Nissan Qashqai 1.6 i DIGT 360 4x2

5 de junio 2015

Pruebas
Joan Dalmau

Joan Dalmau

Eloy García

El Qashqai para kilometrajes bajos

Esta versión es la más potente de la gama Qashqai pero no la más cara ya que resulta más barato que el dCi de 130 CV.

El Nissan Qashqai, lanzado hace un par de años, mantuvo todo aquello que convirtió en un superventas a su antecesor (esencialmente su polivalencia y su estética SUV además de la oferta diésel 4x4) y mejoró algunos aspectos necesarios para mantener su indiscutible liderazgo en un segmento cada vez más poblado de rivales dispuestos a complicarle la vida (más capacidad de maletero, más habitabilidad, equipamiento de seguridad a la última y un diseño interior más cuidado y con mayor calidad de materiales).

La segunda generación, por lo tanto, lo tiene todo para mantener su liderato, incluso el refuerzo del X-Trail (aquí podéis leer la prueba del mismo) en su nuevo papel de sustituto del anterior modelo del mismo nombre y, al mismo tiempo, del Qashqai+2. El coche adolecía, no obstante, de falta de gama en el apartado de gasolina. El único motor disponible, el 1.2 de 115 CV (aquí podéis leer la prueba) era una buena alternativa al diésel básico de 110 CV para aquellos que usaran el coche relativamente poco y, sobre todo en ciudad, y quisieran ahorrarse 1.600 euros. No obstante, ese voluntarioso motor era claramente insuficiente para un uso familiar del coche y quedaba corto de potencia en muchos mercados donde el porcentaje de dieselización es inferior al que se da en España.

Dinámicamente el coche resulta interesante ya que el motor le proporciona mejores prestaciones que el diésel, con recuperaciones aceptables.
Para poner remedio a esa falta de un motor de gasolina más potente, la marca acaba de lanzar en la gama Qashqai (y también en la del X-Trail para la que se convierte en la segunda alternativa disponible y la única con este combustible) un nuevo motor. Se trata de una unidad de 1,6 litros turboalimentada que rinde 160 CV y tiene todas las características comunes a esta nueva generación de motores downsizing de gasolina que ha invadido el mercado de un lustro a esta parte.

El motor es de aluminio y de cuatro cilindros. Tiene admisión y distribución variable, inyección directa de alta presión, un turbo de geometría variable y sistema Stop/Start. Agradable y suave, tiene una buena entrega de par a medio régimen, apenas hace ruido (al ralentí, casi no hay diferencia entre cuando lo para el Stop/Start y cuando no) y su rendimiento es ideal para un coche de las características del Qashqai.

Gasta más que el diésel, sobre todo en ciudad

Este nuevo propulsor turboalimentado con 160 CV pasará pronto a equipar también al X-Trail.
El consumo suele ser el talón de Aquiles de los motores de gasolina, especialmente cuando van montados en coches de este tipo, más altos, menos aerodinámicos y más pesados que un compacto al uso. En este caso, se trata de un motor que gasta más que el diésel de 130 CV (su alternativa real en la gama) pero no mucho más, de manera que entre que se trata de un coche más barato a igualdad de equipamiento y con un motor más potente, puede ser una buena alternativa para los que no hagan un kilometraje anual excesivo.

La marca homologa un consumo de 5,8 litros a los 100 penalizado por elevado consumo urbano de 7,4 l/100 km. Cabe señalar que el 1.2 de 115 CV consume apenas 0,2 litros menos (5,6 de media aunque gasta más en uso extraurbano con 4,9 por 4,8 del más potente) y que el consumo homologado del 1.6 dCi de 130 CV en su versión 4x2 es de 4,6 l/100 km. Yo conseguí una cifra de 5,6 litros alternando carretera ancha y autopista con una orografía bastante llana y buscando una conducción 100% ecológica pero con seguridad, respetando los límites de velocidad y buscando rodar en marchas largas. En zonas de carretera de montaña y en pista es fácil que el consumo llegue hasta los 9 litros con un uso intensivo del acelerador pero no hablamos en ningún caso de un consumo desorbitado. 

La única posibilidad a nivel de transmisión es la caja manual combinada con la tracción delantera. No hay disponibilidad de 4x4.
Este motor sólo está disponible combinado con una caja de cambios manual de seis velocidades y tracción delantera. La caja es una buena aliada a la hora de rebajar el consumo ya que tiene unos desarrollos largos (incluso los de las primeras marchas). La buena cifra de par a medio régimen -los 240 Nm de par se obtienen a 2.000 rpm y se mantienen estables hasta llegar a 4.000 rpm- confiere al motor una buena elasticidad y permite tirar de esos desarrollos largos sin problemas aunque también es cierto que las recuperaciones rápidas hay que hacerlas en cuarta ya que la quinta y la sexta son muy largas y no ofrecen el reprise esperado.

Lo que va bien para el consumo no va tan bien para la conducción en pista y menos aún para las pequeñas maniobras de franqueo a las que un Qashqai de dos ruedas motrices puede enfrentarse. Este no es un todoterreno sino un crossover capaz de circular por pistas en buen estado con cierta facilidad y sin golpear los bajos. Ante pendientes, cortaaguas y similares, hay que acelerar bien antes y pasarlos a inercia ya que ni la motricidad ni los bajos del motor en marchas cortas permiten alegrías. Los que vayan a hacer pistas con frecuencia deben decantarse por el diésel 130 CV 4x4 sí o sí.

Confortable y agradable de conducir

El consumo es el principal inconveniente de este Qashqai en relación a sus hermanos diésel.
En autopista, este Qashqai es el más cómodo de la gama ya que a su suspensión muy bien puesta a punto, combina un silencio de marcha irreprochable y en carreteras de montaña, al precio de penalizar el consumo, se posiciona como el más dinámico de la gama. Jugando con las marchas intermedias, esencialmente tercera y cuarta, se puede mantener un ritmo de marcha alegre y disfrutar de la conducción estirando más las marchas que en el diésel. El chasis acompaña, con unas oscilaciones de carrocería matizadas y una buena capacidad de tracción con un eje delantero incisivo y ágil, siempre sin perder de vista que hablamos de un crossover.

Por lo demás, es un Qashqai al uso que confirma lo bueno y lo malo del resto de la gama y que os hemos explicado en numerosas pruebas anteriores. Aquí tenéis los enlaces al comparativo de las versiones 1.5 dCi 4x2 y 1.6 dCi 4x4 que hicimos en video y al comparativo de segmento que realizamos con motivo del lanzamiento del modelo y al comparativo de la versión 1.5 dCi con un Mitsubishi ASX.

Habitabilidad correcta (mejor que en la generación anterior), maletero en aumento aunque no es de los grandes de la categoría (ofrece 430 litros y 1.585 con los asientos abatidos), una posición de conducción cómoda y con buena visibilidad y un acabado mejor que en la generación precedente y con materiales de mejor aspecto tanto a la vista como al tacto caracterizan a este modelo.

Cuatro acabados disponibles

Esta versión 360 es, posiblemente, la más equilibrada de la gama. Lleva todo lo imprescindible e incluso algo más.
Por lo que respecta al equipamiento, esta versión de gasolina está disponible en los cuatro acabados habituales del Qashqai; Visia, Acenta, 360 y Tekna Premium. Nuestra unidad era un 360 que cuesta 26.400 euros. Con el descuento en vigor y aprovechando el Plan PIVE, el precio se queda en 23.400 euros. A esta cifra, en el caso de nuestra unidad, hay que añadir los 750 euros del techo de cristal, única opción disponible, más los 488 de la pintura blanca perlada. Todas las pinturas valen lo mismo salvo el blanco normal (203 euros) y el rojo, único color por el que no se cobra plus.

Los precios del resto de versiones son de 23.100 euros para el Visia, 24.600 para el Acenta y 29.300 para el Tekna Premium. En todos los casos hay que descontar los 2.000 euros de la oferta de la marca y los 1.000 del PIVE en el caso de que se cumplan las condiciones del mismo. La diferencia del 360 sobre el Acenta son la cámara de visión 360 grados (4 cámaras perimetrales que crean una vista cenital del coche), las llantas de 18 pulgadas (contra 17 para el Acenta), el sistema Nissan Connect con navegador, pantalla de 7 pulgadas (de 5 en los Visia y Acenta), el volante y el cambio en piel, los cristales oscuros y el primer nivel del Escudo de Protección Inteligente que agrupa la alerta de cambio de carril involuntario (avisa cuando el coche invade el carril contiguo sin haber accionado el intermitente), el cambio de luces cortas a largas automático, el identificador de señales de tráfico y la alerta de colisión frontal).

Los que hagan pocos kilómetros anuales y quieran una buena calidad de respuesta tendrán en este Qashqai gasolina una buena alternativa al diésel.
Saltar al acabado Tekna Premium supone incluir, por 2.900 euros añadidos, el segundo nivel del escudo (detector de movimiento al dar marcha atrás, aviso del ángulo muerto y detector de fatiga), la tapicería de piel, los asientos calefactados, el asistente de aparcamiento automático, el acceso y arranque sin llavem las llantas de 19 pulgadas y los faros completos de LED.

La verdad es que este Qashqai no es una mala compra ni mucho menos. Los defensores a ultranza de los motores de gasolina (aunque pocos, haberlos haylos), dispondrán ahora de un motor a la altura de las cualidades del coche, con potencia suficiente para moverlo con soltura, especialmente a coche cargado, mientras que aquellos que hagan pocos kilómetros al año y quieran ahorrarse un dinero con respecto al 1.6 dCi de 130 CV, podrán comprar un coche con más potencia y ahorrarse 1.600 euros que no van a ser fáciles de recuperar a base de consumo, especialmente si no se conduce mucho en ciudad.

Opinión del experto

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