Volvo S90 vs V90, la alternativa sueca

31 de julio 2017

Pruebas
Gerard Farré

Gerard Farré

Maria Pujol

En un mercado dominado por los SUV siguen resistiendo carrocerías tradicionales como las berlinas y los familiares. Volvo tiene un gran éxito comercial con sus XC60 y XC90 pero en su catálogo mantiene opciones tradicionales. 

Hoy ponemos a prueba tanto el S90 como el V90, ambos con motores diésel. La gama está únicamente formada por mecánicas de 4 cilindros, tanto gasolina como diésel. Lejos quedan aquellos 5 en línea históricos y aquel 6 en línea que existió en el final de vida del V70.

El V90 presenta un estilo propio pero que a la vez respeta la tradición de la firma sueca.
El equipo de diseño de Volvo ha logrado algo bastante difícil. Introducir un nuevo lenguaje de estilo más dinámico y moderno, a la vez que respeta la tradición. Los mires desde el ángulo que los mires siguen siendo un Volvo.

Las dimensiones del V90 son más grandes de lo que aparenta a simple vista. 4,9 metros de largo, 1,8 metros de ancho y 1,4 metros de alto. La distancia entre ejes es de 2,9 metros y sobre la báscula anuncia 1,9 toneladas de peso, 1,8 para el S90. 

Las llantas opcionales de 20” (1.815 euros) le sientan de maravilla. Un tamaño menor, como serían las 18” que vienen de serie comprometerían y mucho el resultado final del conjunto.

Es Premium en lo que a diseño y calidad de acabados se refiere, pero también en precio. Tal y como está equipado este V90 supera los 85.000 euros.
Tanto el S90 como el V90 presentan una línea muy atractiva que rezuma calidad por los cuatro costados. Ambos tienen la apariencia de un coche Premium gracias al cuidado diseño de sus carrocerías así como por los buenos ajustes que ofrecen.

Si por diseño son Premium por precio también. Sirva de ejemplo el V90 de esta prueba. Con motor D5, tracción integral AWD, cambio automático y acabado Inscription cuesta 66.961 euros. 

Si sumamos todos los extras que lleva la cifra asciende a 86.527 euros. No está nada mal, 20.000 euros en extras. Llantas de 20”, equipo de audio Bowers & Wilkins, techo solar, head-up display, clima 4 zonas, navegador de gran formato, suspensión neumática, asientos eléctricos climatizados con masaje…

Calidad también en el interior

El interior es minimalista pero funcional al mismo tiempo. La pantalla central tipo iPad funciona bien y tiene un manejo bastante intuitivo.
La nueva era de Volvo empezó con el actual XC90. Los S90 y V90 presentan un interior prácticamente idéntico al del SUV de gran formato de la marca sueca. Salpicadero, consola central, túnel de transmisión y demás mandos son idénticos.

La pantalla táctil de gran formato a modo de Tablet dispuesta de forma vertical en la consola central permite gestionar de forma rápida y cómoda multitud de funciones. Desde el climatizador hasta el navegador, pasando por el teléfono…

Los asientos delanteros son muy confortables, ideales para llevar a cabo largos viajes. Opcionalmente pueden equipar regulación eléctrica, calefacción, climatización e incluso función de masaje.

El maletero del V90 declara 560 litros, 60 litros más que el del S90. Este separador de carga permite hacernos la vida mucho más fácil en el día a día.
La segunda fila es una verdadera sala de descanso, con dos plazas exteriores que gozan de mucho espacio libre para las piernas, así como una altura libre al techo destacable. La posibilidad de contar con sillitas infantiles integradas nos permite olvidarnos de una vez por todas de llevar el típico elevador.

El V90 declara 560 litros en configuración cinco plazas, 60 más que el S90. Si abatimos los respaldos traseros del V90 ampliamos el volumen de carga hasta 1.526 litros. Son muchas las soluciones que mejoran la vida y el uso de este maletero, destacando por encima de todas esta pieza plegable que permite dividirlo en dos mitades para sujetar mejor la carga.

Máximo confort

La suspensión neumática de Volvo es sumamente cómoda. Permite viajar con gran confort, no importa el estado del asfalto.
El V90 es un coche pensado para viajar de forma confortable. El chasis con suspensión neumática como el que probamos ofrece tres posibilidades de regulación: Eco, Comfort y Dynamic. 

El intermedio, Confort es cómodo y eficaz a la vez. Filtra bien sin llegar a hacer balancear el coche en exceso. De los tres fue el que más me gustó. El Dynamic no terminó de ofrecer esa misma suavidad.

El motor D5 es un 4 cilindros de 2 litros turbodiésel que declara 235 CV a 4.000 rpm y 480 Nm 1.750 y 2.250 rpm. Casi 500 Nm serían demasiado para un tracción delantera, pero gracias a la tracción integral AWD, de serie en esta versión, son del todo aprovechables.

El D5 es la versión diésel más potente con 235 CV y 480 Nm. De serie cuenta con tracción integral AWD y cambio automático de 8 relaciones.
Sobre el papel no parecen unos registros que quiten el hipo pero la realidad es que permiten mover con gran soltura al V90. El D5 tiene más brío del que aparenta. Hay momentos en los que rinde casi como un seis cilindros turbo-diésel. Anuncia un 0 a 100 km/h en 7,2 segundos y una punta de 240 km/h.

La caja de cambios automática de 8 relaciones Aisin está calibrada para disfrutar del modo 100% automátic. No cuenta con levas en el volante y tampoco incita a usar la posición manual del la palanca tradicional.

Los dos motores más pequeños de la gama D3 y D4 equipan de serie un cambio manual de 6 relaciones, el D5 únicamente está disponible con caja automática y tracción integral. 

El S90 que probamos contaba con el motor D4 de 190 CV, el segundo diésel más potente de la gama, también con cambio automático pero de tracción delantera.
El S90 D4 de 190 CV era tracción delantera y también contaba con la misma caja de cambios automática. Un turbo-diésel destaca por la buena entrega a bajas revoluciones. Ni más ni menos que 400 Nm de forma continua entre 1.750 y 2.500 rpm.

5 metros de coche, una batalla de casi 3 metros y 2.000 kilos no se encuentra especialmente cómodo en una carretera secundaria. Sin embargo, en autovía todo cambia para mejor.

Volvo ha equipado a los S90 y V90 con un equipo de frenos potente y eficaz.
La dirección es algo blanda pero es cómoda a la vez. El sistema de mantenimiento de carril es bastante intrusivo de modo que pasa casi todo el rato moviendo el volante para tratar de mantener el coche dentro del carril de forma autónoma.  

Dado que no se trata de un modelo enfocado a una conducción deportiva sorprende ver que está equipado con un potente equipo de frenos. Aguantan bien un uso intensivo y responden con fuerza ante cualquier adversidad. Bravo por Volvo.

En resumidas cuentas

Están cerca de sus rivales alemanes, sin embargo, es una lástima que sólo estén disponibles con motores de 4 cilindros.
Volvo está cerca de sus rivales alemanes pero le queda muy poco para estar a su misma altura. Tanto su diseño como su calidad son intachables, incluso en algunos puntos pueden llegar a superar a los reyes del Premium. 

La mayor contrapartida de estos modelos es no poder configurarlos con motores de mayor capacidad. La gama está compuesta únicamente por mecánicas de 4 cilindros tanto gasolina como diésel. Por lo demás es un coche muy completo, bien acabado, cómodo y espacioso.

Opinión del experto

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