Kia Optima SW 1.7 CRDi GT Line: Gran incomprendido

19 de octubre 2017

Pruebas
Néstor Abarca

Néstor Abarca

María Pujol

La firma coreana Kia renovó el año pasado uno de sus modelos estandarte, el Optima. Esta berlina del segmento D que, curiosamente y sin explicación aparente, no funciona demasiado bien en nuestro país, pero que sí lo hace en otros países como Estados Unidos, por ejemplo, ha incorporado nuevas soluciones para retomar una ofensiva hacia el cliente occidental para intentar de una vez por todas se le tome en cuenta como se merece.

El Optima SW es el modelo con el que Kia entra de lleno en el segmento D de los familiares.
Bien es cierto que cuando uno se plantea la compra de una berlina tipo sedán de generosas dimensiones se fija directamente en los modelos catalogados vulgarmente como “Premium” y se olvida que en el mercado hay otras opciones que quizás satisfagan sus necesidades sin tener que desembolsar cifras de dinero tan altas como las que se piden. Los españoles somos así…

Mi compañero Juan Carlos Grande os trajo hace unos meses una completa videoprueba sobre el renovado Kia Optima la cual os recomiendo que veáis para comprobar de primera mano de lo que estoy hablando. Aquí tenéis el enlace: Kia Optimadsrrqaud

Justo antes de que acabase 2016, otro de mis compañeros, Jaume Gustems, fue invitado por Kia para probar la nueva variante familiar del Optima, la SportWagon, aqui podéis leer su artículo: Nuevo Kia Optima SW. Se trata de la entrada de la firma coreana al segmento D de los familiares, un segmento que representa un buen número de ventas en Europa aunque claramente en detrimento de los SUV, que se han convertido en una alternativa real a este tipo de coches.

Rival directo de los Skoda Superb Combi, Mazda 6 Wagon, Peugeot 508 SW y de toda la lista de familiares generalistas de casi 5 metros.
Sea como fuere, el nuevo Kia Optima SW llega con suficientes argumentos para convencer a un público que ya de por si cuenta con un buen número de alternativas generalistas donde elegir, entre las que podemos encontrar al Skoda Superb Combi, al Ford Mondeo SportBreak, el Peugeot 508 SW, Volkswagen Passat Variant, Opel Insignia ST, Mazda 6 Wagon, Renault Talismán Sport Tourer o el Hyundai i40 CW con quien comparte, por cierto, la misma plataforma y su motor.

Me he movido con él durante una semana. Lo he usado en el día a día para ir a trabajar, moverme por Barcelona para realizar algunas gestiones, he aprovechado su maletero para echar un cable a un amigo en su mudanza y me he ido de fin de semana a la Costa Brava para hacerle algunos kilómetros por autopista y carretera. ¿El resultado? A continuación…

Un diseño elegante y deportivo que capta miradas

No hay que esconder que el frontal de este Kia Optima SW no difiere demasiado si lo comparamos con el anterior Optima sedán. El restyling que recibió la versión sedán apenas retocaba ligeramente algunos puntos de su carrocería, manteniendo un aspecto muy similar al modelo al que precede, y por supuesto la versión familiar es exactamente el mismo coche del pilar B hacia adelante.

Del pilar B hacia adelante es exactamente igual al Optima berlina. La linea de diseño GT Line se añade algunos detalles específicos más deportivos.
La vista delantera es agresiva, con la ya clásica parrilla de Kia “tiger nose”  adornada con pequeños elementos cromados, unos faros delanteros muy estilizados que siguen la línea marcada por la propia parrilla, generosas entradas de aire tanto en los laterales como en la parte inferior y un largo capó con nervaduras ligeramente marcadas.

Visto de costado es aún más imponente, quizás enfatizado por sus generosas dimensiones exteriores (4,86 metros de largo, 1,86 de ancho y 1,47 metros de alto, con una distancia entre ejes de 2,81 metros). Es más largo que un i40 SW y se mueve prácticamente en la misma longitud que un Ford Mondeo SporBreak o un Skoda Superb. Sin embargo, a simple vista, parece aún más grande.

Propone una línea de cintura ascendente que parte de los faros delanteros y que termina en los pilotos traseros recorriendo toda la base de las ventanillas, un techo que cae poco a poco hacia la parte trasera y que le añade dinamismo, taloneras laterales y unos pasos de rueda que, sin estar muy perfilados, pueden apreciarse bastante generosos. En ellos se instalan de serie llantas de 18 pulgadas con neumáticos en medida 235/45 para el acabado GT Line.

Mide 4,86 metros de largo, pero en vivo parece aún más grande. Para tratarse de un familiar es curioso la cantidad de miradas que capta a su paso.
La parte trasera, a mi parecer, resuelve muy bien el compromiso del corte casi vertical que presentan la mayoría de familiares. Además, incorpora una firma lumínica fina y elegante muy vistosa y un gran portón con doble nervadura horizontal que aumenta la percepción de anchura del modelo. La luneta trasera queda en una posición bastante elevada, pero no entorpece demasiado la visibilidad trasera, que en el fondo es buena. También se instala un spoiler de techo y el acabado GT Line, el de esta unidad que probamos, añade un difusor gris con doble salida de escape en la zona inferior.

Me ha sorprendido lo mucho que la gente llega a mirarse este coche. No iba subido en un deportivo, ni en ningún eléctrico de diseño estrafalario. No. Conducía un familiar, y la forma con la que capta las miradas no es normal.

Espacioso y bien acabado

No hay cambios entre la versión sedán y la familiar, el interior es el mismo. La única diferencia es la caída del techo en la segunda fila, un poco más pronunciada en el sedán que en el modelo familiar, pero que en ningún caso afectará a la generosa habitabilidad que ofrece el Optima en sus dos versiones de carrocería.

La calidad percibida es bastante buena aunque en ciertos aspectos peca en exceso de plástico duro. El cuero de los asientos, del volante y del cambio de marchas ofrece un tacto agradable.
Así pues, una vez instalado en el asiento del conductor, la calidad percibida y la sensación de amplitud es buena. A nivel de detalles, materiales y ajustes (que están muy bien) el Optima se sitúa un escalón por debajo de los modelos “Premium” del segmento y a igualdad de condiciones con los generalistas “top ventas”.

Kia nos propone un salpicadero sencillo, prácticamente de una pieza, realizado en un material similar a la goma, de tacto rugoso pero ligeramente acolchado. Y lo acompaña con algo parecido a una costura con sus pespuntes para enfatizar la sensación de calidad. En realidad este detalle no es una costura como tal, pero queda bonito.

La consola central y la parte de las puertas están fabricadas con plástico duro que no desentona demasiado pero que le restan algo de calidad. También son de plástico los marcos brillantes que envuelven los aireadores y la pantalla central. Una pantalla de 8 pulgadas en el acabdo GT Line con navegador, cámara de visión trasera, bluetooth y Android Auto.

De serie se instala el sistema multimedia de 8 pulgadas con navegación, Bluetooth, Android Auto y 10 altavoces Harman/Kardon
Esta versión incluye el cuero para el volante, el pomo del cambio de marchas así como para los asientos. Unos asientos que parecen sillones por su excelente comodidad pero que a su vez recogen a la perfección el cuerpo gracias a sus pronunciadas alas laterales, tanto en la zona del respaldo como de la banqueta.

Encontrar la postura de conducción no será ningún problema gracias a la regulación eléctrica del asiento y a la posibilidad de configurar el volante tanto en altura como en profundidad. Todo está pensado para que el conductor se sienta lo más confortable posible, así que, además, todos los instrumentos están orientados hacia él.

Kia demuestra que el Optima es uno de sus modelos referencia con un equipamiento a la altura de las mejores berlinas y familiares de su segmento. Detalles como la calefacción del volante, calefacción y refrigeración para los asientos, freno de estacionamiento eléctrico, sistema de aparcamiento automático o una cortinilla y un separador en el maletero, entre muchos otros, se incluyen en el equipamiento de serie de esta versión.

El espacio en la segunda fila es generoso para personas de cualquier estatura. El mullido de la banqueta y el respaldo es magnífico.
Atrás, en la segunda fila, dos ocupantes de cualquier estatura podrán acomodarse a la perfección. La forma de los respaldos se encarga de delimitar bien el espacio para cada persona y evitan, ligeramente, que se desplacen lateralmente ante las inercias del viraje. Caben perfectamente dos sillitas de bebé como las que nos ha cedido amablemente Jane y que podéis ver la galería.

La plaza central es apta para desplazamientos espontáneos pero no ofrece ni mucho menos el nivel de confort de las dos laterales. Tanto la banqueta como el respaldo (es un reposabrazos plegado) ofrecen un mullido más duro y la posición que resulta es más recta. Se reduce la altura disponible hasta el techo y el túnel central, sin ser demasiado intrusivo, molesta ligeramente para la colocación de los pies.

Más de 550 litros de maletero

Con 552 litros su capacidad no es de las mejores del segmento, pero el espacio se puede aprovechar bien. Además, incluye un práctico separador por raíles.
Según su ficha técnica la capacidad de carga con los asientos en su posición original es de 552 litros. No es una cifra que lo sitúe como uno de los mejores de su categoría, pero espacio no le falta.

Para que os hagáis una idea, el maletero del Ford Mondeo SportBreak es más pequeño (500 litros) pero tanto el del Opel Insignia ST (560 l.) como el del Renault Talisman ST (572 l.), el del Volkswagen Passat Variant (650 l.) y el del Skoda Superb Combi (660 l.) son más generosos.

Si abatimos los respaldos traseros, mediante unos prácticos tiradores en los laterales de la boca de carga, la capacidad se amplía hasta unos más que generosos 1.686 litros. Además, contamos con un buen equipamiento que aumenta aún más las posibilidades de carga y distribución: tenemos a nuestra disposición un práctico separador por raíles, una red lateral, anillas de sujeción, dos ganchos laterales para colgar bolsas, una toma de 12 V y una cortinilla para separar el espacio de carga con la segunda fila.

Los respaldos se pueden abatir mediante los tiradores laterales junto a la boca de carga. De esta forma se consiguen hasta 1.686 litros totales.
Bajo el suelo se esconden dos prácticos huecos para separar pequeños objetos de la carga más grande. Dichos huecos tienen cada uno su tapa independiente, y debajo de estos se esconde otro espacio más, el que correspondería a la rueda de repuesto, donde en este caso encontramos el típico kit reparapinchazos.

Única opción “racional” en diésel

La gama motora del Kia Optima SW tan sólo ofrece dos opciones: un diésel de 141 CV o un gasolina de 245 CV. Más adelante, a finales de este mismo año, se espera que llegue la versión híbrida plug-in que ampliará ligeramente las opciones para el comprador que no desee o necesite lanzarse a por la versión de gasolina tan potente.

El modelo que probamos equipa el propulsor diésel 1.7 CRDi de 141 CV asociado a una caja de cambios manual de seis relaciones. Existe también la posibilidad de elegirlo con el nuevo cambio automático de doble embrague y 7 relaciones.

Este motor de 141 CV es una evolución del anterior 1.7 CRDi. Ahora es un poco más potente y ofrece más par, pero sigue siendo un poco ruidoso.
Esta mecánica es una evolución del anterior 1.7 CRDi que entregaba 136 CV. El par también es uno de los aspectos que ha mejorado, disponiendo ahora de 350 Nm entre 1.750 y 2.500 rpm.

Según su ficha técnica homologa un consumo combinado de 4,4 l/100 km con unas emisiones de CO2 de 113 g/km. Durante una semana completa de pruebas, tanto por ciudad como en carretera y autopista, el consumo medio obtenido se ha alzado hasta los 6,5 l/100 kilómetros reales.

En cuanto a las prestaciones, es capaz de realizar el 0 a 100 km/h en 10,2 segundos y alcanzar una velocidad punta de 202 km/h. No es un prodigio acelerando pero en la práctica es un coche que se percibe bastante lleno en prácticamente todo el rango de revoluciones. Sin embargo, en cuanto a las recuperaciones en quinta o sexta marcha se muestra algo perezoso debido al largo desarrollo de estas marchas para ahorrar combustible.

La entrega de potencia es muy lineal y eso le resta sensaciones. En recuperaciones es un poco perezoso y su consumo medio real se acerca a los 6,5 l/100 km.
Cabe recordar que no es un coche demasiado liviano, homologa un peso superior a los 1.600 kg, al que deberemos sumar el peso de los ocupantes y de todos los trastos que llevemos en el maletero. Aún y así, a plena carga, el motor se muestra muy capaz en cualquier tipo de vía.

La comodidad es su fuerte

El Kia Optima tiene una clara orientación hacia el bienestar de sus ocupantes que lo hace uno de los coches más confortables que he podido probar últimamente. Las suspensiones de tarado blando son la viva muestra de lo que pretende ofrecer esta berlina familiar.

En vías rápidas es casi imbatible. A bordo parece que vayamos flotando sobre la calzada, tanto si está en buen estado como si presenta algunas imperfecciones. Los muelles y los amortiguadores se encargan de filtrar absolutamente todo. Según Kia, éstos han sido revisados especialmente para la versión Sportwagon para adecuarse al nuevo reparto de pesos.

Su puesta a punto está enfocada a la comodidad. Realizar largos viajes por autopista es una gozada, pero en carretera revirada sufre un poco.
Realizar viajes de varias horas al volante no será ningún tipo de suplicio. Asientos cómodos, suspensión agradable, un motor que aguante bien altas velocidades en marchas largas, buena insonorización del habitáculo y gran visibilidad de la carretera nos ayudará a “comernos” los kilómetros sin acabar demasiado fatigados.

En vías secundarias y carreteras de montaña comienza a demostrar que obviamente también tiene algunos puntos negativos. Si en autopista o autovía es una delicia, no se puede decir lo mismo cuando nos salimos de ellas. Lo que resultaba un beneficio para viajar (las suspensiones blandas) se convierte en un hándicap a la hora de tomar carreteras reviradas.

En este caso la carrocería tiende a balancear ligeramente, sin exagerar tampoco, pero no aguanta todo lo que uno espera. Este factor hace que debamos tomarnos las cosas con calma ya que tampoco es un coche que se preste a una conducción demasiado dinámica. En cambios de pesos sufre y el subviraje es bastante acusado, pero el paso por curva en general es estable y seguro.

El Optima SW ha demostrado que puede ser una muy buena opción para el que busque un coche devora-kilómetros.
La dirección es precisa en cuanto al guiado pero está tremendamente asistida y eso le resta algo de “feeling”. El diámetro del volante, en mi opinión, también es demasiado grande y eso empeora las reacciones.

En definitiva, el Kia Optima Sportwagon es un coche que poco a poco va mejorando y situándose muy cerca del “top” de las berlinas generalistas. Aún le quedan cosillas por pulir, como la rumorosidad de su motor diésel o un comportamiento un poco más dinámico, por ejemplo, pero nadie puede poner en duda la calidad de rodadura que ofrece en vías rápidas, escenario para el cual ha sido creado, y ahí es donde destaca con nota.

Plagado de equipamiento a precio imbatible

Actualmente la gama Optima Sportwagon ofrece tres niveles de equipamiento cerrado a elegir (Concept, Drive y GT Line). Según el configurador de Kia no se puede elegir ningún extra. Ni llantas, ni navegadores, ni nada. Tan sólo el color de la carrocería.

También, de serie, se añade esta práctica red o el divisor de maletero por raíles. No le falta absolutamente de nada.
Hay que decir que los equipamientos propuestos son bastante completos, desde el básico hasta el más alto GT Line. Precisamente nuestra unidad de pruebas es un GT Line, el cual lleva absolutamente de todo.

Algunos elementos del equipamiento a destacar son: los asientos de piel, la asistencia al aparcamiento, los asientos delanteros, traseros y volante calefactables, delanteros ventilados, regulación eléctrica de los asientos,  climatizador, control de crucero, sensores de lluvia y luces, arranque por botón, portón trasero manos libres, faros LED direccionables, retrovisores exteriores claefactables, techo solar, ópticas traseras LED, llantas de 18 pulgadas, pedales de aluminio, sistema de audio Premium Harman/Kardon con 10 altavoces, navegador con pantalla de 8 pulgadas, cámara de estacionamiento, Android Auto, Bluetooth, freno de estacionamiento eléctrico, sistema de organización de carga en el maletero por railes, volante y palanca de cambios en piel, red de maletero, cristales oscurecidos, cortinilla solan en las ventanas traseras, airbags laterales delanteros y de cortina, sistema de ayuda al arranque en pendiente, programa electrónico de estabilidad, parpadeo de las luces en caso de frenada de emergencia, airbag de rodilla, control de presión de neumáticos, sistema de gestión de estabilidad, asistente dinámico de luces de carretera y doble airbag frontal. Entre muchos otros…

Llevarse un Kia Optima SW, con un motor diésel potente y cargado hasta arriba de equipamiento, por "sólo" 30.000 euros lo convierte es una de las mejores opciones del segmento.
Ya veis que no le falta absolutamente de nada, pero… ¿por cuánto nos sale la broma? En este caso, con motor diésel de 141 CV, cambio manual y acabado GT Line, el Optima SW tiene un precio de tarifa de 38.130 euros al que hay que sumar otros 450 euros de la pintura Aurora Black (la Clear White es gratis).

Esos 38.580 euros que cuesta la unidad que hemos probado lo sitúan en la media del segmento con un motor diésel similar a igualdad de equipamiento con sus rivales. La gran diferencia del Optima con todos ellos es que, a día de hoy, la firma coreana está ofreciendo un espectacular descuento de 7.535 euros si nos atenemos al plan de financiación que nos proponen.

Por lo tanto, si aplicamos el descuento, el modelo que hemos probado se queda en “sólo” 31.045 euros. Para que os hagáis una idea: un Volkswagen Passat Variant 2.0 TDI 150 CV Sport con un equipamiento similar se va más allá de los 42.000 euros con descuentos y un Renault Talismán Sport Tourer Zen con el dCi de 130 CV a igualdad de equipamiento supera los 37.000 euros, también con los descuentos aplicados.

Kia Optima SW 1.7 CRDi GT Line
Hablamos de uno de los familiares más asequibles del segmento, cargado de equipamiento, con 141 CV y un comportamiento que se ajusta perfectamente a lo que uno espera de él. La calidad interior está en la línea de lo que se ofrecen sus rivales y el espacio interior y del maletero tampoco está nada mal.

Sinceramente, si buscáis un coche de este estilo, deberíais pensar muy seriamente en incluir al Kia Optima SW como una de vuestras opciones de compra, sí o sí. Por este precio no hay nada mejor.

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