Kia Optima PHEV: Un plug-in a precio razonable

24 de diciembre 2017

Pruebas
Joan Dalmau

Joan Dalmau

Asensi Carricondo

El Kia Optima PHEV es una berlina lujosa y muy bien equipada dotada de un sistema híbrido plug-in que combina un motor de gasolina de dos litros de cilindrada y un motor eléctrico alimentado por una batería de iones de litio. Tiene una autonomía en modo eléctrico de 57 Km homologados y cuesta 45.750 euros que se quedan en 38.215 si se aplica el descuento actualmente en vigor y se financia con la marca.

El Kia Optima es de las pocas berlinas de su tamaño disponibles con un sistema híbrido enchufable con una autonomía eléctrica de más de 50 km.
Los coches plug-in, que combinan una batería de alta capacidad recargable mediante la red eléctrica para alimentar un motor eléctrico con un motor térmico, habitualmente de gasolina, son un interesante eslabón en la cadena que debe conducirnos de una movilidad 100% térmica a la futura movilidad 100% eléctrica. Estos coches combinan lo mejor de ambos mundos y suponen una alternativa muy válida para determinados usos.

El Kia Optima PHEV (siglas de Plug-in Hybrid Electric Vehicle) es uno de los pocos modelos que, en el segmento de las berlinas, responde a este sistema de propulsión y combina un motor de gasolina de dos litros de cilindrada con un motor eléctrico, ambos situados en el vano delantero y atacando al eje delantero motriz.

El motor térmico tiene una potencia de 156 CV y el eléctrico de 68 CV. La potencia conjunta, que en un PHEV nunca es la suma de ambos motores (nunca funcionan ambos a su máximo rendimiento) es de 205 CV. El par combinado es de 375 Nm a un régimen relativamente bajo de 2.330 rpm. El conjunto mueve una caja de cambios de seis marchas.

La toma de corriente para la recarga está situada en la aleta delantera del lado del conductor, justo debajo del logotipo. Es la ubicación perfecta para no olvidarse de desenchufarlo.
La batería que alimenta al motor eléctrico es de iones de litio. Puede cargarse enchufando el coche a la red y se recarga en 5 horas. Una vez cargado, el coche puede cubrir 57 kilómetros en modo 100% eléctrico (el kilometraje depende de múltiples factores, pero es fácil superar sin problemas los 40-45 km) siempre que no se superen los 120 km/h.

Una vez agotada la batería, el coche funciona como un híbrido convencional, es decir, combina el motor térmico con el eléctrico y la batería se recarga durante las deceleraciones y las frenadas. Además, el coche tiene un modo de funcionamiento híbrido que permite mantener la carga de la batería para, por ejemplo, circular en modo híbrido en carretera y utilizar la carga eléctrica y el modo EV 100% eléctrico al llegar a la ciudad.

Estéticamente, las diferencias respecto al resto de la gama Optima son muy pocas. En la parte trasera son casi iguales.
Exteriormente, el coche apenas se distingue del resto de Kia Optima. Hay que fijarse, por ejemplo, en el diseño de las llantas de 17 pulgadas, específicas de esta versión, la trampilla sobre la aleta delantera izquierda, donde se esconde la toma de corriente para la recarga del coche o la rejilla delantera, subrayada por un perfil de color azul y que es una rejilla activa que se abre y se cierra en función de las necesidades de refrigeración. El parachoques delantero también es de diseño específico.

Aparte de estos detalles estéticos, el Optima PHEV es idéntico al resto de modelos de la gama en cuanto a sus dimensiones. Mide 4,88 metros de largo por 1,86 de ancho y 1,45 de alto. La habitabilidad no se ve afectada, ni en las plazas delanteras ni en las traseras, y la única "víctima" de la hibridación es el maletero, que pasa de los 510 litros del modelo convencional a unos escasos 307 litros. Hay que tener en cuenta este recorte de la capacidad ya que, a mi entender, éste es el principal defecto de este modelo.

Diseño sencillo en un habitáculo de calidad. Los materiales son correctos y el ensamblado no admite crítica.
El diseño del habitáculo es agradable. El salpicadero tiene un diseño limpio, con todo en su sitio. El volante, de tres radios, está forrado en cuero y tiene calefacción. Incluye los mandos del control de crucero, el teléfono, el equipo de audio y la consulta del ordenador de a bordo. La instrumentación, retroiluminada, es muy clara y legible y tiene una pantallita central a color donde podemos ver diferentes menús sobre el funcionamiento del coche y controlar los flujos de energía de ambos motores.

La consola central tiene, junto a la palanca del cambio automático, un botón para seleccionar el modo de conducción (100% eléctrico o híbrido para ahorrar la energía almacenada y usarla más adelante). Además, en esta misma zona está el botón del freno de estacionamiento eléctrico, los portabebidas y una guantera que esconde un cargador inalámbrico de móviles (sólo para aquellos modelos de smartphone compatibles con la carga inalámbrica).

Los mandos de la calefacción se sitúan en la parte baja de la consola. Encima están los principales botones de acceso a la radio y al teléfono y, por encima, bien integrada en el salpicadero, encontramos la pantalla principal de sólo 7 pulgadas y que, por lo tanto, se queda algo atrás en un segmento donde las pantallas son cada vez más grandes.

La pantalla central debería ser más grande. Además, los mapas de navegación son algo esquemáticos. En este segmento hay ofertas mejores.
El equipo de navegación, gestión de teléfono, del equipo de audio, que es de la marca Harman & Kardon y suena muy bien, y de otros elementos del coche se realiza mediante la pantalla táctil, con un software de Tom Tom. Como sucede a menudo con la marca holandesa, todo funciona con rapidez y los menús son intuitivos pero la presentación es muy esquemática, tanto de los propios menús como, sobre todo, de la navegación. Esto hace que desmerezca frente a otros modelos en este apartado.

Por lo que respecta a la calidad y al ajuste, éste último es bueno y da sensación de que no habrá ruidos ni crujidos en mucho tiempo, pero los materiales están un poco por debajo de lo que ofrecen otras marcas generalistas en este segmento. Un Opel Insignia, por citar uno de los modelos recién llegados, tiene materiales de más calidad. Los asientos, por su parte, son grandes y cómodos. Disponen de serie de ventilación, calefacción, regulación eléctrica, regulación lumbar, también eléctrica, y tapicería de cuero.

Las plazas traseras son amplias y, sobre todo, tienen una distancia para las piernas muy generosa.
Detrás, la distancia entre filas es enorme y la altura al techo, correcta, simplemente. La banqueta está diseñada para dos plazas pero la anchura es generosa así que tres personas pueden acomodarse con un mínimo de confort. No obstante, como la gran mayoría de coches actuales, lo suyo es viajar a cuatro. El acceso a esas plazas traseras es holgado gracias al gran tamaño de las puertas y a su buen ángulo de apertura.

El equipamiento del coche, como es habitual en los modelos coreanos es cerrado y prácticamente sin opciones. La pintura metalizada (450 euros) es lo único que puede añadirse a todo lo que lleva de serie que es mucho ya que esta versión sólo se ofrece con el equipamiento más completo de la gama (sin nombre específico) y no hay versiones menos equipadas que, de existir, posiblemente ampliarían las posibilidades de ventas de este modelo con respecto, por ejemplo, a las versiones diésel.

Buenos asientos con tapicería mixta en piel y tela con regulación eléctrica. Al Optima PHEV no le falta nada a nivel de equipamiento.
Además de los asientos eléctricos, la tapicería de cuero, el cargador de móviles, el equipo de audio de marca, el navegador y el volante calefactado, que ya hemos citado, este coche incorpora de serie faros LED direccionales, climatizador, acceso y arranque sin llave y techo panorámico de cristal, pero, además, añade todas las ayudas a la conducción habituales en este tipo de coches.

Merecen destacarse, en este apartado, el control de ángulo muerto, con aviso visual en los retrovisores, el sistema de mantenimiento de carril, eficaz pero bastante intrusivo, sobre todo en carreteras de carril único, donde conviene desconectarlo, el aviso de posible colisión con frenada automática en ciudad, el control de crucero adaptativo, el detector de movimiento cruzado en maniobras de marcha atrás, el sistema de cámaras de 270 grados, el sistema de reconocimiento de señales de tráfico y de límites de velocidad y el cambio automático de luces cortas a largas.

El motor de cuatro cilindros combinado con el propulsor eléctrico otorga una notable potencia al modelo coreano.
En marcha, el Optima puede usarse mayoritariamente en modo eléctrico. En mi caso, por ejemplo, conduje el coche durante una semana completa. En casa tengo cargador y en el trabajo también de manera que, en mis recorridos habituales diarios (de unos 40 km entre ida y vuelta) e incluso con algunos más largos, no usé en ningún caso el modo híbrido. Este último sólo lo utilicé para probar el coche a fondo y para realizar la sesión de fotos, en un recorrido de casi 500 kilómetros por todo tipo de vías.

Eso significa que es un coche realmente útil para aquellos que dispongan de cargador en casa y no superen los 50 km diarios en sus desplazamientos cotidianos ya que el ahorro de combustible será muy notable. Cabe recordar que la recarga cuesta apenas un euro y medio en horario normal y menos todavía si se recurre a horarios valle nocturnos. Luego, cuando en fin de semana o en vacaciones necesitamos un coche con una autonomía elevada, disponemos de un híbrido también muy adecuado para este tipo de uso.

El consumo en modo híbrido me sorprendió muy gratamente. Tras casi 500 kilómetros de pruebas en carretera en modo híbrido, la media fue de 4,7 litros, un resultado difícilmente alcanzable con un modelo similar (por tamaño y peso) dotado de un motor diésel de 200 CV. La clave está en el constante uso del modo eléctrico a la mínima que ello es posible. La manera cómo el coche recarga la batería en las frenadas y desaceleraciones permite disponer siempre de energía en la batería y en cuanto puede, el coche recurre al modo eléctrico para avanzar, por ejemplo, en autopista en terreno llano o con ligera bajada.

En carretera, el Optima tiene un buen rendimiento, con un chasis confortable y un motor que empuja de manera notable al combinarse con el eléctrico.
Además, si salimos con la batería llena y ponemos el coche en modo híbrido para viajar con él fuera de la trama urbana, el sistema va usando de manera muy inteligente la carga, para momentos de baja exigencia y el uso en modo 100% eléctrico aumenta rebajando todavía más el consumo. Por supuesto, hay que olvidarse del 1,6 l/100 km que el coche tiene como consumo homologado y que es resultado del absurdo sistema de homologación actual, que se pensó antes de que existieran los híbridos enchufables pero también es cierto que sólo se llegará a superar los 5 litros de media en terrenos muy concretos (puertos de montaña en subida) o si realmente apuramos los límites del motor térmico.

El coche, además, no invita precisamente a apurar hasta el límite motor y chasis. El Optima es una berlina de carácter tranquilo pensada para viajar por autopista a todo confort, tanto de suspensión como acústico. El peso elevado y la suspensión blanda no hacen de él un coche de talante deportivo, aunque el chasis está muy bien concebido y ofrece confianza incluso en conducción rápida.

La autopista es el hábitat natural de un coche esencialmente confortable y silencioso que además gasta poco. En este tipo de vías, es mejor que un diésel.
Su hábitat natural es la autopista. El confort de marcha es muy bueno, tanto por el rendimiento de la suspensión como por el silencio de rodadura, tanto en modo eléctrico (obvio ya que no hay ningún sistema mecánico que genere ruido) como incluso en modo híbrido ya que el motor de gasolina apenas suena y el coche está muy bien aislado. Además, el cambio, que siempre busca la marcha más larga para ahorrar combustible, contribuye, con su suavidad, a mantener ese nivel sonoro en su punto más bajo.

En ciudad sucede algo parecido. Al funcionar casi siempre en modo eléctrico, es un coche muy silencioso, motivo por el que hay que estar algo más alerta ya que los peatones tampoco le oyen cuando se acerca y podemos tener algún susto, algo que sucede con todos los eléctricos. El problema en ciudad es el mismo de cualquier otro coche de este segmento; su notable tamaño, aunque la manejabilidad es buena y la visibilidad correcta aunque hacia atrás podría mejorarse.

El bajo consumo combinado con el uso en modo eléctrico durante 50 km diarios hace que el precio de uso de este modelo sea realmente bajo.
En carreteras de montaña, el coche responde sin problemas si mantenemos un ritmo normal. Si vamos más deprisa, se nota el peso y las inercias y tiende a subvirar de manera clara pero no es un coche que haga extraños o que se incline en exceso en las curvas. La suspensión, aunque blanda, no tiene tendencia al rebote ni genera movimientos bamboleantes. La dirección, muy asistida, debería ser, eso sí, algo más informativa ya que se nota mucho que es eléctrica y transmite pocas sensaciones.

Los frenos, con la ayuda de la recarga en desaceleración, tendrán, sin duda, una vida más larga que en otros modelos ya que, además, por el tipo de coche que es, usaremos menos los frenos que en otros modelos de talante más deportivo. La frenada es buena, pero sin una resistencia a la fatiga destacable aunque insisto, rara vez fatigaremos los frenos salvo si nos los proponemos adrede.

Si tenemos un enchufe disponible por las noches, este Kia es una alternativa más que razonable a los diésel y destaca por su relación precio-equipamiento.
En definitiva, este Optima es una alternativa muy interesante a los coches diésel de su misma categoría ya que, con un consumo similar -incluso inferior- en carretera, combina un consumo cero en ciudad con un coste de recarga realmente bajo. En este sentido, el que quiera una berlina viajera, pero para usarla asimismo en ciudad, encontrará en este Kia un coche perfecto.

En el mercado, su único rival directo es el Volkswagen Passat GTE, cuyo precio de salida es similar. El Kia cuesta, según tarifa, 45.750 euros por 44.895 del Volkswagen, aunque hay que tener en cuenta que si equilibramos el equipamiento de ambos incluyendo en el Passat todo lo que el Kia lleva de serie, el Volkswagen se va a 53.030 euros. Además, Kia ofrece la posibilidad de acogerse a un descuento de 7.535 euros si se financia un mínimo de 15.000 euros a 48 meses con la financiera de la marca de manera que el precio final queda en 38.215 euros. La marca mantiene para este coche los 7 años de garantía habituales en toda su gama.

Opinión del experto

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