Mercedes GLA 220 CDi 4Matic AMG Line

30 de mayo 2014

Pruebas
Joan Dalmau

Joan Dalmau

Eloy García

Un Clase A más grande y más polivalente

El GLA es un SUV y, como tal, puede utilizarse en pista donde destaca sobre todo, por su confort de marcha.
El Mercedes Clase A de nueva generación supuso una especie de revolución dentro de la marca alemana. Además del cambio de formato respecto al modelo precedente (de monovolumen urbano a compacto premium), el coche estableció nuevos parámetros en el diseño de la marca y, sobre todo, consolidó la apuesta por la tracción delantera y el motor transversal en el modelo de acceso a la gama con una plataforma completamente nueva que Mercedes ya anunció en su momento que permitiría ofrecer una gama completa de coches compactos que integran, de momento, el Clase A (videorpueba del 200 CDi), el Clase B (prueba B 200), el CLA (videoprueba del CLA 220 CDI) y, a partir de ahora, también el GLA.

Definir teóricamente este nuevo producto de la marca alemana es relativamente fácil. Se trata de la variante SUV de la gama compacta que se sitúa en la misma por debajo del GLK pero, si ponemos un GLA al lado de un Clase A y de un GLK es más que evidente que está mucho más cerca del primero que del segundo, al menos a nivel estético. Si además echamos un vistazo a la gama GLA, plagada de versiones con tracción delantera (este 220 CDI es el único diésel disponible con la tracción 4MATIC y en gasolina esta opción sólo se ofrece en el 250 y en el exclusivo y deportivo 45 AMG -aquí tenéis un artículo específico- dónde es la única alternativa disponible) veremos que es un coche claramente orientado al asfalto.

El protector de bajos trasero que integra los escapes dobles viene con la línea Urban y con la Línea AMG.
Después de pasar una semana con el GLA esa sensación se ha acrecentado. El GLA es un Clase A un poco más grande, un poco más habitable, con un poco más de maletero y, en esta versión 4Matic, claramente más polivalente ya que aunque no se trata de un coche pensado para hacer off-road con asiduidad, sí que, al menos, ofrece posibilidades de circular sin problemas en pista y, aprovechando la programación off-road de las ayudas electrónicas, que se conectan mediante una tecla específica en el salpicadero, permite incluso enfrentarse a pequeños franqueos de obstáculos siempre que físicamente pueda superarlos.

El botón cambia la gestión electrónica del motor y el cambio y, además, incide también sobre la programación del control de tracción y del ESP. Además, cuenta con un control de descensos que permite afrontar bajadas importantes dejando que sea el coche el que ajuste la velocidad de bajada y mantener la atención únicamente en la dirección.

Por su capacidad de tracción, el GLA subiría por todas partes. Los neumáticos, sin embargo, le juegan una mala pasada.
El problema ahí es que si tenéis muy claro que vais a hacer pista a menudo con el GLA y que, de vez en cuando, deberéis incluso superar algun cortaaguas alto o zonas muy rotas, tenéis que, en primer lugar, encargarlo con el paquete off-road que incluye una elevación de 3 cm de la altura libre al suelo, realmente recomendable y, en segundo lugar, renunciar al pack AMG que llevaba nuestra unidad de pruebas ya que ese pack, además de montar llantas de 19 pulgadas con neumáticos de perfil más bajo -más asfálticos y menos eficaces en pista- rebaja la altura libre en 15 mm.

Ya que estamos hablando de off-road, comentaros que nuestro GLA se defendía perfectamente en pistas en buen estado. La suspensión, además, me pareció más cómoda que la de los coches que había probado en la presentación de Granada, posiblemente porque aquellos llevaban la suspensión deportiva opcional. La suspensión copia perfectamente las irregularidades en pista y la capacidad de tracción del coche es francamente buena, con un reparto de par a las cuatro ruedas electrónico que ofrece una gran capacidad de avance incluso en situaciones de franqueo algo delicadas. Ahí, los que no están a la altura de las circunstancias son los neumáticos, que comprometen la capacidad del coche para progresar en terrenos resbaladizos. Eso, no obstante, se medio resuelve con dejar las llantas de 18 de serie.

Bien en asfalto

En asfalto no tiene la agilidad del Clase A pero es un coche cómodo y muy agradable de conducir.
En asfalto el coche demuestra que ha sido pensado realmente para esta superficie. No tiene la agilidad del Clase A y acusa tanto el peso, superior a la tonelada y media como su mayor altura al suelo respecto a su hermano menor pero es un coche que se comporta de manera muy noble en todo tipo de carreteras, que es muy fácil de conducir y que tiene un conjunto motor cambio muy agradable de utilizar.

Mecánicamente, este 220 CDi monta el motor de 2,2 litros que comparte con el 200 CDi aunque con más caballos (170 contra 136 del más modesto) y sólo está disponible con el cambio automático de doble embrague y siete relaciones con palanca en la columna de dirección. La versión 200 CDi, en cambio, puede adquirirse con cambio manual pero no con tracción 4Matic de manera que si se quiere el 4x4 hay que ir a por el 220 automático lo que, dicho sea de paso, es lo más lógico ya que para mover los 1.595 kilos del coche o los más de 2.000 a tope de carga útil, los 34 caballos de más del más potente se agradecen. Más adelante habrá un 200 CDi 4Matic.

El consumo se moverá, para todo uso, en unos 7,5 litros, aceptable en un coche de 1.500 kilos automático.
En autopista es un coche realmente cómodo, con un cambio que busca la marcha más larga en el modo eco. A velocidad estabilizada, gasta poco combustible (en torno a los seis litros a 120 km/h.) pero esa cifra sube tanto en ciudad como en carretera. Además del modo confort, mediante una tecla en el salpicadero pueden seleccionarse las opciones de modo normal y sport. Esta última cambia la gestión del motor -más reactivo al pedal del gas- y del cambio -apura más las marchas y retiene más para aprovechar el freno motor-. Además, el GLA permite también cambiar en modo manual mediante unas levas situadas detrás del volante.

En carretera destaca por su confort. La suspensión no es especialmente blanda pero filtra perfectamente y contiene el balanceo de la carrocería que existe pero no resulta nunca molesto. Si se pretende conducir deprisa, el coche responde bastante bien porque el motor tiene buenos bajos y, en modo manual cambiando con las levas, la caja se muestra aceptablemente rápida. No se trata, en ningún caso, de un coche deportivo pero si se le exige en una carretera de curvas, es capaz de ofrecer un buen rendimiento ya que el chasis aprovecha perfectamente la potencia del motor y la motricidad es muy buena.

La dirección es eléctrica y, como siempre en Mercedes, más asistida de la cuenta pero, al menos, los coches de la marca ya tienen un retorno normal y no hay que devolver el volante a sitio como pasaba con las direcciones hidráulicas de hace unos años. Ésta es rápida, muy asistida y no muy informativa pero está claro que la marca ha buscado, también ahí, ofrecer el máximo confort de conducción. Sobre el volante achatado que se monta si se elige la linea AMG que llevaba nuestra unidad, ya sabéis lo que pienso; que es una concesión a la moda perfectamente prescindible.

Más habitable que el Clase A pero no mucho más

Las plazas traseras son más amplias que las de un Clase A pero sin que resulten satisfactorias.
La habitabilidad no es uno de los puntos fuertes de estos Mercedes de plataforma de tracción delantera. Sabéis que éste es una de las carencias del Clase A y del CLA y podría pensarse que el GLA, más grande y más alto, resolvería el tema. Pues no. En las plazas traseras -la banqueta está configurada más para dos plazas que para tres- hay más espacio para las piernas y más espacio al techo que en un Clase A pero no que en sus rivales, claramente más amplios.

El acceso a las plazas posteriores también es mejor que en su hermano más bajo pero el corte de la puerta, muy redondeado, obliga a las personas altas a andarse con cuidado para evitar coscorrones indeseados y el poco ángulo de apertura de las puertas tampoco facilita mucho las cosas. Los que quieran un Mercedes espacioso en este formato, lo mejor es que se vayan de cabeza al Clase B.

El maletero ofrece 421 litros contando el espacio que queda debajo del doble fondo.
Por lo que respecta al maletero, éste es mayor que en el clase A. Ofrece entre 421 y 481 litros, que no está nada mal para un SUV compacto aunque la segunda cifra tiene truco. Para conseguirla hay que encargar el pack de carga que propone, por 132 euros, una banqueta trasera con los asientos reclinables pero no hacia atrás sino hacia delante. Al elevar los respaldo hasta 15 grados, se aumenta la capacidad de carga en 60 litros pero, a cambio, se obliga a los ocupantes del asiento trasero a viajar muy erguidos y en una posición muy incómoda.

El pack de carga incluye además un par de redes laterales y una caja plegable que se esconde en el doble fondo cuya capacidad ya está incluida en los 421 litros iniciales citados. En el caso de que no se hayan encargado los asientos deportivos con reposacabezas integrado -vienen de serie en las versiones Urban Line y AMG Line- el pack incluye también el abatido hacia delante del asiento del acompañante para la carga de objetos largos. El respaldo trasero se abate por mitades asimétricas y el piso resultante es plano.

Sin apenas diferencias

La franja de aluminio es lo único que le diferencia del Clase A. El resto es igual.
Por lo que respecta al habitáculo en la parte delantera, es muy parecido al del Clase A. En realidad, la principal diferencia es que el GLA exhibe una banda de adorno en el salpicadero -de imitación de fibra de carbono de serie pero que pasa a ser de aluminio en el AMG Line o puede ser incluso de madera-. Lo demás es igual con una instrumentación completa con una gran pantalla en medio de los dos principales instrumentos, unas salidas de aireación redondas con las aspas y los marcos cromados y la pantalla del navegador situada como si fuera un tablet en la parte alta del salpicadero, en una posición en la que resulta muy fácil consultarla.

Esta pantalla, incluída en el sistema Command, presenta las principales informaciones del coche, incluida la gestión del equipo de audio y del navegador así como una información específica de off-road con posición de las ruedas, inclinación de la carrocería, posición de la dirección y brújula. La pantalla no es táctil y se maneja mediante un mando rotativo y diferentes teclas situado, todo ello, entre los asientos.

Estos asientos deportivos con reposacabezas integrado y tapizado en cuero y Alcantara, son propios de los AMG Line.
La ergonomía de los mandos es, como es habitual en Mercedes, discutible. La colocación de la palanca del cambio tras el volante, en la posición en la que en el resto de coches encontramos la palanca del intermitente y los limpias obliga a concentrar estas funciones y las de las luces y la luneta trasera en una única palanca a la izquierda de complicado manejo. Además, el freno de estacionamiento queda muy abajo, a la izquierda del volante -al menos Mercedes ha jubilado el terrible freno de estacionamiento de pedal- y la llave, aunque no tiene filo, hay que insertarla en el lugar habitual y girarla para poner el coche en marcha (no, no hay acceso y arranque sin llave en el GLA).

Nos queda comentar el equipamiento y aquí hay que ponerse más serios si cabe ya que resulta bastante complicado. Si compras un GLA 220 CDi 4Matic tal cual, viene de serie con el llamado Style Pack y cuesta 39.400 euros. Es caro, cierto, pero no tanto si tenemos en cuenta que Mercedes ha entendido por fin que no puede entregar sus coches "pelados. El equipamiento, por tanto, es bastante correcto, con faros de xenón, airbags frontales, laterales, de cortina y de rodillas, aire acondicionado, detector de fatiga, equipo de audio con Bluetooth, control de crucero, advertencia de posible colisión, control de presión de neumáticos, faros de encendido automático, freno de mano eléctrico, asistente al arranque en pendiente, volante multifunción, llantas de 18 pulgadas, retrovisores y 4 elevalunas eléctricos y asientos tapizados en cuero y tela. Correcto.

Con el Pack AMG Line, los bajos de caja, los protectores y las láminas de la parrilla pasan a ser en color plata y las llantas suben a 19 pulgadas.
Sobre esa base pueden elegirse la Línea Urban (750 euros) y la Línea AMG que llevaba nuestra unidad (2.450 euros). La primera ofrece retoques estéticos exteriores y asientos deportivos y la segunda lo mismo pero añade pedales deportivos, ssuspensión ligeramente rebajada y llantas de 19 pulgadas. Una vez elegida la línea hay una serie de packs a añadir. El primero es el Pack Night, con cristales sobretintados y múltiples elementos decorativos en negro brillante y el segundo el Pack Exclusivo con asientos de cuero completos y calefactables, moldura interior en madera y las contrapuertas y el salpicadero en simil cuero. El precio de este Pack es de 1.820 euros.

Nuestra unidad llevaba además el Pack Experience con climatizador, asistente al aparcamiento delantero y trasero pero sin cámara y o bien un navegador Becker o bien el sistema Command on line que, además del navegador y la pantalla incluye posibilidad de conexión a internet. Este pack vale (4.482 euros).

El equipamiento de nuestro 220 CDi se completaba con asiento del conductor eléctrico (464 euros), cristales traseros oscuros (345), control del ángulo muerto (622), el pack de carga ya mencionado (132) y el pack portaobjetos con portagafas en el techo, cajones bajos los asientos delanteros y redes detrás de los respaldos delanteros y en el lateral en el hueco para los pies del acompañante.

El sistema Command Online ofrece información de las prestaciones off-road además de muchas otras funciones, navegación incluida.
Además, como os podéis imaginar, la lista de opcionales es mucho más amplia y citaremos sólo algunos como el asiento del acompañante eléctrico (387 euros), el techo de cristal practicable (1.646), los faros inteligentes (768 euros) que amplían el haz a lo ancho cuando se conecta la función off-road, los faros antiniebla (256), un equipo de audio Harman Kardon (948), la cámara de marcha atrás (428), el aviso de cambio involuntario de carril con vibración al volante (622), el control de crucero activo (1.189) o la pintura metalizada (816). El color rojo de nuestra unidad, el blanco y el negro son los que no exigen pago aparte.

El GLA es, por tanto, un compacto polivalente premium. Es más amplio, más alto y más capaz que el Clase A y más funcional, de manera que se dirige a un público diferente -familias con hijos pequeños o séniors ya sin hijos que quieran circular en un coche más alto y más cómodo a la hora de entrar y salir-. Es, por tanto, un coche más completo que, además, dispone del plus de la tracción integral y de una programación off-road de su electrónica para facilitar la circulación por pista.

Mercedes-Benz GLA 220 CDi 4 Matic AMG Line
Respecto a sus rivales, esencialmente X1, Q3 y Evoque, es un coche que se percibe claramente como menos SUV en lo que a estética se refiere, elemento que puede convencer a más de uno. En cualquier caso, es el exponente perfecte de esta "nueva Mercedes" que ofrece coches más jóvenes y dinámicos buscando rejuvenecer su cartera de clientes.

Nuestro consejo, por tanto, es que esta versión 220 CDi 4Matic es la ideal para los que vayan a hacer pista de vez en cuando o necesiten la mayor seguridad de la tracción integral porque vivan en zonas de climatología adversa o vayan a menudo a esquiar. Para los que no necesiten la opción 4Matic, el 200 CDi manual puede ser el coche ideal y les permitirá ahorrarse un buen dinero ya que se factura a 31.150 euros con el mismo equipamiento.

Opinión del experto

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