Jaguar i-Pace, cómodo y muy rápido

4 de junio 2018

Pruebas
Gerard Farré

Gerard Farré

Jaguar

El Jaguar i-Pace es el primer SUV 100% eléctrico que comercializa Jaguar, animado por dos motores ofrece tracción integral y una autonomía teórica de 480 kilómetros. Está a la venta en tres niveles de acabado desde 79.100 euros

Viajamos hasta Portugal, a la región del Algarve para probarlo en circuito, en carretera e incluso en campo. ¿Quién me iba a decir que cruzaría un río al volante de un coche eléctrico?

Con estilo propio

Este Jaguar se produce en Austria por parte de Magna Steyr. Sí, en la misma factoría de Graz donde se fabrica el Clase G de Mercedes. Firmas como Aston Martin también han recurrido a Magna para la producción de algunos de sus modelos como es el caso del Rapide.

El i-Pace tiene unas proporciones bastante agraciadas, sobre todo cuando lo ves al natural. Las ruedas están casi en los extremos de la carrocería con lo que apenas tiene voladizos delantero y trasero.

Mide 4,68 metros de largo, 1,89 metros de ancho y 1,56 metros de alto. La distancia entre ejes es de 2,99 metros, lo que garantiza un amplio habitáculo.

Según Jaguar el diseño del i-Pace está inspirado en el del concept CX-75. Ese súper-coche desarrollado junto a Williams que jamás llegó a la serie y que sólo terminó apareciendo en una película de James Bond.

Tanto los faros Matrix LED como la calandra son muy parecidos a los del resto de modelos actuales de la firma británica, lo que consigue aportar un aire de familia al i-Pace al mismo tiempo que permite identificarlo como un Jaguar.

En la parte inferior del frontal presenta láminas activas que se abren cuando el vehículo requiere refrigeración y se cierran cuando no es necesario para optimizar la aerodinámica del conjunto. Merece la pena destacar que tiene un coeficiente de resistencia aerodinámico de 0,29.

Las llantas de 22” quedan muy bien integradas en el conjunto, existen varios modelos disponibles, uno de los cuales presenta un acabado símil carbono de lo más atractivo. Las manetas se esconden en las puertas, como en el Range Rover Velar. 

En la trasera encontramos un difusor bajo el parachoques y ninguna salida de escape falsa, es eléctrico. La luneta posterior carece de limpia-parabrisas puesto que el alerón del techo, además de mejorar la aerodinámica del conjunto, ha sido concebido para que el flujo del aire impida que las gotas de agua queden fijas en el cristal.

5 plazas y un maletero gigante

Los asientos delanteros ofrecen un altísimo nivel de confort y permiten conseguir una confortable postura ante el volante. Disponen de regulación eléctrica, memoria, pueden ser calefactados y ventilados.

Para ser un SUV de tamaño medio ofrece un espacio interior de 5 plazas digno de segmentos superiores. Llegando a brindar hasta 890 mm para las piernas de los pasajeros de la segunda fila. La plaza central trasera es algo justa en lo que altura libre se refiere pero por lo demás es bastante cómoda.

Lo primero que llama la atención una vez dentro es la pantalla doble Touch Pro Duo que ya estrenó el Range Rover Velar. Esta es la primera vez que Jaguar la usa en uno de sus modelos. Incluirá el asistente Amazon Alexa, una especie del Siri que conocemos en el iPhone, al que le podemos preguntar casi de todo.

Asimismo, los ocupantes del i-Pace disfrutan de Internet mediante conexión WiFI 4G. También dispone de numerosos puntos de recarga USB para poder sacar el máximo partido de todos los dispositivos portátiles de los ocupantes.

La capacidad de carga del maletero es de 656 litros con una superficie completamente plana y enrasada con la boca de carga. Presenta ganchos plegables e incluso anclajes en la base para fijar las siempre prácticas redes de sujeción. Abatiendo la segunda fila el volumen de carga crece hasta los 1.453 litros.

El diminuto compartimento de carga delantero, que apenas aporta 27 litros adicionales, es pura y simplemente testimonial. Es tan pequeño que apenas podemos guardar en él una mochila ni un portafolios.

A fondo en Portimao

El Autodromo Internacional de Algarve, también conocido como el circuito de Portimao, es uno de los trazados más espectaculares de la península Ibérica. Ubicado en el Algarve portugués a 80 kilómetros del aeropuerto de Faro, y a 300 kilómetros al sur de Lisboa.

En este circuito de 4,7 kilómetros de largo, plagado de rampas en subida y bajada de las que quitan el hipo, pude probar el i-Pace a fondo. Debo reconocer que fue toda una sorpresa, jamás habría pensado que podría pasármelo tan bien al volante de un SUV 100% eléctrico de 400 CV en un circuito.

Un sonido de motor agradable es algo que amplifica la experiencia de conducción y permite disfrutar todavía más al volante de un deportivo. Los ingenieros de Jaguar han ideado un sonido artificial que podría recordar al de una nave espacial que encaja a la perfección con las prestaciones del i-Pace.

Con 2,2 toneladas de peso no es el coche ideal para rodar a fondo en un circuito, no obstante, me sorprendió ver de lo que es capaz. La respuesta inmediata de los 696 Nm de par máximo permite salir de los virajes casi como fueses lanzado desde una catapulta.

Gracias a la tracción integral puedes aprovechar todo el par, eso sí, toca agarrarte bien al volante. Realizando una trazada bastante neutra parece mentira el ritmo que puedes llegar a coger en pista. 

Jaguar anuncia que está limitado a 200 km/h pero en la recta principal de Portimao pude comprobar que llega hasta 208 km/h, ni un kilómetro más. Aplicando una conducción deportiva de este calibre la autonomía cae en picado a un ritmo salvaje.

Acelera de 0 a 100 km/h en 4,8 segundos, un registro lento si lo comparamos con lo que pueden hacer algunas versiones de Tesla Model X. Bien es cierto que para la mayoría de mortales sigue siendo un buen tiempo. 

Lo mejor de todo son las sensaciones, la patada que ofrece al recuperar una vez en marcha parece todavía mayor a la que brinda al acelerar desde parado. Las recuperaciones son atómicas, pegándote al asiento al más puro estilo parque de atracciones.

Cómodo en carretera

El confort de marcha es el que esperas encontrar en un vehículo de este nivel. La suspensión neumática ayuda a la hora de filtrar mejor las irregularidades del firme, sobre todo cuando seleccionas el modo “Comfort”. 

Tuve ocasión de conducir por carreteras con asfalto en muy mal estado y puedo decir que a pesar de llevar llantas de 22” el confort a bordo no se ve comprometido lo más mínimo. Un Tesla Model X no es tan cómodo.

Gracias a la distribución escogida para los distintos componentes y a la arquitectura del chasis en aluminio se ha logrado un reparto de masas del tipo 50/50. El centro de gravedad es 130 mm más bajo que en un F-Pace. 

En el eje delantero cuenta con un esquema de suspensión formado por dobles triángulos derivado del que usa el F-Type, mientras que en el trasero recurre a una solución multi-brazo bautizado como Integral Link que ya conocemos en F-Pace.

En opción se podrá optar por un equipo de suspensión neumática. Con ella disfrutamos de tres alturas posibles, la de acceso al vehículo -40 mm, la normal y la offroad +50 mm. El recorrido es de 90 mm. A alta velocidad de forma automática desciende -10 mm.

La dirección ofrece buen guiado. Lo único que no me termina de gustar es el tema de los frenos. En conducción deportiva el tacto del sistema regenerativo no es el que esperas, y en ocasiones parece que no frene todo lo que debería. 

Los discos ventilados de 350 mm de diámetros delante y 325 mm detrás no son suficientes cuando quieres aprovechar todo el potencial en conducción deportiva. Monta llantas de 22” así que espacio para poner discos más grandes hay y de sobras. 

A ritmo fuerte las baterías de ion-litio de 90 kWh no llegan ni de broma a la teórica autonomía de 480 kilómetros. El rango real se queda en torno a los 300 kilómetros. Una cifra que sigue siendo respetable para un coche de estas prestaciones. 

El problema es el tiempo de recarga que necesita. En el modo de carga más rápido con 100 kW requiere de 40 minutos para pasar de 0 al 80% de carga. En un enchufe como los de casa con una potencia de 7 kW serán 10 horas para cargarlo hasta el 80%. Esta batería cuentan con una garantía de 8 años y con intervalos de mantenimiento cada dos años o 34.000 kilómetros.

Lo más sorprendente de todo es que gracias a la suspensión neumática en su modo más alto y en la posición confort de la misma puedes llegar a hacer trayectos de offroad que ni imaginarías

Para ser un SUV sorprende de lo que puede llegar a hacer. En la prueba llegamos a cruzar un río (tiene una capacidad de vadeo de 500 mm) tal y como la organización había previsto. Casi nadie que lo compre terminará haciendo nada de esto pero, si alguien quiere hacerlo que sepa que puede.

En resumidas cuentas

El Jaguar i-Pace es un coche que a mi parecer vale lo que cuesta. Por 80.000 euros tienes un SUV amplio, cómodo en carretera que además permite disfrutar tanto en conducción deportiva como en offroad. Con acabados de primer nivel y una autonomía bastante respetable.

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