Honda Jazz 1.5i-VTEC Dynamic: Más potencia y nuevo look

23 de abril 2018

Pruebas
Joan Dalmau

Joan Dalmau

Asensi Carricondo

El Honda Jazz, un monovolumen de segmento B lanzado hace tres años, acaba de recibir un ligero rediseño exterior así como un nuevo motor de gasolina de 1,5 litros de cilindrada y 130 CV de potencia combinado con un acabado Dynamic, que combina un look más deportivo con un equipamiento muy completo. Cuesta 18.500 euros.

El rediseño del morro, las llantas negras y los detalles en rojo, que se repiten en la parte trasera, dan un aspecto más atractivo al nuevo Jazz.
En el segmento de los monovolúmenes urbanos van quedando cada vez menos contendientes. Hyundai y Kia mantienen a la venta los ix20 y Venga respectivamente (son el mismo coche con pequeños detalles cosméticos) aunque tras el lanzamiento de los SUV Hyundai Kona (primer contacto en video en este enlace) y Kia Stonic (primer contacto en video en este enlace) tienen los días contados, de manera que el único rival que queda en el mercado para el Jazz, tras la desaparición de coches como el Opel Meriva, el Citroën C3 Picasso o el Nissan Note es el Ford B-Max (prueba en video en este enlace) cuyas ventas son muy bajas.

También podrían considerarse rivales de este Honda el Citroën C3 Aircross (video en este enlace) o el Opel Crossland X (video en este enlace) ya que, pese a que tienen aspecto de SUV, sus habitáculos ofrecen más espacio que la mayoría de sus rivales y una cierta modularidad. En este comparativo en video de todos los nuevos SUV del segmento B se aprecian estas características comentadas.

Este Honda mantiene una carrocería de corte monovolumen, lo que le permite ofrecer una habitabilidad superior a la de los polivalentes del segmento B.
Pese a que la invasión SUV les ha condenado a desaparecer, coches como el Jazz se confirman como una excelente alternativa a los polivalentes tradicionales del segmento B  (comparativa de las últimas novedades en video de este segmento en este enlace) ya que aportan una habitabilidad superior, una posición de conducción más elevada y un maletero más grande. Además, se desenvuelven muy bien en el ámbito urbano y resultan perfectos como segundos coches de familia para un uso en ciudad.

El Jazz tiene todas estas características que iremos desgranando poco a poco pero, además, presenta cambios en su aspecto exterior. El principal lo encontramos en la parrilla, más ancha para alinearse completamente con los faros gracias a la franja cromada inferior. Ambos parachoques, delantero y trasero, también cambian y en la versión Dynamic, se amplian los faldones laterales y destacan el alerón de techo exclusivo, los faros delanteros de LED y unos toques en color rojo en el frontal y en la trasera que le dan un cierto aire deportivo. 

Los cambios se completan con un nuevo diseño de llantas (negras en el caso del Dynamic), la llegada de un nuevo color azul y, en el interior, tapicerías renovadas. En definitiva, un restyling académico que ha refrescado la apariencia de un coche que no tiene en la estética, muy de monovolumen, su principal atractivo. Y menos en medio del universo SUV actual.

Motor 1.5 atmosférico

El motor atmosférico de 1,5 litros y 4 cilindros nos ha recordado, salvando las distancias, a los famosos VTEC de los Civic Type R de hace algunas generaciones.
La principal diferencia del Jazz que hemos probado con el de la generación pre-restyling es, además de la estética, el motor. Se trata de un 1.5 de gasolina que rinde 130 CV de potencia a 6.600 vueltas, una cifra que ya nos da pistas sobre su condición de atmosférico. Efectivamente, pese a que acaba de estrenar una nueva generación de motores turbo de gasolina en el Civic, Honda ha preferido montar en el Jazz el motor de inyección directa y admisión variable VTEC que ya utilizaba en el HR-V, coche con el que el Jazz comparte la plataforma.

Este es un motor que se desenvuelve muy bien de medio régimen para arriba y que puede estirarse sin miedo hasta esas 6.600 rpm. Como buen VTEC, rebosa potencia en alta y es ideal para una conducción deportiva que, por otro lado, no parece la más adecuada para un coche de claro corte urbano. También como buen VTEC es un motor ruidoso, sobre todo en alta, y es muy sensible al ritmo en el apartado del consumo.

En ciudad, el Jazz se mueve como pez en el agua aunque la suspensión dura le resta confort de marcha.
En condiciones normales de uso, si circulamos en entornos urbanos, el consumo no se alejará en exceso de los 5,9 litros que Honda da como dato intermedio y estaremos, sobre todo en ciudad, en valores entre los 7,5 y los 8,5 litros a los 100. En carretera, esa cifra puede bajarse hasta 6,5 o 7 litros si conducimos con cariño pero superará fácilmente los diez litros si exprimimos las posibilidades del motor.

Insisto en que un monovolumen de apenas 4,05 metros de longitud, carrocería elevada (mide 1,52 de alto) y vocación urbana, no parece lo más adecuado para conducir de manera deportiva pero es que este Jazz, además de un motor potente que rinde muy bien en alta tiene otras dos características que hacen de él un peculiar "GTI" de bolsillo.

La primera es el cambio manual, con seis relaciones muy bien escalonadas que permiten mantener el motor por encima de las 3.000 vueltas, que es donde mejor rinde y que, por lo tanto, facilita sacar todo el potencial del VTEC. Además, la palanca del cambio es muy corta y tiene unos recorridos también cortos, de manera que resulta muy adecuada para una conducción rápida.

En carretera, la dureza de la suspensión y una dirección muy rápida y muy directa le permiten ofrecer un comportamiento muy deportivo.
El otro elemento esencial para la deportividad es el chasis. La suspensión de este Jazz es mucho más firme de lo que podría esperarse de un coche de su talante. En carretera resulta estupenda ya que hace que el coche sea muy estable y se incline muy poco en las curvas, de manera que transmite confianza al conductor al precio, eso sí, de resultar poco confortable a causa de la dureza de los elementos elásticos.

Es una suspensión que copia en exceso los baches y que los transmite con fidelidad al interior, de manera que no le van las zonas urbanas con baches ni las carreteras con mal firme. Por el contrario, en autopista ofrece un buen guiado y en carreteras rápidas o con buen firme no parece, desde luego, que sea un monovolumen urbano ya que además, frena bien y tiene una dirección muy rápida que aumenta esa sensación de agilidad que le proporcionan tanto el motor como la suspensión.

Habitabilidad muy notable

Las plazas traseras son muy amplias, con un gran espacio para las piernas y una notable altura libre al techo.
Por lo demás, el Jazz sigue manteniendo una excelente habitabilidad. El espacio delante es generoso, sobre todo al techo y en las plazas traseras, la distancia entre filas en muy grande de manera que incluso personas de talla alta viajarán de manera holgada. La modularidad es otra de las características de este modelo. La banqueta trasera no es deslizante pero tiene un as en la manga.

El Jazz dispone de los "magic seats" o asientos mágicos que también tenía el Civic anterior y que se han perdido en la nueva generación del modelo (enlace al video del primer contacto con el nuevo Honda Civic). Estos asientos permiten un doble abatido. Si plegamos el respaldo de manera convencional, la banqueta baja ligeramente para que una vez reciba el respaldo encima, este forme un plano de carga completamente plano (valga la redundancia) con el piso del maletero.

Los "magic seats" permiten esta original fórmula de plegado de los asientos para ubicar en el espacio resultante objetos de gran volumen.
La otra opción es elevar la banqueta hacia arriba, como si se tratara de una butaca de cine. Con ello se consigue despejar un hueco muy grande entre las dos filas de asientos para transportar objetos de gran tamaño, especialmente si son muy altos y hay que mantenerlos de pie. El maletero, por cierto, tiene una capacidad de 354 litros, notable para su segmento.

El salpicadero tiene un diseño original, con la pantalla desplazada respecto al centro pero orientada hacia el conductor. Los materiales son de más calidad.
Delante, el salpicadero ha mejorado gracias al empleo de materiales de más calidad pero el diseño sigue siendo el mismo, con la pantalla de siete pulgadas situada en el centro y orientada hacia el conductor. Esta pantalla podría estar en una posición algo más alta pero se consulta con facilidad. La instrumentación es completa y el volante es de cuero e incluye los mandos del equipo de sonido y del control de velocidad.

Honda vende esta versión Dynamic por un precio de 18.500 euros con el cambio manual de seis velocidades y por 19.500 euros si optamos por el cambio automático CVT, muy interesante en un uso estrictamente urbano pero que incrementa el consumo y tiene una respuesta peor que el manual en aceleración y recuperación.

Sin opciones

El navegador es de serie en la versión NAVI y la única diferencia entre esta y la Dynamic convencional.
Como en todos los Honda, el equipamiento es cerrado y, en este caso muy completo ya que la única opción es la pintura metalizada, que cuesta 450 euros. El Jazz Dynamic incorpora de serie seis airbags y diferentes ayudas a la conducción como el aviso de cambio involuntario de carril, el aviso de posible colisión, el reconocimiento de señales de tráfico y la ayuda al arranque en pendiente.

Otros elementos de serie son el control de crucero con limitador de velocidad, los faros antiniebla, los faros principales de LED con encendido automático, los sensores de aparcamiento delanteros y traseros, el sistema de acceso sin llave con arranque por botón, las llantas de aleación de 16 pulgadas, el climatizador, los asientos delanteros con calefacción, el sensor de lluvia, los retrovisores exteriores plegables eléctricamente y un equipo de audio con conectividad Bluetooth, pantalla táctil de 7 pulgadas, dos tomas USB, una toma HDMI y acceso a internet, gracias a lo cual la marca se ahorra el navegador que puede comprarse de manera opcional.

El Jazz presenta un buen compromiso para aquellos que busquen un coche urbano, práctico y funcional, pero con un motor con nervio.
Un coche, por lo tanto, con una doble personalidad; urbana y funcional en su carrocería y en su equipamiento y deportiva en carretera gracias a su motor, muy vivo desde medio régimen para arriba y un chasis que casi parece el de un GTI gracias a la agilidad de la dirección y a la firmeza de la suspensión. Todo ello, con un equipamiento completo por un precio que, sin ser barato, sí resulta razonable.

Opinión del experto

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