MINI Cooper S John Cooper Works JCW PRO

3 de octubre 2017

Pruebas
Gerard Farré

Gerard Farré

Asensi Carricondo

Todos sabemos que el catálogo de opciones de personalización de MINI puede llegara a parecer la historia interminable. Hoy probamos un Cooper S John Cooper Works configurado con casi todo lo que se podría equipar si llegáramos al concesionario y nos volviéramos locos con los extras. ¡Escapes JCW PRO incluidos!

De esta guisa queda un MINI Cooper S John Cooper Works si lo equipamos con todos los accesorios JCW PRO.
Recientemente ya publicamos una prueba de un MINI Cooper S John Cooper Works que podéis leer aquí. En esta ocasión nos centraremos única y exclusivamente en los opcionales y si estos consiguen o no incrementar el placer de conducción.

Una de las piezas clave de esta configuración es la línea de escape con silenciador JCW PRO, un opcional que asciende a 1.612 euros o 2.094 euros con molduras en carbono. Si alguna vez has asistido a un rally habrás escuchado los petardeos y explosiones que suelen hacer los coches de WRC. 

El accesorio más destacado del catálogo JCW PRO son los escapes con recubrimiento de carbono que disponen de un mando Bluetooth para que hagan más sonido.
Este MINI es capaz de reproducir esos mismos sonidos como si se tratara de un coche de carreras. Mediante un mando de control remoto con forma de detonador, que se encuentra conectado al coche por Bluetooth se abre una válvula del escape. Así es como se da rienda suelta a este estruendo digno de la competición.

En aceleración el sonido pasa a ser más grave y contundente pero lo verdaderamente espectacular sucede cuando levantas el pie del acelerador. Es en las retenciones es cuando se desatan esas explosiones que bien parecen disparos de un arma de fuego. Jamás había visto un coche de calle comercializado por un fabricante con un escape tan salvaje como el de este MINI. 

Con dos clicks sobre el botón de este mando se ilumina un LED de color rojo que parpadea y nos avisa que activamos el modo Track.
Tal y como se indica en una etiqueta del propio mando Bluetooth para la calle sólo podemos disfrutar del modo Sport. El Track, debido al escandaloso estruendo que provoca sólo está homologado para circuito.

El motor del JCW es estrictamente de serie, un 2 litros turbo de 231 CV. No obstante, si configuramos este escape en un Cooper S a secas, además se incluye una potenciación del motor hasta 211 CV (+19 CV).

Los escapes de acero inoxidable JCW PRO cuestan 1.612 euros, pero si los queremos como estos con embellecedor de carbono, la broma sale por 2.094 euros.
A nivel estético son numerosos los elementos decorativos que han sido incorporados a esta unidad. Toma de aire de carbono para el capó delantero (270 euros), embellecedores de faros delanteros y traseros (265 euros), faros adicionales de LED (595 euros), embellecedores laterales grandes (115 euros), carcasas de los retrovisores con bandera a cuadros (165 euros), franjas laterales y números en las puertas (209 euros), vinilo de techo (120 euros) y antena de techo sport (27 euros).

Esta es una de las infinitas combinaciones posibles, tanto los colores de carrocería como techo y vinilos disponibles harán que sea casi imposible ver dos MINI iguales. Ya se sabe, para gustos colores.

Entre los radios de las llantas forjadas de 18" Ferricgrey (2.488 euros) y las pinzas de freno del tren delantero podemos ver que no cabe un alfiler.
Siguiendo con la estética merece la pena destacar las llantas forjadas de 18” Ferricgrey (2.488 euros). A través de sus 5 dobles brazos se aprecia que apenas queda un milímetro entre ellas y el potente equipo de frenos que el JCW monta de serie. Según la marca reducen el peso en un kilo cada llanta.

Dentro también ha sido configurado con esmero hasta el último detalle. Alfombrillas (86 euros), pestillos de las puertas (45,50 euros), molduras de acceso retroiluminadas (550 euros), proyector en las puertas para iluminar el suelo (119 euros) y cubrellaves con cinta llavero (42 euros).

Los pestillos talla XXL no se yo si serán buena idea. Los amigos de lo ajeno parece que lo tendrán mucho más fácil a la hora de subirlos, sobre todo si tenemos en cuenta que las ventanillas no tienen marco...

Impresiones de conducción

Los accesorios JCW PRO no aportan nada extra en lo que a dinamismo se refiere, fuera del mayor sonido del escape y los 4 kilos que ahorran estas llantas.
A nivel dinámico no aporta nada adicional sobre un John Cooper Works, fuera del mayor ruido del escape. Esta unidad estaba equipada con la caja de cambios manual de 6 relaciones, opcionalmente hay una automática también de seis.

Al contar con la suspensión pilotada, el modo Sport es el que más endurece la suspensión. Mientras que sobre asfalto roto los muelles se muestran muy secos en extensión, una vez en una secundaria con asfalto bueno y quieres poner a prueba el chasis ofrece un talante demasiado blando en compresión. 

Al entrar en una curva con cierto ímpetu no sientes todo el grado de conexión que cabría esperar de un deportivo de este calibre. Un Ford Fiesta ST200 se muestra mucho más firme y preciso en el guiado. El MINI se siente suelto y no aporta toda la confianza que debiera.

Los neumáticos Dunlop no ofrecen el agarre que merece un deportivo de este nivel.
Los neumáticos Dunlop que monta tampoco ofrecen un nivel de agarre a la altura. En la entrada al viraje tienden a perder algo de grip provocando subviraje y en apoyo a veces sujetan bien al coche y otras no. Quizás con otras gomas el guion de la película sería distinto.

El tacto blando de las suspensiones al mismo tiempo influye en el feeling que aporta la dirección, sobre todo en la entrada a curva. Ese momento en que el coche flota no ayuda para nada.

Las suspensiones son quizás el elemento que más desentona del conjunto. No deberían ser tan secas en extensión y si en compresión.
En aceleración fuerte a la salida del viraje la descomunal entrega de par, 320 Nm de 1.250 a 4.800 rpm, termina afectando a la dirección. Algo que se conoce como torque steering. Siendo más progresivo con el acelerador o bien con el control de tracción activado esto se soluciona pero se pierde gran parte de la garra del propulsor.

Los frenos aguantan bastante bien, incluso un uso intensivo en carretera de montaña. Las llantas forjadas opcionales algo deben contribuir a la hora de mejorar la refrigeración de discos y pastillas.

En resumidas cuentas

¿Es una locura pagar 50.000 euros por un MINI?
El titular para este Cooper S JCW podría llegar a ser mucho ruido para pocas nueces. 50.092,50 euros por un MINI es una auténtica barbaridad. Sí, este es el precio al que asciende esta unidad si sumamos los 17.000 euros de extras a los 33.300 euros que cuesta de estricta serie.

El sonido del escape es una gozada si, de lo más Racing que he podido ver en un coche de calle. El motor es una pasada, empuja como un demonio y el cambio manual permite jugar de lo lindo al volante. El tema es que el chasis no acompaña. De un John Cooper Works me esperaba algo más extremo, más enfocado a la conducción deportiva.

Si me encontrara en la tesitura de plantearme un deportivo de tamaño pequeño quizás terminaría optando por un Ford Fiesta ST200

. Su motor empuja casi lo mismo y además su chasis es muchísimo más preciso y comunicativo. Sin embargo, si prefieres las desmesuradas explosiones y petardeos del escape JCW PRO quédate con el MINI. 

Opinión del experto

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