Audi A3 Cabrio s line 1.5 TFSI 150 CV S tronic

16 de agosto 2018

Pruebas
Juan Carlos Grande

Juan Carlos Grande

Asensi Carricondo

El descapotable derivado de compacto se ha convertido en rara avis. Con los años han ido diciéndonos adiós los Volkswagen Golf Cabrio y Eos, Renault Mégane Coupé-Cabrio, Peugeot 308 CC, Ford Focus Coupé Cabrio sin solución de continuidad; y a día de hoy quedan pocos coches en el segmento C con techo retráctil y 4 plazas. De hecho se les puede contar con los dedos de la mano, y todavía nos sobrará uno: si no me fallan las cuentas, sólo podemos acceder como vehículo nuevo a los Volkswagen Beetle Cabrio, Opel Cabrio, BMW Serie 2 Cabrio y el que probamos en esta ocasión, el Audi A3 Cabrio.

Esta variante de carrocería con capota de lona es tal vez la más atractiva dentro de la gama A3.
Dejando aparte el hecho de que cuenta con un techo de lona y sólo una puerta a cada lado, la morfología del A3 Cabrio se acerca más a la del A3 Sedán que a la de los A3 “a secas” y A3 Sportback, frente a los que presenta una mayor longitud. Mide 4,42 m de largo por 1,79 m de ancho y sólo 1,41 m de alto, con una batalla de 2,60 m.

No llama la atención, y aun así la atrae

Con la capota plegada, su estampa resulta más elegante si cabe.
Podemos considerar su diseño exterior como más elegante que llamativo. Su discreción general impera sobre cualquier otro argumento, más todavía en el caso de nuestra unidad de prueba, que equipa el pack deportivo S line con llantas Audi Sport de 19 pulgadas, pintura metalizada Azul Cosmos y capota en color granate. Y como no podía ser de otra manera, cuando verdaderamente saca a relucir su silueta es cuando pulsamos el botón que activa el plegado eléctrico de la capota -operación que podemos realizar siempre que circulemos a menos de 50 km/h-.

Su puesto de conducción es "clavado" al del resto de A3 salvo por un detalle bastante obvio.
El puesto de conducción es idéntico al del resto de versiones del Audi A3. No impacta por diseño pero sí por la calidad y tacto de los materiales, mandos y controles, detalles que suele cuidar la marca de Ingolstadt. Respecto del modelo estándar, el modelo que veis en las fotografías sube de nivel incorporando elementos correspondientes al kit S line como el volante deportivo -innecesariamente- achatado en su parte inferior, unos asientos deportivos en piel napa y de apariencia extraterrestre, palanca de cambio específica y pedales en acero inoxidable. La pantalla central de 7” se esconde en el salpicadero al apagar el vehículo y carece de capacidad táctil, de manera que debemos controlarla con el habitual mando MMI. Como opción podemos incluir el cuadro de mandos digital Audi Virtual Cockpit con pantalla de 12,3”; un extra muy recomendable ya que muestra de manera conveniente las imágenes del sistema de navegación.

Esta tipología de automóvil suele ofrecer sólo dos plazas traseras, muy pequeñas por espacio y con acceso "acrobático".
Como sucede en este tipo de vehículos, las plazas traseras son sólo dos por la necesidad de conceder espacio al mecanismo de la capota. Y como también suele suceder, estas dos plazas sólo sirven para usos muy puntuales ya que son estrechas, nuestras rodillas tocarán en el respaldo delantero, el techo queda cerca de la cabeza y, además, la visibilidad lateral es muy escasa. Nada nuevo bajo el sol -chiste fácil, fácil-.

El maletero da para lo que da; y aun así, está entre los mejores de su categoría.
El maletero ofrece una capacidad máxima de 320 litros pero sus formas también quedan condicionadas por el espacio dedicado a almacenar la capota; de hecho, para poder guardarla debemos hacer uso de un mecanismo interno que reduce la capacidad a 275 litros. No podremos almacenar grandes bultos pero sí algunas bolsas de viaje, y los ganchos y argollas que tenemos a nuestra disposición ayudarán a distribuir la carga. Unos tiradores a ambos lados del maletero se ocupan de plegar los respaldos, que dejan un espacio angosto por el que pasar objetos alargados. Bajo el piso se ubica una rueda de emergencia de tipo “galleta”.

Hecho para pasear (despacito o deprisita)

Coches como éste son ideales para salir de ruta en días con buen tiempo.
Como yo lo veo, estos coches son para conducirlos sin agobios, disfrutando de la brisa y el sol (y por lo tanto, en España, mejor en cualquier estación del año salvo el verano). Y si ese es el uso que vamos a darle a nuestro A3 Cabrio, enhorabuena, porque eso es exactamente para lo que está hecho. Su aerodinámica está muy estudiada, de manera que es posible viajar a velocidad legal sin que el viento se lleve nuestra gorra o pamela. Basta con subir las ventanillas y podremos incluso mantener una agradable charla con nuestro/a acompañante sin que parezca que estamos sosteniendo una discusión de pareja.

Con el techo cerrado, y más si elegimos la opción de “capota acústica” (que está fabricada con mayor número de capas de tejido aislante), casi parece que viajemos en sedán con techo rígido. La insonorización está muy lograda y la estanqueidad del techo frente la lluvia es absoluta, como pude comprobar en algunas tardes de tormenta. En mi opinión, los 295 euros que nos pide este extra de equipamiento quedan bien justificados.

La rigidez de su chasis no queda tan atrás respecto a las variantes con techo "de una pieza".
Las versiones cabrio siempre ven reducida su rigidez torsional en comparación con los modelos de carrocería “completa”, y el A3 Cabrio no es una excepción. De todas maneras, este es uno de los descapotables en los que menor diferencia he notado. Es cierto que sobre asfalto en mal estado notaremos ciertas vibraciones, pero en conducción deportiva apenas se percibe una mayor flexibilidad; y lo mismo puede decirse en las rampas de acceso a los aparcamientos subterráneos, donde no he llegado a escuchar los crujidos que sí nos regalan algunos coches con capota plegable.   

Por lo tanto, el A3 Cabrio es perfectamente capaz de superar con buena nota cualquier recorrido que se nos ocurra por carreteras de playa o montaña, ya sea a ritmo de paseo o a otro más alegre. A ello contribuye, todo sea dicho, la suspensión deportiva S line que incorporaba la unidad probada, como también lo hace el sistema de amortiguación regulable que adapta a nuestros deseos la dureza del chasis.  

El motor de gasolina 1.5 TFSI de 150 CV no lo convierte en un avión, pero rinde bien y no gasta mucha gasolina.
Nuestra unidad montaba el motor de gasolina 1.5 FSI con 150 CV de potencia. Este propulsor de cuatro cilindros, presente en muchos otros automóviles del Grupo Volkswagen, destaca más por su elasticidad que por sus prestaciones puras: acelera de 0 a 100 km/h en 8,9 segundos y su par de 250 Nm tampoco es el más contundente del mundo -aunque sí es cierto que llega muy abajo, desde sólo 1.500 rpm-. Pero sí podemos decir que es un motor “multiusos” que se adapta bien a la ciudad, la carretera y la autopista, y lo hace con un rendimiento más que decente, un sonido agradable y -gracias en parte a la desconexión automática de cilindros- unos consumos que no se disparan mientras no le demos zapatilla: el valor homologado en ciclo mixto es de 5,3 l/100 km, promedio que en nuestra semana de prueba llegó hasta los 7 litros justos.

El motor 1.5 TFSI de 150 CV se acompañaba en nuestro caso del cambio automático S tronic de 7 velocidades. Poco podemos escribir que no se haya dicho ya sobre este cambio de doble embrague (conocido como DSG en otras marcas del grupo), muy rápido a la hora de subir marchas, no tanto a la hora de bajarlas y de funcionamiento suave en todo caso. Ofrece los modos estándar, sport y manual, y podemos controlar este último haciendo uso de la palanca selectora o las levas situadas detrás del volante.

Es descapotable, es alemán y -por lo tanto- es caro

Esta unidad con el pack "completo" S line resulta especialmente cara pero viene muy bien equipada.
Y ahora, por último, demos un repaso al equipamiento y precios de nuestro A3 Cabrio para decidir si vale o no vale lo que cuesta, y si merece la pena pagar tanto por un bonito y refinado descapotable compacto:

Veamos. El Audi A3 Cabrio S line 1.5 TFSI 150 CV S tronic tiene un precio de partida de 40.850 euros. Los extras añadidos, tan costosos como de costumbre, son: pintura metalizada (810 €), asientos delanteros deportivos S (760 €) calefactables (400 €), cargador inalámbrico de teléfono (400 €), detector de colisiones pre-sense basic (235 €), Audi Virtual Cockpit (365 €), cable micro USB (35 €), capota acústica (295 €), cámara trasera (480 €), equipo de sonido Bang&Olufsen (630 €), faros matrix LED (950 €), llantas Audi Sport 19” con neumáticos 235/35 (940 €), MMI Navegación Plus (1.405 €), paquete de asistencia al conductor (1.140 €), paquete deportivo S line (1.585 €), retrovisores antideslumbramiento (305 €), rueda de repuesto (110 €), tapicería en cuero napa (1.585 €), Tech Pack (750 €), Volante deportivo con levas (135 €), embellecedores de salidas de escape (94 €) y pedales en acero inoxidable (110 €). En total, 54.369 euros.

Sí, habéis leído bien: sus extras suman 13.519 euros; es decir, casi la tercera parte de lo que cuesta el coche sin ellos.

Opinión del experto

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