Mercedes-Benz CLA 220 d Shooting Brake

14 de agosto 2017

Pruebas
Narcís Reixach

Narcís Reixach

Asensi Carricondo

Fusión de conceptos

Este modelo fusiona la filosofía de un Station Wagon con la de un sedán y un cupé, dando lugar a un familiar de corte deportivo.
El CLA Shooting Brake apareció en el mercado como una variante del sedán compacto CLA Coupé que ampliaba sus cualidades en materia de espacio, sobre todo las referentes a la amplitud destinada a los pasajeros traseros y a la capacidad de maletero. Se trata de un modelo que aúna rasgos de diferentes segmentos para dar lugar a una alternativa, en buena medida, original. De hecho, por su naturaleza, no se trata de un modelo que cuente con un gran abanico de rivales directos. El BMW Serie 3 Touring o el Audi A4 Avant estarían entre sus posibles competidores.

Para esta prueba, la variante mecánica escogida ha sido la 220d, movida por un equilibrado motor diésel de 177 CV que se asocia a un cambio automático de siete marchas. Cuesta 41.050 euros de serie pero esta cifra crece considerablemente hasta los 49.544 euros al tener en cuenta los opcionales de esta unidad. La decisión de compra entre el CLA Coupé y esta versión Shooting Brake se fundamentará más habitualmente en temas de estética o de espacio puesto que apenas hay 600 euros de diferencia entre ambos. 

Mezcla de conceptos

El tren de rodaje deportivo le proporciona una conducta más ágil que en las variantes convencionales, rasgo que se aprecia sobre todo en zonas reviradas.
El CLA Shooting Brake se caracteriza por una carrocería que fusiona la filosofía de un Station Wagon con la de un sedán y un cupé dando lugar a un familiar de corte deportivo. Lo primero que hay que tener en cuenta es que no se trata de una versión alargada del sedán CLA Coupé, pues ambos miden 4,63 metros de largo, 1,78 m de ancho y 1,44 m de alto. También disponen de la misma distancia entre ejes. Lo que marca la diferencia entre ambos es la forma de la parte trasera del automóvil.   

La imponente parrilla, las grandes entradas de aire laterales y los afilados labios inferiores son los verdaderos protagonistas del morro, generando un aspecto enérgico gracias en parte al aporte de deportividad que brinda el paquete opcional AMG Line (1.543 euros). Éste incluye un kit estético, el faldón delantero A-Wing y las vistosas llantas de aleación AMG de 18 pulgadas y cinco radios.   

Al observar el vehículo de perfil es cuando más se aprecian particularidades como por ejemplo su línea de cintura curvada, su estilizada zona acristalada o su línea de techo descendente en la zaga. Visto desde atrás, llama la atención su imagen atlética y su doble salida de escape, que recuerda nuevamente su aspiración deportiva. Opcionalmente, esta unidad cuenta con pintura plateada metalizada opcional (871 euros)

Pensando en la zaga

Al observar el vehículo de perfil es cuando más se aprecian particularidades como su estilizada zona acristalada o su línea de techo descendente en la zaga.
El objetivo de los diseñadores de Mercedes-Benz con este modelo es conservar buena parte de los rasgos del CLA convencional pero obteniendo un interior más amplio. Desde el puesto de conducción no se aprecia esta ventaja, y es que dicha zona es calcada a la del su hermano Coupé. Comparte, por tanto, un excelente grado de ergonomía así como el confort de sus asientos delanteros, la baja posición al volante y una terminación interior de alta calidad.

La meta de brindar mayor amplitud se nota en las plazas traseras, con una mayor altura al techo que en la variante de cuatro puertas. La ganancia en esta zona es de casi 6 cm más de altura al techo, lo que vendrá bien sobre todo a los pasajeros de altura superior a la media. En esta segunda fila podrán viajar dos adultos con un espacio para las piernas más que aceptable. La plaza central es menos cómoda que las laterales, sobre todo por cuestión de anchura. 

Además de tener una segunda fila más espaciosa que el CLA Coupé, el acceso a esta fila también es más sencillo.
Por otra parte, también hay que tener en cuenta que el acceso a esta fila trasera es más espacioso y sencillo que en un CLA Coupé. Debido al diseño de la zaga, hay más amplitud para introducirse en esta zona del coche. Otro factor en el que mejora a su pariente cercano es en capacidad de maletero. La diferencia entre ambos no es una barbaridad pero los 25 litros adicionales que proporciona este Shooting Brake, que cuenta con 495 litros, serán de agradecer para quienes necesiten alojar algo más de equipaje. Y si se abaten los respaldos posteriores se pueden alcanzar 1.354 litros. Eso sí, el plano de carga del maletero queda algo elevado, lo que puede perjudicar a la hora de introducir un bulto pesado.

Entre el equipamiento de serie de esta versión se encuentran sistema de frenada adaptativa, sistema de arranque sin llave, controles de estabilidad y tracción, control de crucero, climatizador automático de tres zonas, reproductor de DVD y seis altavoces, entre otros elementos. 

Si nos fijamos en los opcionales de la unidad probada, veremos que se encuentran los retrovisores con plegado eléctrico (405 euros) así como el paquete High-Tech (2.039 euros), que incluye cámara de visión trasera, control de ángulo muerto, climatizador automático con tres zonas y portón trasero Easy Pack de accionamiento eléctrico. También dispone del sistema Comand Online (3.636 euros), con pantalla de 8 pulgadas de alta definición, navegador y múltiples posibilidades de conectividad a través de Smartphone. 

En el centro de la balanza

El propulsor ofrece una impetuosa salida desde parado y una respuesta contundente en todo momento.
La gama mecánica del CLA Shooting Brake está compuesta por cuatro motores de gasolina que van de los 122 a los 381 CV de potencia y por dos diésel de 136 y 177 CV. Para esta prueba, el propulsor escogido ha sido la variante 220d, es decir, la diésel más potente de las dos disponibles, distinguida por ser una de las alternativas más equilibradas de la gama en todos los sentidos. Bajo el capó se encuentra un motor de cuatro cilindros que mueve con soltura el vehículo gracias a un par máximo de 350 Nm entre 1.400 y 3.400 rpm. El propulsor ofrece una impetuosa salida desde parado y una respuesta contundente en todo momento.

Con este motor, el CLA Shooting Brake permite pasar de 0 a 100 km/h en 7,8 segundos y puede rodar a una velocidad punta de 228 km/h, lo que demuestra el alma deportiva que esconde en su interior. Hay que resaltar, por otra parte, la sensación de confort que transmite la mecánica, factor reforzado por el hecho de ser bastante silenciosa. 

Gracias al paquete High-Tech equipa elementos como la cámara de visión trasera o el control de ángulo muerto.
Engranada al motor se encuentra la caja de cambios automática 7G-DCT de doble embrague y siete velocidades. Se trata de un cambio muy rápido que destaca además por una extrema suavidad a la hora de subir o bajar marcha. No hay que pasar por alto que esta transmisión permite variar entre los modos Efficiency, Sport y Manual. Para gestionar el cambio con el modo manual, el automóvil alemán dispone de levas situadas tras el volante que conceden una relativa libertad a la hora de hacer uso de la transmisión. 

La eficiencia es uno de los puntos clave de esta combinación mecánica, pues homologa un consumo medio de solo 4,2 litros cada 100 km. El registro obtenido una vez finalizada esta prueba fue de 5,3 litros, un valor realmente ambicioso teniendo en cuenta que el recorrido combinó ciudad, vías interurbanas, carretera de montaña y autopista. 

Con el toque AMG

El paquete opcional AMG Line supone un aporte de deportividad y genera un aspecto más enérgico.
Dentro del apartado dinámico hay que subrayar que el comentado paquete AMG Line incluye tren de rodaje deportivo de altura rebajada. Además de contar con una configuración más firme de los amortiguadores, la altura se reduce en 15 mm en el eje delantero y 10 mm en el posterior. El resultado es una conducta más ágil y deportiva que en las versiones convencionales, rasgo que se aprecia sobre todo a la hora de afrontar carreteras reviradas. 

Y es que ello permite, dentro de los límites marcados por el motor, un paso por curva más rápido, un grado de estabilidad más evidente y unos apoyos más eficaces, a lo que hay que sumar unos balanceos de la carrocería reducidos a la mínima expresión. Este tren de rodaje no supone una merma excesiva del confort de marcha, puesto que si decidimos poner de manifiesto una conducción más tranquila gozaremos de un nivel de comodidad igualmente elevado. 

Y es que el nivel de absorción de las irregularidades de la calzada es bastante bueno, si bien no alcanza el nivel de suavidad que cabe esperar de las versiones que no disponen de tren de rodaje deportivo. Esta versión equipa además el sistema Dynamic Select, que permite adaptar el comportamiento de parámetros del motor, el cambio y la dirección según los gustos del conductor. Sobre la dirección hay que remarcar que contribuye a acentuar la sensación de agilidad y de control que proporciona el modelo de Mercedes-Benz.    

Conclusión

 

La eficiencia es uno de los puntos clave de esta combinación mecánica, pues homologa un consumo medio de solo 4,2 litros cada 100 km.
En definitiva, esta versión Shooting Brake del CLA conserva todas y cada una de las cualidades de su hermano sedán de alma coupé con el valor añadido de brindar un habitáculo más espacioso. De esta mayor amplitud se beneficiarán los pasajeros traseros y ello, sumado al aumento de capacidad de maletero, puede suponer un argumento de peso para decidirse por esta alternativa. La diferencia de precio entre ambos es testimonial para hallarnos en el segmento Premium, por lo que la decisión estará más vinculada a espacio o a estética.   

Opinión del experto

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