BMW M240i Coupé

5 de enero 2018

Pruebas
Luis Miguel Reyes

Luis Miguel Reyes

María Pujol

Nuevo nombre, más potencia

El M 240i, dispone de una potencia de 340 cv -14 más que la versión anterior- gracias a la evolución del motor 3.0 litros de 6 cilindros. Fotos: María Pujol.
El renombramiento del M235i ha traído consigo un aumento de potencia que ahora, bajo el nombre de M240i, dispone de una potencia de 340 cv -14 más que la versión anterior- gracias a la evolución del motor 3.0 litros, 6 cilindros sobrealimentado, que también ha sido optimizado para alcanzar estos valores. Hoy probamos el M240i Coupé, aunque también está disponible la versión cabrio y, en ambos casos, se puede optar por un cambio manual de seis marchas o automático de 8 relaciones.

BMW ofrece asimismo la posibilidad de disponer de tracción total xDrive, eso sí, sólo en combinación con la caja de cambios automática. La unidad que nos ha cedido la marca para esta prueba dispone de cambio automático y muy buenos argumentos para estar deseando probarlo y comentaros nuestras sensaciones al volante de un coche que cuesta 49.500 € -con cambio manual- y que ofrece unas prestaciones cercanas a un M2 que “se va” hasta los 62.900 €. En ambos casos sin contabilizar extras y con cambio manual. Una diferencia que aumenta hasta los 15.800 €, si ambos disponen de cambio automático.

Sin cambios

Tanto la estética como los interiores, son idénticos a los del M235i.
Estéticamente el M240i no recibe cambio alguno y mantiene la línea de su predecesor con el frontal con dos grandes entradas de aire, la misma línea de los faros bixenón, la parrilla frontal y la discreta parte trasera con la salida de los dos escapes. Unas llantas de 18” específicas con pinzas de color azul, ratifican su condición de M Performance y de tope de gama. Lo dicho, sin cambios. También en el interior se mantiene inalterado y sigue ofreciendo esa buena posición de conducción en la que se puede “viajar” con las piernas estiradas y el cuerpo bajo si se desea y disfrutando de un volante que tiene un tacto y grosor perfecto. Parte del tablier, la pantalla del navegador y la consola central están “encarados” ligeramente hacia el conductor, proporcionando una sensación deportiva y de confort al mismo tiempo. La consola alberga el mando del iDrive, de la palanca de cambio y los botones de los modos de conducción Comfort, Eco Pro, Sport y Sport+.

Los asientos son cómodos y recogen muy bien el cuerpo gracias a unos laterales muy pronunciados y a la posibilidad de todo tipo de regulación -en el caso de haber optado por esa opción, claro-. Las plazas traseras están reservadas únicamente a dos pasajeros que viajarán con cierta comodidad -tratándose de un coupé- siempre que no superen el 1,75 metros. El acceso y la salida es incómodo ya que el techo queda bastante bajo -hay que agacharse bastante- y la posición de la banqueta también queda algo baja. No dispone de regulación de altura para los cinturones de seguridad ni asideros en el techo para ninguno de los ocupantes. Hay detalles que harían la vida más fácil a bordo.

En general, el M240i no da mucha sensación de espacio o amplitud, pero no olvidemos que es un coupé deportivo, con todo lo que ello implica. El maletero tiene 390 litros de capacidad -con una boca de carga bastante baja y cómoda- que da acceso a unas formas planas y aprovechables. Dispone de ganchos para fijar la carga y los respaldos de los asientos se pueden abatir asimétrica o totalmente desde unos tiradores situados en el maletero.

Equipamiento

El equipamiento de serie incluye llantas M Sport de 18 pulgadas con radios dobles y frenos específicos.
En cuanto al equipamiento, el M240i incluye de serie llantas de aleación M Sport de 18 pulgadas con radios dobles, sistema Star&Stop, dirección con asistencia variable Servotronic, paquete aerodinámico específico para el exterior, frenos de altas prestaciones M Sport, carcasas de sus espejos retrovisores en gris, tapicería en Alcántara, volante deportivo M en piel y reposapiés metálico M. Opcionalmente propone los paquetes de Navegación Professional, que incluye reproductor de DVD, disco duro con memoria de 20 GB para audio, pantalla fija de 8,8" y control por comandos de voz por un precio de 2.267 € o el Navegación Bussines que, además del navegador ofrece control por comandos de voz con un coste de 1.160 €.

El paquete de servicios ConnectedDrive cuesta 765 € y el de aparcamiento –con control de distancia en aparcamiento delantero (PDC), aparcamiento asistido, medidor de espacio de aparcamiento en paralelo y transversal y asistente de aparcamiento lateral- 431 €. Por último, en lo que a paquetes se refiere, tenemos el Driving Assistant, con aviso de salida de trayecto, aviso de salida de personas y advertencia de choque con función de frenado City, con un precio de 640 €. También tenemos la posibilidad de dotarlo con múltiples opciones individuales como pueden ser el chasis adaptativo M con u precio de 935 €, el techo de cristal eléctrico por 984 €, asientos delanteros eléctricos -1.169 €- tapicería de cuero Dakota -1.711 €- y un largo etc de elementos que permitirán personalizarlo. Con estas opciones, nuestra unidad cuesta 61.476 €.

340 cv

El aumento de potencia y su efectividad dinámica, le convierten en una opción muy atractiva.
Hablábamos hasta ahora de que pocas diferencias -o ninguna- había respecto al M235i en términos estéticos, de interior, equipamiento, etc. Sin embargo, donde sí las hay es bajo el capó delantero. Ahí, alberga la nueva evolución del propulsor 3 litros de seis cilindros en línea, Valvetronic y turboalimentado, que consigue una potencia de 340 cv a 5.500 rpm frente a los 326 CV de su antecesor, que los alcanzaba a 6.000 rpm. También el par máximo aumenta hasta los 500 Nm entre 1.500 y 4.500 rpm, superando los 450 Nm entre 1.300 y 4.500 rpm del M235i. Con el cambio automático de 8 marchas -con función de salida Launch Control- el M240i es capaz de acelerar de 0 a 100 km/h en 4,6”, mientras la velocidad máxima sigue limitada a 250 km/h. 

Aumenta la potencia y aumenta el par máximo que ahora es de 500 Nm entre 1.500 y 4.500 rpm.
Este M Performance incluye de serie la suspensión M Sport -rebajada 10 mm- llantas específicas de 18 pulgadas con neumáticos en medida 225/40 R18 delante y 245/35 R18 detrás, frenos específicos más eficaces y los diferentes modos de conducción anteriormente comentados con los que, como es sabido, varía la respuesta inmediata al acelerador, el tacto de dirección, el sonido, la respuesta del cambio -automático- y el trabajo de los controles. BMW asegura que, además del aumento de potencia, se ha mejorado el consumo y las emisiones, siendo ahora de 163 gr/km, frente a los 176 gr del 235i. En cuanto al consumo medio, su predecesor -en cifras de la marca- gastaba 7,6 litros cada 100 km, por los 7,1 litros del nuevo M240i. Nosotros en ningún caso alcanzamos esas cifras, pero sí obtuvimos una media -sin realizar una conducción deportiva- de 9,4 litros. 

Eficaz y divertido

Con sus 340 cv se acerca al M2 en prestaciones, con un precio más contenido.
Bueno, creo que eso no es ninguna sorpresa porque el M235i ya lo era y lo que ocurre con esta versión es que lo mejora ligeramente en respuesta a medio régimen y en potencia. Dinámicamente nada cambia. Con él se puede ir muy deprisa en cualquier tipo de carretera aunque, en general, es un coche que “pide” atención si lo conducimos sin controles. En zonas rápidas es eficaz pero es sensible a las irregularidades del asfalto y quizá es donde menos partido sacaremos de su potencial general. 

Personalmente no tengo dudas en que donde más disfrutaremos de este coupé M Performance será en carreteras de montaña. Ahí muestra toda su garra, tanto de motor -con una respuesta más viva que su antecesor en la zona baja del cuentavueltas- como a nivel de chasis y suspensiones. Si hablamos del propulsor hay que decir que empuja con fuerza desde el inicio pero, sobre todo, es fascinante en la zona alta, camino de las 6.000 rpm -aunque se “estira” hasta cerca de las 7.000 rpm-. El cambio es rápido y va acorde con el carácter de un coche con unas prestaciones más importantes de lo que en un principio puede parecer.

Más cerca

Su potencial se aprovecha en carreteras viradas en las que es preciso en la entrada a curva, ágil y estable.
No es la primera vez que comentamos que el M2 es un coche muy interesante. No es tan potente como el M4, desde luego, pero dinámicamente es muy eficaz y más fácil de conducir. Es decir, con sus 370 cv se defiende muy bien frente a los 431 cv del M4 y, sobre todo, frente a los 92.000 € que cuesta su hermano mayor. Dicho esto, no es difícil pensar que el M240i -pese a no ser un auténtico M- puede ser una buena opción, ya que con sus 340 cv se acerca más todavía al M2 en prestaciones, con un precio más contenido -si es que se puede utilizar esta expresión cuando hablamos de cifras que pasan de los 50.000 €-.

En cualquier caso, el M240i es tremendo en carreteras viradas. Es preciso en la entrada a curva, es ágil y es estable. El morro entra en la curva con una precisión ejemplar y se muestra muy poco subvirador si realizamos una conducción correcta sin excesos. En modo Sport+ puede llegar a ser muy divertido si lo deseamos ya que podremos hacer deslizar el tren trasero casi a placer, pero siempre de un modo muy controlado, algo que beneficia la diversión y la sensación de control. De todo modos, pese a no ser un coche tan potente y radical como el M4, es mejor no “deshacerse” de todas las ayudas, especialmente si el asfalto está húmedo o en mal estado. 

Creo que el nuevo M240i de BMW es una muy buena opción, aunque también es fácil pensar que, “ya puestos”, me compro el M2. Quizá sí, pero quizá los casi 16.000 € de diferencia que hay entre uno y otro, también puedan influir.

Opinión del experto

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