audi Space Frame. Ese particular diseño lo convirtió en un coche muy competitivo frente a sus rivales, ya que cuando hablamos de una berlina de este estilo el peso se convierte en un factor importante. Todavía lo es más cuando la evolución tecnológica del automóvil lleva a montar cada vez más sistemas de asistencia y seguridad que incrementan el resultado en la báscula. Menos peso equivale a mejor comportamiento dinámico y menor consumo. 

La carrocería de aluminio del A8 permite que mantenga su peso ligeramente por encima de las dos toneladas. Es un registro lógico teniendo en cuenta que se trata de la berlina más grande de su segmento y que monta tracción integral y una gran cantidad de equipamiento.

La versión diésel más potente que hemos probado destaca por su silencio y confort de marcha, similar a las versiones de gasolina pero con un coste de mantenimiento inferior.
Son 5,14 metros de coche, con prácticamente tres metros de batalla y dos metros de anchura. Es tres centímetros más largo que un Mercedes-Benz Clase S y 13 más que un BMW Serie 7. Como ellos, también ofrece una versión de carrocería todavía más larga, que llega a los 5,26 metros de longitud. Esta versión L se vende muy poco en Europa, y es más adecuada para países asiáticos donde abundan clientes amantes de coches con estética de limusina. 

Estamos ante una de las berlinas más majestuosas del mercado, la referencia para Audi en este segmento. Y como podéis imaginar, la marca alemana no ha escatimado recursos y esfuerzos en ofrecer lo mejor en su modelo emblema. 

Los escapes con forma trapezoidal identifican a la versión 2014 del Audi A8.
Nueva imagen

Ya circula por las carreteras la última evolución del A8, que hace unos meses recibió un pequeño restyling exterior y amplió su equipamiento. Ya tuve ocasión de contaros qué ofrece de nuevo el A8 en este 2014 durante la presentación internacional a la prensa. En aquella primera toma de contacto conduje las dos versiones de gasolina y la diésel de menor potencia, que ofrece 258 CV y que es la más solicitada. Ahora probamos la versión diésel más potente, la que monta un motor V8 de 385 CV y tiene una superior cilindrada: 4,2 litros.

¿Hay mucha diferencia entre esta versión y la 3.0 TDI? Obviamente, la mayor potencia de su motor diésel genera unas sensaciones al volante más intensas  si das gas a fondo. Este A8 acelera de 0 a 100 km/h en 4,7 segundos. Es 1,2 segundos más rápido que el 3.0 TDI, una cifra considerable. Pero para que os hagáis una idea, este A8 acelera mejor que un Porsche 911 Carrera 4 y sólo dos décimas por encima de lo que registra un 911 Carrera S Coupé. Está claro que bajo su apariencia aburguesada se esconde un coche con un enorme potencial.

Con este motor, podríamos tener un auténtico deportivo si no fuese porque Audi ha configurado el coche para responder a una utilización menos radical y más adecuada a su filosofía de vehículo de representación o familiar de lujo. Y es que quien compra un A8 no suele buscar rebajar el crono en un circuito. 

El interior es ya conocido, pero se añaden nuevos detalles de acabado y equipamiento. La sensación de lujo y buen gusto es instantánea.
Audi ofrece un coche con un motor que no sólo brilla por sus prestaciones, sino que sobre todo destaca por su progresividad y enorme cifra de par máximo a bajas revoluciones: 850 Nm disponibles entre 2000 y 2750 r.p.m.  Así, desde el primer recorrido de gas tenemos una respuesta contundente, capaz de dejar la espalda pegada al respaldo del asiento, pero siempre sin brusquedades y bajo control.

En comparación con el motor V6 diésel, este V8 funciona todavía más suave, perfectamente acompasado, y no transmite vibraciones al volante. Parece un motor de gasolina, y resume perfectamente hasta dónde han evolucionado los motores diésel de la mano de uno de los fabricantes más experimentados en esta tecnología. Audi fue la primera marca en ganar unas 24 Horas de Le Mans con un motor diésel, en el año 2006, y posteriormente supo aprovechar las ventajas de esta clase de motores para adjudicarse nuevas ediciones de esta carrera. El “savoir faire” de Audi en este sentido es indudable, y un claro ejemplo lo tenemos en el propulsor que monta este A8. 

El conocido pomo del cambio automático Tiptronic tiene esta original forma. Podéis ver en la foto el aspecto de la madera natural y el efecto que produce.
Es un motor que empuja muy bien y que además gasta relativamente poco. El consumo medio oficial está en 7,4 litros a los 100, y a nosotros nos gastó 9,5 l/100 km. Como es lógico, en ciudad la cifra se dispara por encima de los 10 litros/100, aunque es capaz de rodar por autopista o carretera gastando en torno a 8 l/100km. Se beneficia de sistemas como el Start & Stop para reducir el consumo.

Para emitir menos contaminantes, utiliza un sistema de depuración de gases de escape SCR (Selective Catalytic Reduction) que requiere del  uso de aditivo AdBlue para neutralizar los óxidos de nitrógeno. Para ello, cada cierto tiempo debemos rellenar el depósito de urea a través de una boca al lado de la del depósito de gasoil (ver foto). Con este sistema es capaz de cumplir la normativa de emisiones Euro6.

Este es el panel táctil que se utiliza para introducir datos de forma manual, dibujando con los dedos. Por ejemplo, la dirección de destino en el navegador.
Alfombra mágica

Este elástico y suave motor es perfecto para ir asociado a un chasis y una carrocería que se han diseñado para ofrecer el mayor confort posible a sus ocupantes.

Una de las ventajas de la suspensión neumática que equipa de serie el A8 es que nos permite ajustar su dureza a través del programa Audi Drive Select. En confort, podemos desplazarnos por carretera sin percibir apenas las irregularidades del asfalto. En el polo opuesto, con el programa Dynamic activado, la carrocería baja su altura 10 milímetros, la suspensión endurece su tarado, la dirección se endurece ligeramente, el motor acelera con mayor decisión y el cambio Tiptronic de 8 velocidades lleva el punto de transición entre marchas a un régimen un poco más alto de revoluciones. 

Con el modo Dynamic activado, el A8 transmite unas sensaciones bastante deportivas. Uno de los secretos de su excelente comportamiento en carretera radica en la tracción quattro, que en este coche se complementa perfectamente con un diferencial deportivo de serie, el mismo que se monta en el Audi S8.

Nuestra unidad de pruebas equipaba además llantas de aleación de 20 pulgadas, una opción que cuesta 1.840 euros que además de mejorar la estética del coche beneficia su comportamiento dinámico al acompañarse de neumáticos de perfil muy bajo: 265/40 R20.

Entre las banquetas traseras puede colocarse este reposabrazos con mandos de climatización y de regulación de banqueta incorporados.
Como todos los Audi, en el A8 destaca la excelente motricidad que es capaz de ofrecer su sistema de tracción integral. Es un coche grande y algo pesado, y esto hace que en carreteras de montaña se perciban algunas inercias cuando enlazamos curvas. No obstante, el guiado es muy seguro gracias a la efectividad de su sistema de transmisión integral y a la eficacia de los sistema de control de estabilidad y tracción, que funcionan constantemente para llevar el coche por el carril aunque la física se empeñe en lo contrario. Esto tiene una contrapartida: si te aplicas mucho en la conducción, es fácil percibir el olor a desgaste de pastilla de freno como consecuencia del intenso trabajo de estos sistemas. 

El Audi A8, no obstante, ofrece su mejor cara en largos desplazamientos a ritmo tranquilo, donde resulta extremadamente competitivo. Ofrece un confort similar al de la mejor berlina de lujo británica. La insonorización del habitáculo es excelente, y justifica los 8.255 euros que cuesta el equipo de sonido Bang & Olufsen Advanced, que suena perfecto en este coche, sea cual sea la velocidad a la que se conduzca.

Detalle del minimalista altavoz del sistema de sonido Bang & Olufsen, que emerge en el lateral del salpicadero al dar el contacto.
El espacio interior es holgado en todas las plazas, y muy especialmente en las traseras. Es de los pocos coches que pueden comprarse con regulación eléctrica y calefacción en las banquetas traseras. El reposabrazos central también se presenta con mandos de climatización incorporados, que permiten regular la temperatura individualmente. No es el caso de la unidad que hemos probado, pero Audi ofrece además funciones de ventilación y masaje o mesas abatibles y nevera, todo ello opcional. Lo único que no entra en el listado es el servicio de chófer, cuya contratación deberá correr a cargo del propietario. 

Bromas aparte, está claro que el Audi A8 se posiciona como una de las mejores berlinas para uso con chófer. Todo acompaña: estética, carácter, equipamiento… el coche que de las fotos incluía el paquete “Audi Design Selection” (16.815 euros) que todavía da un aire más artesanal y lujoso al habitáculo. Este paquete comprende asientos de confort calefactables, con memoria y función de masaje, tapicería de cuero Valcona Marrón Balao, revestimiento del techo en Alcántara, inserciones en madera de fresno marrón combinadas con aluminio cepillado, volante de cuatro brazos y pomo en cuero, reposabrazos central delantero de confort e iluminación ambiental, entre otros. 

El comportamiento de esta versión del A8 en carretera es intachable. La efectividad de su sistema de tracción quattro y la relativa ligereza de la carrocería ayudan.
Llama a tus sentidos

El olor a piel es lo primero que te llega al entrar al habitáculo. Pero el A8 no sólo cautiva por el sentido del olfato. Tocar su volante forrado en piel, notar inmediatamente el confort de los asientos o pasar la mano por las superficies de madera natural es otro de los placeres que te ofrece sin haber arrancado todavía el motor. Y la combinación de todos estos materiales naturales y el ajuste perfecto de todos los elementos que conforman un habitáculo altamente lujoso y refinado atrae mucho visualmente.

Muchos detalles llaman la atención, como por ejemplo los minúsculos altavoces del equipo de sonido que emergen en las esquinas del salpicadero, la peculiar forma de la palanca del cambio automático, la guantera central con doble apertura, el clásico reloj en el centro del salpicadero, el monitor de 8 pulgadas que puede empotrarse en el tablero o el sistema MMI que ahora se acompaña de una mini pantalla de tipo touchpad para poder introducir órdenes escribiendo directamente con los dedos. En realidad, el diseño de este salpicadero y del habitáculo en general no cambia apenas respecto al del Audi A8 anterior, y sigue siendo un diseño conocido y agradable.  

Es un coche grande, pero se conduce muy fácilmente gracias a la nobleza de sus reacciones. Los sistemas de control y estabilidad trabajan con eficacia si fuerzas la entrada en las curvas.
Los cambios efectuados por Audi en esta versión 2014 afectan básicamente al equipamiento. Ahora podemos pedir que se nos instale un head-up-display que proyecta en la luna del parabrisas los principales datos de la conducción, entre ellos la velocidad máxima a la que podemos circular y que ha registrado previamente la cámara situada en el retrovisor central. Eso sí, una de las pocas objeciones que pueden hacerse a este coche es la lectura imprecisa que a veces hace de esas señales de tráfico, y que pueden prestarse a confusión. 

Audi ha incidido especialmente en equipar al A8 con los mejores sistemas de seguridad y asistencia al conductor. En este sentido, parece que libre una dura batalla con Mercedes-Benz, principalmente, cuya Clase S quiere ser la referencia en este sentido.

El A8 no se queda atrás, y monta el Audi pre-sense en diferentes versiones, la más completa con sistema automático de frenada si el conductor no reacciona a las advertencias de posible colisión; asistente de cambio de carril con detección de vehículos en el ángulo muerto, advertencia de cambio de carril involuntario, asistente de visión nocturna con posibilidad de detectar peatones y animales, asistencia al aparcamiento con cámaras 360º o faros full LED, que opcionalmente pueden pedirse con tecnología Matrix, que permite circular con las largas puestas sin que deslumbremos a los vehículos que circulan de frente. 

Lujo al alcance de muy pocos. El Audi A8 se posiciona como una de las berlinas más exquisitas del mercado, especialmente si la equipas hasta los topes.
Gran parte de este equipamiento es opcional, y como es habitual, puede incrementar el precio del coche hasta límites insospechados. La unidad básica del A8 4.2 TDI cuesta 108.720 euros, aunque si lo equipamos a tope el precio puede alcanzar los 171.435 euros, como fue el caso de la unidad que os presentamos en esta prueba. Son casi 63.000 euros en extras que demuestran que un A8 personalizado puede ser una pieza única y de considerable valor. 

Pocas berlinas en el mundo alcanzan este nivel de refinamiento  y lujo, y eso lógicamente tiene un precio, al alcance de muy pocas personas. 

Opinión del experto

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