Ferrari Portofino, ¿el mejor Ferrari?

6 de noviembre 2018

Pruebas
Gerard Farré

Gerard Farré

María Pujol

Llevamos al Portofino, la última creación de Ferrari hasta la carretera más alta de los Pirineos, el Port d’Envalira en Andorra. Un modelo que representa la entrada a la gama Ferrari, sólo cuesta 219.000 euros y está animado por un motor V8 biturbo de 600 CV.

Al igual que su antecesor, el Ferrari California, busca aunar prestaciones de súper-coche y la máxima practicidad. Amplio maletero, 4 plazas y un techo descapotable amplían todavía más su oferta de disfrute y confort.

Más sexy que el California

El Portofino llega para sustituir al California, el modelo de mayor éxito comercial de la historia de Ferrari.
El Portofino tiene una dura misión, sustituir al modelo más vendido de la historia de Ferrari, el California. Un descapotable tipo 2+2 que consiguió acercar un nuevo tipo de clientes hasta los concesionarios de la casa de Maranello.

Con respecto al California tiene unas líneas más harmoniosas, más elegantes, e incluso más musculosas. El equipo de diseño de Ferrari liderado por Flavio Manzoni ha logrado un resultado realmente espectacular.

Ya sea con el techo cerrado o abierto las proporciones son casi perfectas para un GT de motor delantero, dando como resultado un diseño atractivo lo mires desde el ángulo que lo mires.

A través de los 5 brazos de sus llantas de 20" asoma el equipo de frenos carbono-cerámico.
Las llantas de 20 pulgadas calzan neumáticos Pirelli PZero con medidas 245/35 delante y 288/35 detrás.  A través de sus 5 brazos asoman las pinzas en acabado negro opcional así como los discos carbono-cerámicos de 390 mm delante y 360 mm detrás.

Las inserciones en carbono de la carrocería. En splitter frontal, taloneras y salidas de aire posteriores son todo opcionales que mejoran la estética al mismo tiempo que incrementan de forma exponencial el montante final de la factura.

En la trasera son protagonistas las dos ópticas circulares, dobles salidas de escape y un difusor de aire bien integrado en el conjunto de la carrocería. También de forma muy discreta encontramos un elegante y funcional alerón en la parte superior del portón del maletero.

Más calidad y más espacio

La calidad de acabados es excepcional. La mejor piel, carbono por doquier y unos ajustes impecables.
Nada más entrar sorprende la excepcional calidad acabados. Parece que estés al volante de un Aston Martin o incluso de un Bentley. Hasta ahora no encontrabas este nivel en un Ferrari y esto es de agradecer.

El volante es espectacular, acabado en carbono, con un aro de grueso casi perfecto, LED que avisan del momento óptimo del cambio en su parte superior, el Manettino en la inferior, mandos para los faros, intermitentes, limpias, botón de arranque… Todo está a mano.

A ambos lados del cuenta-vueltas analógico presenta dos pantallas configurables al 100% a nuestro gusto. Mientras que en el centro del salpicadero presenta una pantalla táctil de 10,2” de gran formato, muy sencilla de manipular con buenos gráficos y bien integrada.

Es genial que se mantenga un indicador analógico en el centro del cuadro. A ambos lados del mismo hay dos pantallas que podemos configurar a nuestro gusto.
Frente al pasajero presenta una segunda pantalla de 8,8” para que el copiloto pueda ver los datos del vehículo en tiempo real o incluso la navegación. Siempre que queramos la podemos desactivar.

Los asientos delanteros regulables 100% eléctricamente son muy cómodos y cuentan con memoria. Además de un porta-latas y un hueco que parece diseñado para nuestro Smartphone bajo los botones del cambio, bajo el apoya-brazos hay un hueco grande con toma USB.

Las plazas traseras ofrecen 5 centímetros extra para las piernas con respecto al California. Son perfectas para niños pequeños.
Con respecto al California se han ganado 5 centímetros extra para las plazas traseras. Incluso con esta mejora, sólo los más pequeños de la familia podrán aprovecharlas.

La capota la podemos abrir y cerrar en marcha circulando hasta 40 km/h. Sólo necesita 14 segundos para cumplir con la maniobra, un tiempo realmente bajo para descubrir un techo duro rígido como el del Portofino.

Según Ferrari con el techo abierto podemos poner dos trolley pequeños de cabina. En modo cupé, con la capota cerrada, el volumen de carga crece hasta 292 litros permitiendo meter un tercer trolley.

Prestaciones de súper-coche

Sobre el papel declara un 0 a 100 km/h en 3,5 segundos y una velocidad punta de 320 km/h.
0 a 100 km/h en 3,5 segundos, 10,8 segundo para llegar a 200 km/h y una punta de 320 km/h son cifras de primer nivel. Está bien acabado, es cómodo, amplio, con un buen maletero y encima va como un avión.

Bajo su capó delantero monta en posición central con un motor V8 biturbo de 3,9 litros sobrealimentado por dos turbos que declara 600 CV a 7.500 rpm. Aunque la fiesta ya empieza entre las 3.000 y las 5.250 vueltas con los 760 Nm de par máximo.

El V8 no solo empuja con una fuerza descomunal, también ofrece una embriagadora musicalidad. Para ser un motor turbo ofrece una nota sonora para enmarcar, intoxicante que te pone los pelos de punta en conducción deportiva.

La caja de cambios automática de 7 relaciones con doble embrague es ultra-suave en modo Comfort.
Esta sensacional mecánica trabaja en conjunción con una caja de cambios automática de doble embrague de 7 relaciones que podemos dejar en modo 100% automático o bien gestionar con las levas de carbono que hay tras el volante.

De la mano del ya icónico Manettino, un mando giratorio que hay en el volante podemos escoger entre tres modos de conducción: Comfort, Sport y ESC OFF. Lo mejor de todo es que la suspensión la podemos regular a parte con otro botón que también se encuentra integrado en el centro del volante.

Al contar con una regulación independiente para la suspensión esto permite ir en el modo más deportivo de conducción a la vez que seleccionamos el tren de rodaje en la posición más blanda, ideal cuando el asfalto está en mal estado.

Gracias a contar con un botón independiente para la suspensión puedes llevarlo todo en Sport al mismo tiempo que mantienes el chasis en su configuración más blanda.
Con el modo Comfort el cambio se configura en modo automático y siempre trata de circular con la marcha más alta posible. La respuesta del acelerador es suave y progresiva, al mismo tiempo que puedes mover el volante con un dedo.

En este primer modo de conducción es un coche cómodo, ideal tanto para el día a día como para realizar largos viajes. En el trayecto entre Barcelona y el Port d’Envalira, pasando por Francia, demostró ser un compañero perfecto a la hora de realizar viajes continentales.

En Sport todo se acentúa, el cambio apura las marchas al máximo, el acelerador responde al mínimo impulso y la dirección cobra la dureza que esperas en un deportivo de verdad.

Pocos deportivos del momento son tan transparentes, tan comunicativos como el Portofino. Derrapar con él es una auténtica gozada.
La fiesta empieza cuando decides girar la manecilla un tercer punto a la derecha y aguantar ahí unos segundos. Es entonces cuando ves unas lucecitas de color amarillo en el cuadro donde puedes leer “ESC OFF”. 

Sin ataduras, sin compromisos, sin tapujos. Es en este momento cuando te pasas a tener para ti solo los 600 CV de su motor V8. Sin red de seguridad, sin control de tracción y sin control de estabilidad.

Sin controles el Portofino es una auténtica gozada. Un deportivo noble como pocos, transparente y lo mejor de todo divertido. Es una auténtica gozada hacer deslizar el tren trasero. Te permite modular cada derrapaje con el pedal del acelerador y el volante como si se tratara de un compás.

Sobre la báscula anuncia 1.545 kilos, 80 kilos menos que el modelo precedente, el California.
Con respecto al California T se ha rebajado el peso 80 kilos, quedando en 1.545 kilos en seco. El 46% del peso se encuentra sobre el tren anterior y el 54% restante al posterior. De ahí este equilibrio dinámico tan brillante que brinda al conductor.

Este no es el Ferrari más prestacional de la gama, pero tampoco pretende serlo. Aun así, es capaz de ofrecer un placer de conducción digno de los mejores súper-coches. Si contase con un punto más de dureza en su suspensión sería perfecto. 

Los Pirelli PZero ofrecen un buen nivel de grip, incluso sobre mojado. El tema es que unos PZero Corsa aportarían todavía más precisión a la hora de inscribirlo en el viraje.
Los neumáticos Pirelli PZero a secas ofrecen un buen nivel de usabilidad, incluso en mojado. Eso sí, en ritmo fuerte no terminan de dar todo el grip que me gustaría en un coche de estas prestaciones, con unos PZero Corsa de bien seguro que el tren delantero se inscribiría todavía mejor en los virajes.

El conjunto de frenos carbono-cerámico cumple con creces con su cometido. Ofrece un buen tacto incluso en frio y cuando hace falta está ahí para pararlo a la entrada de la curva, no importa lo fuerte que llegues.

En resumidas cuentas

Puedo decir que este es el Ferrari con el que mejor me lo he pasado al volante. Cómodo cuando hace falta, siempre divertido y encima lo puedes disfrutar a cielo abierto.
¿El mejor Ferrari del momento? No los he podido probar todos pero si puedo decir que éste es el Ferrari actual con el que más he disfrutado al volante. Un coche ideal para viajar, para disfrutar en una carretera de montaña y al mismo tiempo uno de los coches más divertidos para derrapar. Encima es descapotable y tiene asientos traseros. Una lástima que equipado como esta unidad de prueba cueste casi 300.000 euros.

Opinión del experto

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