Opel Insignia Grand Sport: Corregido y aumentado

13 de octubre 2017

Pruebas
Juan Carlos Grande

Juan Carlos Grande

Maria Pujol

Dedicamos esta videoprueba a la segunda generación del Opel Insignia, cuya variante sedán recibe la denominación comercial Insignia Grand Sport. Además de actualizar su diseño, el nuevo modelo es más largo, ancho y bajo que el anterior; actualiza su plataforma, mejora su habitabilidad en las plazas traseras y amplía su equipamiento. Ya está a la venta en España con nuevos motores y cajas de cambio; y en esta ocasión lo analizaremos en su versión diésel de 136 CV, con el acabado Excellence.

Las berlinas “de toda la vida” no lo han tenido fácil en las últimas dos décadas. Primero fueron los monovolumen los que intentaron robarle su sitio; y más recientemente, los SUV y crossover vienen tratando de ocupar ese mismo espacio. Por si fuese poco, las berlinas premium sí que han sabido conquistar a una clientela más interesada por “lucir marca” que por otra cosa, de manera que las flotas de empresa han sido fundamentales para la supervivencia de los sedanes generalistas.

El Opel Insignia Grand Sport ha recibido una completa batería de actualizaciones.
Pese a haber vendido cerca de un millón de unidades, el Opel Insignia ha tenido que “lidiar” con sus propios problemas; y eso que sus inicios fueron prometedores: Después de su debut en 2008 fue elegido coche del año en Europa 2009; pero una vez superada la emoción inicial, salieron a relucir algunos aspectos mejorables: peso excesivo, diseño y distribución del salpicadero, espacio en las plazas traseras … Por fortuna, esta segunda generación se esfuerza en remediar o reducir los defectos del modelo precedente

El nuevo Insignia Grand Sport ha recibido una completa batería de actualizaciones: renueva su familia de propulsores diésel y de gasolina, trae nuevas cajas de cambios manuales y automáticas, y está disponible tanto con tracción delantera como con un nuevo y sofisticado sistema de tracción integral. Pero ante todo es un coche ligeramente más grande y espacioso, que como no podría ser de otra forma, se acompaña de una estética totalmente renovada. Y para mejor, debo decir.

Aún más grande y atractivo

El Opel Insignia Grand Sport luce una nueva imagen que le sienta realmente bien.
Evidentemente, la gran diferencia en cuanto a diseño exterior se halla en el frontal, que encuentra inspiración en el concept car Monza presentado en Ginebra 2013. La parrilla es más amplia y fina, queda situada en una posición más baja se ajusta al estilo actual de la marca. Los faros también son más horizontales y contribuyen a reforzar la impresión de anchura del vehículo. La vista de perfil ha cambiado poco, pero la caída del techo es más suave y prolongada. Y en cuanto a la zaga, tal vez sea la parte menos favorecida estéticamente (en parte por la falta de imaginación a la hora de diseñar el paragolpes); pero a modo de compensación, las nuevas ópticas le dan mayor empaque. En cualquier caso, el cambio de proporciones del Insignia ha logrado potenciar el dinamismo de su estampa.

Casi todas las medidas son superiores a las del primer Insignia. Ahora es 5,5 cm más largo (4,90 m en total) y 0,7 cm más ancho (1,86 m), si bien ha rebajado en 3 cm su altura (1,46 m). Sí ha crecido notablemente la distancia entre ejes (+9,2 cm) hasta alcanzar los 2,83 m.

Entrenamiento y dieta, claves para estar en forma

El nuevo Insignia se ha visto beneficiado por una importante reducción de peso.
No olvidemos que uno de los aspectos más criticados del modelo precedente era su falta de ligereza. Afortunadamente, la adopción de la plataforma evolucionada Epsilon 2, el uso de materiales ligeros en chasis y carrocería, y la reducción de cilindrada de los motores han logrado una rebaja de hasta 175 kilogramos en la báscula.

Esta reducción de masa se deja notar, y mucho. Ahora el Insignia se muestra más fácil de llevar, con un eje delantero que ha ganado tanta reactividad como peso ha perdido. Además, preserva las virtudes que ya exhibía anteriormente, como la precisión de su guiado, de manera que podremos practicar una conducción alegre con mayor disfrute y garantías -aunque no podemos decir que esta berlina alcance el nivel de “deportividad” de un  Ford Mondeo: su comportamiento es más parecido al del Skoda Superb, por ejemplo-.

No se ha convertido de repente en una berlina deportiva, pero sí en una berlina muy manejable.
Contribuye a dicha mejoría el empleo de unas suspensiones más firmes tanto en las versiones con tren de rodaje tradicional como en la que probamos en esta ocasión, equipada el sistema adaptativo FlexRide. Además de afectar a la dureza de los amortiguadores, este selector de modos de conducción (Normal, Sport y Tour) afecta al tacto del volante y a la respuesta del pedal del acelerador. El modo Tour es el más suave de los tres, y por tanto el más indicado para viajar por autopista, mientras que el Sport refuerza claramente las suspensiones y la dirección para trasladar mejores sensaciones en zonas de curvas.

El Insignia es ante todo una berlina rutera. Presenta una calidad de marcha muy destacada, con un buen confort en autopista y una insonorización muy lograda respecto del exterior del vehículo, pero no del interior: el sonido del motor llega al habitáculo con más claridad de la esperada, lo que se convierte en principal punto negativo de cara a realizar largos viajes. No es que se trate de un automóvil ruidoso, ni mucho menos, pero tampoco llega al nivel de silencio que cabía esperar.

A este viajero infatigable únicamente se le echa en falta una mejor insonorización del motor.
Nuestra unidad cuenta con un motor 1.6 diésel de 136 CV que sorprende por su capacidad de mover al coche con soltura -algo a lo que sin duda contribuye la “cura de adelgazamiento” general-. Empuja con fuerza en la zona media si bien se echa en falta una mayor respuesta a bajo régimen (los 320 Nm de par llegan a 2.000 rpm); pero en conjunto, es un propulsor muy adecuado para el uso al que se destina esta versión diésel. Puede acompañarse de una caja automática de seis velocidades o, como es nuestro caso, de una manual con el mismo número de relaciones. Esta nueva caja, suave y precisa, supone una clara evolución sobre la anterior; y sólo le hubiese pedido unos recorridos de palanca algo más cortos.

El consumo homologado para esta combinación de motor y cambio es de 5,1 litros a los 100 km. Por una vez, los resultados reales no han sido tan superiores: al final de nuestra semana de prueba, el Insignia diésel de 136 CV hizo un promedio de 6 litros justos; buen resultado para una berlina de este tamaño.

Corregido y ampliado

Opel suele cuidar el confort del conductor y su acompañante, y el nuevo Insignia no es una excepción en este sentido.
Si el nuevo Insignia es 3 cm más bajo por fuera, también lo es por dentro. El puesto de conducción nos sitúa en una perspectiva más cercana al suelo, pero no sacrifica el confort en absoluto. De hecho resulta muy fácil encontrar una posición cómoda al volante, más aún con los magníficos asientos opcionales, certificados por AGR, revestidos en piel y con función de masaje.

Por otro lado, Opel ha puesto remedio al discutible diseño del modelo inicial, pero sobre todo a sus carencias de ergonomía. Ahora tenemos muchos menos botones a nuestro alrededor, y los que están presentes lo hacen con orden y sentido. También contamos con suficientes espacios para dejar objetos; e incluso alguno más que antes, como el cofre ubicado donde antes se encontraba el trackpad del sistema de infoentretenimiento. 

El sistema de infoentretenimiento Intellilink se actualiza para poner fin a las objeciones generadas por la versión anterior.
El propio Intellilink también ha sido actualizado con pantallas de hasta 8 pulgadas y compatibilidad con Apple CarPlay y Android Auto. Como hasta ahora, tendremos acceso al conjunto de servicios OnStar, cuya central telefónica atenderá cualquier emergencia en carretera y nos provee de un asistente personal. Ah, y también podremos crear un punto de acceso WiFi con el que mantener distraídos a los pasajeros.

Las plazas traseras son aún más espaciosas que antes, aunque la altura libre al techo continúa siendo suficiente sin más.
Las plazas traseras presentan fácil acceso y no hay riesgo de dar con la cabeza al entrar. El aumento de batalla ha permitido ganar 2,5 cm de espacio para las rodillas, algo en lo que el Insignia siempre había destacado. Hemos ganado otros 2,5 cm a la altura de los hombros, y la banqueta es 3,2 cm más ancha, de manera que dos adultos viajarán con total comodidad (sobre todo si hacen uno del reposabrazos central con portabebidas). La única y escasa limitación es la altura del techo, que pese a haber aumentado en 0,8 cm puede ser algo justa para personas de gran talla; y como ventaja añadida, tenemos dos salidas de aire acondicionado; y como opción, podemos contar con asientos calefactados y dos tomas USB. En cuanto a la plaza central, podemos calificarla como aceptable sin más: el respaldo es más duro y estrecho, el asiento está elevado y el túnel central molesta bastante.

Adiós a la pequeña boca de carga de una berlina de cuatro puertas: ahora el Insignia sólo está disponible como "fastback" o "break".
Si el anterior Insignia ofrecía variantes de cuatro y cinco puertas, el nuevo modelo sólo está disponible con carrocería de cinco puertas y con todas las ventajas que otorga un portón trasero. En contrapartida, la capacidad con todas las plazas en uso se ha visto reducida en 40 litros para quedarse en 490 litros, medida que no está entre lo mejor del segmento. El interior presenta formas algo irregulares pero sí ofrece una buena profundidad, además de ganchos para colgar bolsas y argollas para fijar una red de carga. Bajo el fondo encontraremos un kit antipinchazos o bien la rueda de emergencia opcional.

Haciendo uso de los tiradores situados en el mismo maletero podemos abatir los respaldos posteriores (en proporción 40:60 y opcionalmente en 40:20:40), alcanzando así una capacidad total de carga de 1.450 litros. En caso de necesitar todavía más espacio, para eso está la variante con carrocería break, de nombre Insignia Sports Tourer.

Cargado de equipamiento y razones

De su equipamiento opcional cabe destacar los fantásticos faros adaptativos IntelliLux LED.
El nuevo Insignia se permite incluso el lujo de atraer a clientes potenciales de las berlinas premium, a quienes ofrece no solamente una buena calidad de acabado y materiales sino también un nivel de equipamiento comparable; todo ello a precios bastante atractivos. El acabado básico, llamado Selective, trae de serie luces diurnas y pilotos traseros LED, faros antiniebla, retrovisores calefactados, apertura y arranque sin llave, climatizador bizona, sistema de infoentretenimiento Intellilink con servicios OnStar, freno
Se permite incluso el lujo de atraer a clientes potenciales de las berlinas premium.
de estacionamiento eléctrico, asientos traseros abatibles en secciones asimétricas, reconocimiento de señales de tráfico, control de crucero, aviso de cambio de carril y alerta de colisión frontal con detección de peatones.

El nivel de acabado superior, denominado Excellence y al que corresponde nuestra unidad, incluye molduras cromadas sobre las ventanillas, embellecedores en los umbrales de acceso, llantas de 17” con diseño específico, asiento del acompañante regulable en altura, reposabrazos central trasero, sensores de lluvia y luces, retrovisor fotosensible, asistente de aparcamiento, head-up display, Intellilink con pantalla de 8” y visión periférica -buen detalle al que sólo le falta nitidez en las imágenes-. Con todo este equipamiento, el Opel Insignia Grand Sport diésel de 136 CV tiene un precio de 32.840 euros.

Sus virtudes le permiten atreverse a competir incluso contra algunos modelos de marcas "premium".
A partir de aquí, nuestro coche suma unas cuantas opciones. El color Verde Esmeralda son 722 euros. La suspensión adaptativa FlexRide, 866 €. Aquellos comodísimos asientos de cuero cuesta 4.118 €, y 626 más si los queremos eléctricos. El pack OPC interior con techo interior en negro, volante y pedales deportivos suma 625 €. La rueda de emergencia vale 96 euros. Y otros 1.732 € van al Pack Techno, que incluye control de crucero adaptativo y cargador inalámbrico para el móvil, junto con los magníficos y absolutamente recomendables faros adaptativos IntelliLux LED de segunda generación. En total, 41.635 euros.

Así pues, y en conclusión, el nuevo Opel Insignia supera al anterior en casi todos los aspectos y se ha esforzado en corregir sus carencias. Además, su buena relación entre precio, equipamiento y "calidad percibida" le permite competir incluso contra modelos más costosos; de manera que os corresponde a vosotros, como clientes, decidir qué es lo que más os importa: el producto recibido a cambio de vuestra inversión, o la insignia que aparece en vuestro llavero.

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