BMW X4 20d xDrive: Más deportivo pero menos familiar

10 de agosto 2018

Pruebas
Joan Dalmau

Joan Dalmau

Maria Pujol

El BMW X4 es una versión deportiva del X3, con una carrocería de cinco puertas de inspiración cupé y un portón trasero muy inclinado. Hemos probado la versión se acceso a la gama diésel, llamada 20d XDrive y que dispone de un motor de dos litros y 190 CV que se factura a 54.200 euros. Esta versión dispone de tracción a las cuatro ruedas y de cambio automático con levas tras el volante.

BMW ha lanzado la segunda generación del X4 apenas tres años y medio después de la primera. Esta premura de tiempo está justificada por la llegada de la nueva generación del X3, modelo en el que se basa el X4. Cuando salió el primer X4, el X3 llevaba ya tres años a la venta, de manera que el X4 llegó tarde. Ahora, con el nuevo X3 lanzado hace un año (en este enlace tenéis el video de la presentación de este modelo), el X4 ha llegado a su rebufo.

Aunque a primera vista pueda no parecerlo, el X4 es completamente nuevo. No se trata de un restyling del modelo precedente y el chasis es nuevo, lo que ha pemitido modificar algunas de sus dimensiones lo que incide en unas líneas generales distintas y en unas proporciones diferentes.

Estéticamente es un coche más robusto y musculoso, con un diseño frontal distinto en el que destacan los riñones de tamaño superior y las ópticas separadas de la parrilla.
Comparado con su antecesor, el nuevo X4 tiene un frontal que separa las ópticas de la parrilla, en una especie de vuelta atrás de esta tendencia que inició precisamente BMW con el Serie 3 y que adoptaron posteriormente muchas otras marcas. Ahora, además presenta los riñones de un tamaño superior y de formas más cuadradas.

Lateralmente, el nuevo X4 es más musculoso, más deportivo y se diferencia por sus pasos de rueda asimétricos, no completamente redondos, y su capó más elevado. La línea de los cristales es muy parecida mientras que por detrás, la nueva generación pasa la matrícula al parachoques, de manera que se genera más chapa a la vista en la zona del portón y recurre a unos pilotos más estilizados totalmente horizontales. Un cambio de look que le aleja del X4 anterior para acercarle a su gran rival, el Mercedes GLC Coupé (en este video comparamos el CLC Coupé con el X4 anterior)

La trasera, con pilotos más finos y la matrícula trasladada al parachoques, se parece mucho a su principal rival, el Mercedes GLC Coupé.
Nuestra unidad del X4 correspondía a la terminación M Sport X, con un diseño exterior más deportivo. Los parachoques delanteros son diferentes, los pasos de rueda y los bajos de caja van pintados en un color plata satinado que le sienta francamente bien y se añaden los antiniebla de LED (los faros ya son de LED de serie) así como numerosos elementos interiores y de equipamiento. El precio de este paquete opcional es de 7.400 euros. 

Un coche más grande

El X4 ha crecido. Ahora mide 4,75 metros de largo (8 cm más), por 1,92 de ancho y 1,62 de alto y tiene una batalla más larga, con 2,86 metros. En la parte delantera, con los asientos deportivos y el volante M incluidos en el acabado M Sport X, el X4 tiene muy buen aspecto. El diseño de todos los elementos le emparenta con el resto de modelos del fabricante, con un acabado y un ajuste muy buenos y una calidad de materiales también elevada.

El salpicadero sigue la línea habitual de la marca, con mucha calidad de materiales y de ensamblado.
El diseño mantiene una notable deportividad. La instrumentación es digital (opcionalmente) y puede modificarse en algunos aspectos y la pantalla multifunción queda en una posición elevada. La de nuestra unidad, de 12 pulgadas, es opcional. De serie viene con una de ocho pulgadas pero si se elige equipar el coche con el paquete Connectivity o con navegador, pasa a ser de 12 pulgadas. La pantalla és táctil aunque puede manejarse también con el sistema i-Drive, un monomando circular situado en la consola que sí es de serie, independientemente de la pantalla montada. Además, opcionalmente, puede darse órdenes mediante diferentes gestos.

La pantalla central permite ver la navegación, el ordenador de a bordo, la información del equipo de sonido y, además, usar algunas aplicaciones como flickr, que nos ofrece imágenes de la zona por la que circulamos o acceder a internet para informarnos en la wikipedia. La compatibilidad con Apple Car Play, la única disponible ya que BMW no ofrece conectividad con Android Auto, hay que pagarla aparte.

La pantalla, situada en la parte superior del salpicadero, es de 8 pulgadas de serie aunque en este caso, nuestra unidad llevaba la opcional de 12, muy recomendable.
También en la pantalla veremos las cámaras periféricas, también opcionales y, si lo incorporamos en opción, podremos gestionar el sistema de aparcamiento automático. La pantalla es táctil y podemos darle órdenes mediante el mando i-Drive o, para algunos comandos concretos, con los movimientos gestuales de la mano o con órdenes de voz.

El salpicadero tiene la habitual palanca de cambios en forma de joystick de los BMW automáticos (todos los X4 lo son) y varios huecos portaobjetos para vaciar los bolsillos al entrar. La enorme guantera bajo el apoyabrazos central es el más grande pero no el único. Hay también un hueco con dos portalatas en la base del salpicadero (con persiana para cerrarlo), bandejas en las puertas y la guantera tradicional.

Nuestra unidad disponía de asientos deportivos M con una preciosa tapicería de cuero y una notable sujeción lateral.
Volante y asientos responden a la estética más deportiva de la División M de la marca. Los asientos recogen muy bien el cuerpo, están tapizados en piel, con un pequeño detalles con los colores de BMW M y disponen de regulación eléctrica opcional y de regulación de la longitud de la banqueta de serie.

Plazas traseras justas en altura

En las plazas traseras se nota el diseño cupé del vehículo, con la notable caida del techo. El acceso no es fácil ya que la puerta abierta no ofrece un hueco de entrada grande y hay que adelantar mucho la posición del cuerpo. Además, el corte de la propia puerta no facilita la entrada de manera que las personas altas deberán tener cuidado con la cabeza. Una vez dentro, la cabeza vuelve a ser protagonista.

Los asientos traseros son amplios y con mucha distancia entre filas pero las personas de más de 1,70 metros correrán el riesgo de tocar el techo con la cabeza.
El espacio para las piernas y la cota de anchura no admiten crítica. El X4 tiene mucho espacio para las rodillas y para estirar las piernas y, por anchura, tres personas caben en la parte trasera. La del centro, no obstante, irá incómoda por la presencia del túnel de transmisión, por un resplado muy duro (incluye el apoyabrazos) y porque las formas muy marcadas de las dos plazas exteriores hace que sea difícil para sus dos acompañantes acercarse a la puerta. Lo peor, no obstante, es la cota de altura, suficiente para personas de 1,70 metros pero no para los que superen esta altura ya que tocarán en el techo con facilidad. Los pequeños reposacabezas no facilitan tampoco el acomodo.

Maletero de 525 litros, con un doble fondo y abatido del respaldo trasero desde el propio maletero. Más que suficiente para el perfil de usuario de este modelo.
El maletero es grande. Tiene una capacidad de 525 litros, superior a la de la generación precedente. El portón tiene apertura automática (se acciona desde el logotipo) y cuenta con una bandeja rígida dividida en dos partes, una de las cuales se queda en el portón. El abatido de los asientos traseros puede hacerse desde el maletero por medio de dos tiradores.

Bajo el piso hay un doble fondo con un soporte hidráulico donde podemos encontrar la rueda de repuesto, el kit de reparación de pinchazos o, como en el caso de nuestra unidad de pruebas, que llevaba neumáticos run flat, ninguna de las dos cosas. En el maletero podemos colocar los habituales elementos de retención de carga que ofrece en opción BMW (argollas móviles que corren sobre los raíles laterales del maletero, redes y sistemas de sujeción rígidos o de cinta que usan esos mismos raíles para desplazarse y para compartimentar el maletero).

El X4 destaca por su confort de marcha en autopista, donde pueden conseguirse además consumos cercanos a los 6 litros.
Prácticamente todos los sistemas de ayuda a la conducción del X4 son opcionales. De serie lleva detector de fatiga, aviso de posible colisión y reconocimiento de señales. En opción cuenta con todo lo habitual en los BMW de gama alta; control de crucero activo, head-up display, aviso de .angulo muerto, aviso de posible colisión tanto hacia adelante como marcha atrás, sistema de aviso de salida de carril y de mantenimiento del mismo con acción sobre el volante y sistema de aparcamiento asistido con cámaras perimetrales.

Motor diésel de dos litros y 190 CV

Este X4 disponía del motor diésel de 2 litros y 190 CV. Homologa una velocidad máxima de 213 km/h., una aceleración de 0 a 100 km/h. y un consumo medio homologado de 5,4 l/100 km. La realidad es que el gasto estará, en un uso normal, entre 6 y 7 litros y cerca de 9 en una conducción exigente. Son valores lógicos en un coche que supera los 1.700 kilos, que tiene tracción a las cuatro ruedas y que cuenta con una gran superficie frontal.

Lo motor diésel de 2 litros y 190 Cv será perfecto para la mayoría de usuarios pero para los que busquen un comportamiento deportivo, mejor el 25d o el 30d.
El motor es uno de los mejores a este nivel de potencia. Entrega una buena cifra de par desde bajas vueltas, es elástico, tiene una gran facilidad para subir de vueltas para tratarse de un diésel y no hace más ruido del necesario. De todas maneras y para una conducción deportiva, se queda algo corto habida cuenta del peso elevado de este modelo.

El cambio es el habitual ZF de ocho velocidades. Es razonablemente rápido, muy suave en modo automático y con buena respuesta cuando lo usamos en modo manual con las levas. Saca un buen rendimiento al motor y no hay otra alternativa puesto que ningún X4 existe con cambio manual.

En autopista, el coche ofrece un elevado nivel de confort. Tiene tres modos de uso; normal, eco y sport. En cada caso cambian algunos parámetros como la asistencia de dirección, la respuesta de la suspensión pilotada, que es opcional, o la inmediatez de la respuesta del acelerador y del cambio. Además, cambia la presentación de la instrumentación digital que, como ya hemos mencionado, es también opcional.

Buena dinámica de conducción aunque con una deportividad más matizada que en la generación anterior. Este X4 se nota algo más pesado y menos ágil.
En carretera, el X4 nos recuerda mucho al X3, no en balde, se trata de la misma plataforma. La sensación es que el coche es menos deportivo que antes. BMW siempre se había caracterizado por ofrecer modelos de tacto más deportivo que sus rivales y en este sentido, el X4 cambia de orientación. La dirección y la suspensión no consiguen evitar una sensación de coche pesado, sin la agilidad de las berlinas de la marca.

Las inercias y el peso se notan y aunque el coche es muy reactivo, la carrocería se mueve bastante y no acepta de buen grado una conducción deportiva. Y es ahí cuando más se nota lo que comentábamos de este motor de dos litros y 190 CV. En la recuperación después de las curvas, le falta algo de contundencia, de ahí que sea más recomendable la versión 25d o, si el bolsillo lo permite, el 30d.

Es un coche de viaje, que no renuncia a una cierta deportividad pero que hace del equilibrio entre confort y prestaciones su mejor arma.
Por lo que se refiere a la dinámica del chasis, la suspensión en modo sport se nota más firme y rigurosa y aporta un mayor control en carreteras de montaña. Los frenos, por su parte, tienen un tacto extraño, con mucho recorrido antes de que empiecen a frenar “de verdad”, lo que también suma a esa sensación de pérdida de deportividad. No hay duda de que el X4 sigue siendo dinámico, pero también lo es que ya no se distingue como solía de sus principales rivales en este apartado. En definitiva, que el parecido con el GLC Coupé de Mercedes no se limita solo al diseño de la parte trasera.

El X4 tiene casi 21 cm de altura libre al suelo, una sofisticada transmisión integral con control electrónico y un sistema de control de descensos. Es, por lo tanto, un coche con cualidades intrínsecas para circular por pista y cabe destacar que aunque los neumáticos tan anchos no son los mejores para estos menesteres, la respuesta del coche en pista es sensacional, sobre todo la de la suspensión que filtra perfectamente las irregularidades de los caminos y le convierten –y no exagero- en uno de los SUV más cómodos fuera de carretera que hemos probado en mucho tiempo.

En pista responde mucho mejor de lo esperado. La suspensión trabaja de maravilla y es el punto más destacado junto a su generosa altura libre al suelo.
En pista hay que ir con cuidado sobre todo con las ruedas ya que no están pensadas para un off-road exigente pero el sistema de tracción integral resulta perfecto para todo tipo de terrenos, incluso los más resbaladizos. El control de descensos también funciona muy bien y en las bajadas pronunciadas permite que el conductor se concentre en el volante y se olvide de gas y freno. En pistas rápidas va muy bien y cuando la cosa de complica hay que tener algo más de cuidado para no golpear en los bajos.

54.200 euros para esta versión 20d XDrive es un precio hasta cierto punto lógico si partimos de la base que todos los BMW son coches caros. El problema es que esos 54.200 euros se convierten en 82.000 en el caso de nuestra unidad que al acabado M Sport X añadía la pintura metalizada, la tapicería de cuero, llantas de 20 pulgadas en lugar de 19, los paquetes de confort y conectividad, con navegador profesional, el equipo de sonido Harman & Kardon, el techo practicable de cristal o la suspensión adaptativa entre muchos otros elementos.

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