Maserati Levante: Primer SUV de la firma italiana

11 de agosto 2017

Pruebas
Luis Miguel Reyes

Luis Miguel Reyes

Maria Pujol

Con el nuevo Levante, Maserati se adentra en el mundo de los SUV por primera vez en su historia y tal como está la demanda de este tipo de vehículos, debería significar un soplo de aire fresco para la firma italiana ya que esperan que el nuevo Levante suponga  más del 50% de las nuevas ventas de Maserati, sin restar ventas de sus berlinas, lo que significaría doblar prácticamente la producción de la marca. 

Sea como sea, Maserati entra por primera vez en el segmento de los SUV de alta gama deportivos donde deberá a enfrentarse a rivales de la talla del Porsche Cayenne, el BMW X6, el Rang Rover Sport o al Mercedes-Benz GLE Coupé, entre otros. Por el momento, en nuestro mercado esta disponible con un motor V6 3.0 de gasolina 430 cv y un diesel de 275 cv que es el que hoy probamos. Conducir un Maserati siempre ha sido algo especial y de sensaciones casi únicas. Nosotros tenemos curiosidad por saber si la marca ha sabido dotar al nuevo Levante de lo necesario para que, siendo un SUV, sea capaz de transmitir lo mismo.

Atractivo

Maserati se adentra por vez primera en el mundo de los SUV con el Levante que mantiene el "aire" deportivo y elegante de la marca. Fotos: María Pujol
El primer SUV de Maserati es un coche grande y voluminoso, no se puede negar. Sus 5,03 metros de largo, 1,96 metros de ancho, 1,67 de alto y los 3 metros de distancia entre ejes que tiene, lo corroboran. Utilizando la plataforma de las berlinas de la marca, el Levante tiene un aspecto imponente, aunque sin perder el toque deportivo que siempre caracteriza a la firma italiana. En el frontal destaca una gran parrilla del estilo habitual de la marca que deja ver las lamas activas que cubren el radiador y que se abre y cierran en función de la necesidad de mayor o menor refrigeración, beneficiando este apartado y mejorando la eficiencia aerodinámica.

Unos estrechos y afilados faros de xenón con luces diurnas de LED, que parten desde la gran parrilla, redondean el imponente aspecto del Levante visto frontalmente. Los faros tienen alumbrado en curva de serie y adaptativa como opción. Capó, portón trasero y puertas son de aluminio para contener el peso y las ventanas de las puertas no incorporan marcos, algo habitual en los coupé, pero poco o nada visto en este segmento. En mi opinión, un toque muy acertado. Las habituales tomas de aire en los laterales delanteros, unas imponentes llantas -en este caso de 21” opcionales- y una línea de cintura alta que finaliza en la musculosa zona lateral trasera, le otorgan una imagen poderosa y fuerte. La zaga, la configura un amplio alerón sobre el portón, las dos salidas dobles de escape y unos pilotos traseros de bonito diseño. Pero, al contrario de lo que ocurre con el frontal y con la línea general del coche, la parte trasera me parece menos “personal” y original y, la verdad, me recuerda a la del  Porsche Cayenne. 

Interior de lujo

En el frontal destaca la gran parrilla y los afilados faros de xenón con luces diurnas LED que parten desde la gran parrilla y que redondean el imponente aspecto del Levante visto frontalmente.
El aspecto de interior del Levante es impecable con buenos acabados y sensación de lujo. Los asientos de cuero son muy cómodos, recogen bien el cuerpo y disponen de ocho posiciones de regulación eléctrica y cuatro de ajuste lumbar. Pueden ser calefactables y con ventilación, pero es una opción que cuesta 493 € y 1.043 € respectivamente. El cuero de primera calidad de los asientos –en el caso de nuestra unidad se trataba de la opción cuero premium con un coste de 3.560 €- está presente en el salpicadero, en las puertas, en los laterales de la consola y en el apoyabrazos, mientras el techo y montantes están forrados en Alcántara.

La parte superior de la consola, el frontal del salpicadero y las puertas pueden ir en madera o carbono, según nuestros gustos Sin duda, acabados que te hace respirar lujo y calidad. El cuadro de instrumentos y la consola se han modificado para alojar la nueva pantalla táctil de 8,4” con navegador –ligado al Pack Business con control de distancia de aparcamiento delantero y trasero por 2.663 €- para los botones de los modos de conducción y para el mando del nuevo sistema multimedia Maserati Touch Control Plus compatible con Apple CarPlay & Google Android Auto, que también se puede manejar a través de la pantalla. Un sistema que responde con rapidez, con buena disposición de la mayoría de funciones y que ofrece mucha información, aunque en algunos menús se acumula demasiada y es fácil distraerse.

En el interior el lujo está presente en cada rincón. Cuero en los asientos, salpicadero, en las puertas, en los laterales de la consola y en el apoyabrazos.
Las tomas AUX, USB y SD Memory Card están situadas en el compartimento de la parte delantera de la consola central y en la guantera, mientras para los ocupantes de las plazas traseras, hay dos tomas USB y una de 12 voltios en el interior del compartimento ubicado al final de la consola central.

En cuanto a sonido, el Levante incorpora de serie un equipo con ocho altavoces, pero que en nuestra unidad se transformaba en la opción Sonido Bowers & Wilkins de 1.280 vatios, 17 altavoces y un coste de 4.563 €. El cuadro de instrumentos sigue la línea de los berlinas, con una pantalla central en la que encontramos toda la información habitual como consumo medio, datos de viaje, etc, e información del estado del vehículo, de los sistemas de seguridad, del control de descenso, del modo de conducción que estamos utilizando o de la gestión que está realizando el sistema inteligente de tracción total Q4. 

Plazas trasera y maletero   

El cuadro de instrumentos y la consola se han modificado para alojar la nueva pantalla táctil de 8,4”.
Las plazas delanteras son cómodas y no se puede decir lo contrario de las traseras. Aunque no son las más amplias del segmento en anchura, la distancia del respaldo a las piernas es más que correcta así como el espacio de la cabeza al techo. En ningún momento sentiremos que estamos justos, al contrario. La plaza central, como es lógico, es menos confortable, pero no incómoda porque la altura del túnel central y del final de la consola no es demasiado intrusivo.

Si no la utilizamos, en el amplio reposabrazos central encontraremos dos portavasos. Los respaldos son abatibles en proporción 60/40 y se puede variar su inclinación, aunque no la distancia de la banqueta. Como ocurre con la zona delantera, los ocupantes de las plazas traseras respiran también un ambiente lujoso, con cuero por todas partes y detalles de calidad que, sin embargo, “chocan” con el plástico duro del final del montante trasero o algunos mandos y botonería de calidad más sencilla. 

Buen espacio

Las plazas traseras no son las más amplias del segmento en anchura, pero la distancia del respaldo a las piernas es más que correcta así como en altura.
El maletero dispone de 580 litros de capacidad que, si bien nos es el mejor de su grupo, sí se aprovecha muy bien gracias a sus líneas rectas y planas que optimizan el espacio. Dispone de buena iluminación, diferentes puntos de sujeción, trampilla para transportar objetos largo y, con los respaldos abatidos, queda una superficie bien enrasada y muy aprovechable.

Los respaldos traseros sólo se pueden abatir mediante una palanca situada en el lateral de los asientos y no desde el maletero algo que, en mi opinión, no debería ocurrir en un coche como este. Bajo el piso se encuentra una bandeja para colocar diversos objetos y bajo ella, Maserati ha colocado el kit para reparar pinchazos y la batería en busca de un mejor reparto de pesos. La apertura es eléctrica y se puede abrir también activando con el pie el sensor situado bajo el parachoques trasero. Esta opción cuesta 275 €.

Equipamiento y opciones

El maletero dispone de 580 litros de capacidad y se aprovecha bien gracias a sus líneas rectas y planas.
Son muchas las opciones con las que podemos equipar nuestro Levante, como lo demuestra la posibilidad de disponer de pintura metalizada por 1.297 €, techo tapizado en Alcántara por 1.664 €, enganche de remolque por 988 €, llantas de aleación de 21” por 4.945 €, salpicadero en cuero con un coste de 549 €, levas en el volante, techo panorámico por 1.649 € climatizador de cuatro zonas por 1.428 €, volante deportivo -220 €- cámara de visión 360º -1.318 €- o el Interior Zegna Edition de cuero y seda que cuesta 5.933 €. 

Maserati, a la postre, aglutina en diferentes packs la mayoría de opciones como el Pack Sport Dark Finish con un coste de 2.807 € compuesto por levas del cambio en el volante, asientos delanteros deportivos, pedales deportivos de acero inoxidable, asientos delanteros con ajuste lumbar, asientos delanteros con ajuste eléctrico -8 posiciones y memoria, faldones y pasos de rueda en color de la carrocería, placa protectora en acabado oscuro, parrilla delantera en acabado oscuro, spoiler trasero deportivo.

El Levante propone muchas opciones, como es el caso de las llantas de 21"
El Pack Luxury, de 1.280 €, además del equipamiento del Sport incluye placa protectora en cromo brillante, umbrales de puerta de acero iluminados y umbral del maletero cromado. Si hablamos de ayudas a la conducción y seguridad el Levante dispone de los sistemas habituales para un coche de estas características como son el control de crucero adaptativo con función Stop&Go cámara de aparcamiento trasera, alerta de cambio involuntario de carril, detector de vehículos en ángulo muerto, cámara de visión periférica, alerta de colisión frontal (FCW) y detector de vehículos en movimiento al circular marcha atrás. Todo ello aglutinado en el Pack Driver Assistance Plus que tiene un coste de 4.065 €. Se puede escoger entre trece colores de carrocería y 28 combinaciones de color interiores.

Por fin en marcha

No se puede negar que es un coche de más de 2.205 kg pero se mueve con agilidad y transmite, de alguna manera, la sensación de estar conduciendo un berlina de la firma italiana.
Hemos ocupado bastante tiempo en ver y comentar los muchos detalles que presenta el nuevo Maserati Levante, así que ya tengo ganas de ponerme al volante de este SUV que promete mucho en cuando a dinámica se refiere. Motivos para ser efectivo no le faltan. El motor V6 .3.0 de 275 cv con un par máximo de 600 Nm entre 2.000 y 2.600 rpm y una caja de cambios automática ZF de 8 marchas hacen que tengamos buenas expectativas. No es mucha potencia, pero sí suficiente para acelerar de 0 a 100 en 6,9”, alcanzar los 230 km/h y hacernos disfrutar, si chasis y suspensiones le acompañan. Y en este sentido es fácil que así sea si tenemos en cuenta que dispone de suspensión neumática con cinco niveles de altura contando la estándar que lo coloca a 207 mm del suelo- con una variación de hasta +40 mm en la posición Off road 2 –la más alta- y de hasta 35 mm en la posición Aero 2 que es la más baja, sin contar la posición Parking que baja 10 mm más para facilitar el acceso y salida del habitáculo.

La altura de la suspensión también varía según la velocidad y del modo de conducción que utilicemos, entre Normal, Sport -de dos niveles- I.C.E. que es la opción eficiente con la que la respuesta del motor y cambio es más suave- y Off Road que adecúa la altura y repuesta del motor al terreno. Si a eso le añadimos que utiliza aluminio en el subchasis, brazos, manguetas y columnas de suspensión y que va equipado con amortiguadores gestionados electrónicamente individualmente en los que se puede variar el tarado de firmeza, es fácil pensar que no nos decepcionará. 

Sorprendentemente eficaz

En condiciones normales, la tracción Q4 transmite el par sobre el eje trasero, pero llega hasta el 50% de par al eje delantero cuando la adherencia lo requiere.
Maserati dice que el Levante tiene un reparto de pesos 50/50, el centro de gravedad más bajo del segmento y que el esquema de suspensión es el de Ghibli adaptado a las necesidades. El esquema de aluminio incluye de serie elementos elásticos neumáticos y amortiguadores Skyhook controlados electrónicamente. No se si todos estos datos son exactos, pero lo que sí se es que el Levante sorprende por su efectividad dinámica en carreteras viradas.

No se puede negar que es un coche de más de 2.205 kg pero se mueve con agilidad y transmite, de alguna manera, la sensación de estar conduciendo un GT de la firma italiana, especialmente en el modo Sport. Apretando la tecla Sport, la respuesta al acelerador es más sensible e inmediata, cambia el sonido del escape y los controles son menos intrusivos. Si la accionamos de nuevo, además obtendremos la configuración más deportiva con la suspensión con el tarado más firme posible y la altura del coche en Aero 1.

Divertido y cómodo a la vez

El Levante tiene un reparto de pesos 50/50, el centro de gravedad más bajo del segmento y el esquema de suspensión del Ghibli.
Con este modo es como más disfrutamos de las cualidades del Levante en zonas viradas. Entra con precisión en las curvas, el cambio de apoyos los realiza sin apenas balanceos de la carrocería y sorprende su efectividad. En condiciones normales, la tracción Q4 transmite el par sobre el eje trasero, pero llega hasta el 50% de par al eje delantero cuando la adherencia lo requiere.

La buena tracción disponible en cualquier circunstancia y el ya conocido Torque Vectoring -que envía par a las ruedas exteriores del viraje y frena ligeramente las interiores- hacen que el Levante sea uno de los mejores del segmento en conducción rápida por carreteras de montaña. El motor no destaca especialmente en ningún apartado, pero es suficientemente potente como para moverlo con determinación y fluidez, aunque me parece excesivamente sonoro. Desde parado le cuesta “arrancar” y es algo perezoso hasta llegar cerca de las 2.000 rpm. que es donde notamos su empuje, hasta más allá de la 4.200 rpm.

Buen cambio, manejo mejorable

El nuevo SUV de Maserati dispone de suspensión neumática con cinco niveles de altura, contando la estándar, que lo coloca a 207 mm del suelo.
El cambio es correcto y acompaña al “puntito” deportivo del Levante pero “cambia sólo” incluso en el modo más deportivo. Los frenos de disco de 345 mm de diámetro con pinzas de seis pistones son eficaces y tienen buen mordiente, pero el tacto es algo esponjoso y transmite sensación de imprecisión. Algo parecido ocurre con la palanca de cambios, especialmente a la hora de maniobrar.

Es imprecisa a la hora de poner marcha atrás o volver a poner una marcha en una maniobra. Si lo hacemos relativamente rápido, suele entrar la posición de parking o le cuesta engranar la marcha. Pide calma y demasiada atención. Durante nuestra prueba los consumos rodaron los 9.0 litros de media en conducción normal. Como siempre, realizando una conducción más deportiva por zonas viradas, aumenta considerablemente y llegamos a ver los 14 litros.

Sorpresa Off

La palanca de cambios es imprecisa a la hora de poner marcha atrás y volver a poner una marcha cuando maniobramos.
En asfalto el Levante ha sido realmente eficaz y nos ha transmitido el carácter deportivo de la marca italiana, pero, de algún modo, se esperaba. En cambio, su efectividad fuera de él nos ha sorprendido. Con la suspensión en modo Off Road 2, el coche sube hasta 247 mm del suelo y la gestión electrónica manda el 10% del par al eje delantero directamente. La altura es buena, los ángulos de ataque y salida también y aunque no se trata de un Todo Terreno puro, uno se puede aventurar a pasar por sitios más que complicados.

La gestión del sistema de tracción, del cambio y del control de estabilidad varían y se adaptan a los terrenos con poca adherencia lo que le permite avanzar poco a poco con una contundencia y efectividad tremenda. Casi casi sólo los neumáticos ponen límites al Levante. Por el contrario, El morro es muy largo y la visión no es buena si nos adentramos en subidas o descensos muy pronunciados. Iría bien una cámara delantera. De todos modos, aunque no dispone de reductora, el control de descenso nos ayudará en gran medida en estas situaciones.

Me gusta

La gestión del sistema de tracción, del cambio y del control de estabilidad varían y se adaptan a los terrenos con poca adherencia. El control de descenso ideal para situaciones como la de la imagen.
No puedo decir otra cosa. El Maserati Levante me gusta. Me ha gustado su estética, personalidad, su confort y, sin duda, su dinámica en carreteras en las que, sobre el papel, debería sufrir bastante. Tiene el tacto típico de Maserati y consigue trasladarte, de alguna manera, a la sensación de conducir una de las berlinas de la marca. Es muy agradable de conducir y dinámicamente sorprenderá a más de uno. Y por si fuera poco, en off road también. Creo que se puede enfrentar a sus rivales sin miedo, pero también pienso que, más allá de la imagen y deportividad, no tiene nada que lo haga muy superior respecto al resto. Su precio “de salida” es de 84.500 € pero, por ejemplo, con el equipamiento de nuestra unidad de pruebas “se va” a 106.227 €. Es lo que menos me gusta…

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