BMW i8 Roadster: Objeto de deseo

4 de mayo 2018

Pruebas
Jaume Gustems Casado

Jaume Gustems Casado

BMW

BMW acaba de presentar en Mallorca la versión roadster o descapotable del i8. Este modelo tiene el honor de ser el deportivo híbrido más vendido del mundo, desde su lanzamiento comercial en 2014. El i8 siempre ha sido un coche un tanto especial, por su condición de híbrido plug-in, por la tecnología que incorpora y por su particular diseño. Cuatro años después de su presentación sigue manteniendo estas características e incluso las mejora con la introducción de la versión con capota de lona. 

Ya en su momento os ofrecimos una completa videoprueba de este modelo, que sorprendió al mundo por su originalidad y por iniciar, junto con el BMW i3, el camino de la marca BMWi dedicada a los vehículos eléctricos e híbridos. 

Ahora os mostramos cuáles han sido las primeras impresiones que hemos obtenido al conducir la versión roadster, que es prácticamente idéntica a la Coupé, excepto la pequeña capota de lona. Esta capota también convierte al i8 en un deportivo biplaza, al ocupar el espacio que en el i8 Coupé se destina a dos pequeñas butacas para uso ocasional. 

La ya impresionante presencia del BMW i8 se incrementa en esta versión roadster, con capota de lona.
El i8 Roadster mantiene la misma estructura de chasis que el Coupé, a base de una plataforma de aluminio y una carrocería construida en fibra de carbono mezclada con termoplástico. Se ha buscado la máxima ligereza, aunque a un coste de materiales y fabricación elevados. Es lógico, teniendo en cuenta que se persigue que además de potencia, el i8 disponga de una buena autonomía en modo eléctrico, y el peso es un punto clave. Hasta el punto de que BMW ha sido capaz de hacer una variante de carrocería descapotable sin incrementar apenas la cifra: el i8 Roadster pesa sólo 60 kilos más que el Coupé, a pesar de montar todo el sistema de capota. 

La belleza del BMW i8 Roadster es casi incuestionable. Es uno de los deportivos más atractivos del mercado.
La rigidez del chasis y la carrocería de carbono han ayudado a mantener el peso, sin duda, pero también el estudiado diseño de la capota, que se ha construido con materiales livianos (algunos construidos mediante tecnología de impresión 3D) y funciona mediante un práctico sistema de plegado que la recoge en forma vertical ocupando el mínimo espacio.

Aún así, este deportivo cuenta con sólo 88 litros de capacidad en el pequeño maletero situado en la parte trasera, demasiado cercano al motor térmico, por lo que todo lo que coloquemos en ese compartimento saldrá bien “calentito”.

Cierto es que hay otros 100 litros para almacenaje justo detrás de los asientos del conductor y pasajero, con un sistema de compartimentación que evita que lo que pongamos en ese hueco se mueva lateralmente. Pero no deja ser un espacio bastante limitado si queremos hacer un viaje de largo recorrido. Es una lástima, porque tanto la comodidad de marcha como el placer de conducción invitan tanto a un uso diario como a viajar allí donde plazca.

Cómodo y rápido

Las formas aerodinámicas de la versión cupé se mantienen en esta descapotable.
El BMW i8 Roadster no es un deportivo radical, aunque ofrece unas excelentes prestaciones. Acelera de 0 a 100 km/h en 4,6 segundos (es dos décimas más lento que el Coupé), gracias a la potencia de su propulsor híbrido: 374 CV en total. Se mueve con la energía de las baterías y a través de dos motores eléctricos, uno situado en el eje delantero y otro en el trasero.

El del eje trasero se acompaña de un motor de gasolina tricilíndrico de 1,5 litros, con el que el i8 Roadster puede obtener la plena potencia y además, ofrece una autonomía lógica. De hecho, este híbrido plug-in  puede circular en modo plenamente eléctrico hasta un máximo de 53 kilómetros (dos kilómetros menos que la versión Coupé), siempre que tengamos la batería cargada a tope. Esta batería de ión litio, situada en posición central y en el piso, se recarga en sólo tres horas con un terminal de carga rápida que suministra BMW, aunque también puede hacerse a través de un enchufe convencional. 

El habitáculo del BMW i8 Roadster sólo da cabida a dos personas. El diseño es el conocido en el modelo.
El i8 Roadster puede conducirse según diversos programas, que actúan sobre la forma en la que se combinan los motores eléctricos y el térmico y sobre el ajuste del chasis. Así, en modo Sport es el motor de gasolina el que adquiere protagonismo para ofrecer, ayudado por los motores eléctricos, la máxima potencia. En modo Comfort actúan de una forma más equilibrada los motores eléctricos y el térmico para ofrecer una buena potencia y ser eficientes a la vez. Y en modo Eco Pro se busca que sea la energía de la batería la que impulse el coche de forma predominante, siempre que exista suficiente carga. Finalmente, podemos activar el botón e-Drive para conducir sólo en modo eléctrico, pero sólo podremos hacerlo hasta un máximo de 53 kilómetros y siempre que no se superen los 120 km/h.

Relación prestaciones/consumo excelente


Los acabados son impecables. El cambio es un Steptronic de seis velocidades.
Esta tecnología, típica de cualquier coche híbrido plug-in es la que permite que el BMW i8 Roadster sólo consuma una media de 1,8 l/100 Km. a pesar de tener una potencia cercana a los 400 CV. Es un consumo engañoso, ya que está calculado aprovechando esos 53 kms. teóricos de autonomía eléctrica, por lo que en esa media sólo “suman” los otros 47 kms. realizados quemando combustible. Pero en cualquier caso, la economía de uso diario y el respeto medioambiental de este deportivo es una de sus bazas, no hay duda. 

La sensación que transmite al volante es de llevar entre manos un deportivo de gran potencia pero con un comportamiento muy noble, nada radical, que transmite mucha seguridad.

Este coche tracciona normalmente a través del eje delantero, y conecta el motor térmico o el eléctrico que da par a las ruedas traseras según interese. Demuestra una gran motricidad y un paso por curva muy rápido.  Gira plano, de forma muy estable y con una gran sensación de agilidad. Sus suspensiones no son para nada incómodas, pero a la vez resultan suficientemente rígidas para garantizar una buena eficacia en conducción deportiva.

Hay pocos huecos para dejar objetos. La llave se guarda en este compartimento.
Circulando en modo Comfort, el BMW i8 Roadster parece un BMW Serie 5 por el confort y placer de marcha que es capaz de transmitir. En modo Sport transmite las sensaciones de un deportivo en su capacidad de aceleración, de frenado y de negociado de los virajes, pero sin llegar a extremos. BMW ha considerado necesario potenciar esa sensación deportiva amplificando el sonido del motor de gasolina a través de una serie de altavoces repartidos por el habitáculo del coche y a través de un escape especial diseñado para emitir un sonido más grave cuando abrimos gas. Lo cierto es que el resultado es bueno, el sonido que recibimos es agradable y un punto excitante. La precisión del cambio de marchas Steptronic de 6 velocidades contribuye a hacer de todo un conjunto excelente.

El BMW i8 Roadster se convierte, así, en uno de los deportivos más agradables de conducir, placentero a baja velocidad o a ritmo alegre, con la capota cerrada o sin ella. Para conducir a cielo abierto podemos recoger la capota en sólo 15 segundos siempre que no circulemos por encima de 50 km/h. Automáticamente la pequeña luneta trasera se sitúa en una posición ideal para reducir las típicas turbulencias que se producen a alta velocidad. No obstante, el conductor tiene la opción de modificar esa posición a través de un pulsador situado en el techo. 

Interior agradable


Las dos butacas traseras se sustituyen en esta versión por un práctico espacio de almacenamiento.
Entrar y salir del coche no reviste excesiva dificultad, aunque lo parezca. Las puertas de apertura vertical pesan poco y una vez sentados en el habitáculo alcanzar la maneta para cerrarlas es fácil. La posición de conducción es, evidentemente, muy baja, y la visibilidad es reducida. El pilar A es muy grueso y limita la visibilidad en el ángulo delantero izquierdo, y hacia atrás, como es lógico, se ve poco. El habitáculo de esta versión Roadster no cambia respecto a la Coupé, excepto el botón situado en la consola central para accionar la capota y el correspondiente en el techo para ajustar la altura del vidrio trasero. 

Por lo demás, resulta muy familiar. Muchos de los elementos de este interior ya han sido vistos en otros BMW, y la calidad de terminación y la de los materiales empleados es excelente. Hay dos pantallas digitales: una la del sistema Navegador Professional y la otra la del cuadro de instrumentos. Toda la información se lee de forma fácil y se maneja de forma intuitiva. Pocos defectos pueden achacarse a este diseño, excepto el reducido tamaño de los huecos en los que dejar la llave del coche o el Smartphone. 

Aerodinámico


El BMW i8 Roadster no es un deportivo extremo, pero sus 370 CV de potencia dan mucho juego. Impresiona la entrega de par a bajas vueltas.
Esta versión roadster mantiene básicamente las líneas estéticas de la Coupé. Sólo desaparece la gran luneta trasera y se sustituye por una pequeña luneta que da soporte a la capota. Las líneas aerodinámicas siguen siendo la característica más destacada de este diseño, que da forma a dos grandes alerones que fluyen desde el lateral hacia la zaga. Esta versión descapotable equipa de serie llantas exclusivas de 20 pulgadas, un kilo más ligeras que las que hasta ahora se vendían con el BMW i8. La obsesión por el peso sigue estando muy presente en la “evolución” de este modelo. 

BMW vende el i8 Roadster en dos colores de carrocería: E-Copper Metallic (dorado) y Donington Grey Metallic (plata). 

La conducción descapotado incrementa las sensaciones al volante. Si se hace en modo eléctrico, es difícilmente imitable por alguno de sus rivales.
El equipamiento de serie incluye control de velocidad de crucero con asistencia de frenada, cámaras de visión 360º, alerta de colisión o atropello con función de frenado, sensores de aparcamiento delanteros y traseros, asistente de luces largas, información de límites de velocidad y, opcionalmente, puede pedirse un Head-up Display. Otra interesante opción son las luces BMW Laserlight, que permite un haz de luz de hasta 600 metros, el doble que ofrecen las luces LED que se incluyen de serie. También equipa los más avanzados sistemas de conectividad BMW Connected y Connected Drive, que ofrecen información sobre rutas, gasolineras cercanas, estaciones de recarga para la batería, información sobre tráfico en tiempo real, llamadas de emergencia, acceso a internet, etc. 

El PVP del BMW i8 Roadster es de 160.199 euros, 15.000 euros más que la versión Coupé. El coche se pone a la venta en el mes de mayo. 

Opinión del experto

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