Volkswagen Polo: Probamos el nuevo "cuasi-Golf"

4 de septiembre 2017

Presentación
Juan Carlos Grande

Juan Carlos Grande

Volkswagen / JC Grande

Actualización.- Completamos este artículo con nuestra primera prueba en vídeo del nuevo Volkswagen Polo; también os traemos nuestras impresiones al volante y toda la información sobre equipamiento y precios para el mercado español.

Apenas once semanas después de asistir en Berlín al estreno mundial del nuevo Volkswagen Polo, hemos regresado a Alemania para conducirlo por primera vez con motivo de su presentación dinámica a la prensa internacional. Este histórico utilitario -tan histórico que tiene a sus espaldas casi tantos años como quien os escribe- alcanza su sexta generación; y lo hace de la manera que todos esperábamos: sin alterar mucho su estética pero, al mismo tiempo, acercándose en tamaño al Golf.

El Volkswagen Polo se parece cada vez más al Golf, lo que no es mala cosa.
La “receta” seguida no es tan distinta a la que aplicó el Seat Ibiza pocos meses atrás; y de hecho viene a ser la misma en cierto modo. Por una parte, Polo e Ibiza han decidido no jugarse sus buenísimos niveles de ventas apostando por diseños arriesgados; al contrario: los dos han elegido parecerse más a sus hermanos mayores, Golf y León. Y por otro lado, el similar aumento de dimensiones de estos dos utilitarios responde a que ambos han adoptado la misma plataforma MQB A0, variante “compacta” de la omnipresente plataforma modular MQB.

Así pues, el Polo VI es un coche claramente más más grande que el Polo V, generación que como sabéis está presente en nuestro mercado desde 2009. Comparemos: el nuevo modelo es 8 cm más largo (4,05 m), 7 cm más ancho (1,75 m) y cuenta con 9 cm más de batalla (2,56 m). En contraste, la altura del vehículo es casi un 1 cm inferior (1,45 m) de manera que este cambio de proporciones confiere al Polo una estampa más parecida a la de un automóvil del segmento C -visto de lejos lo parece, como sucede también con el Ibiza-.

Si el Ibiza es un mini-León, el Polo es un mini-Golf

La vista posterior sí recuerda mucho al modelo precedente. Todo apunta a que el Polo VI no ofrecerá carrocería de tres puertas.
El diseño exterior del nuevo Polo solamente puede ser calificado como continuista. Si eso es un factor positivo o negativo lo dejaré a vuestro gusto; pero ya sabéis que en estos menesteres, y hasta la llegada de los nuevos Arteon y T-Roc, Volkswagen no era precisamente el reino de la fantasía. Nuestros amigos de Wolfsburgo son gente pragmática que busca ante todo no echar atrás a los clientes de gusto conservador, que al fin y al cabo son mayoría. Y como sucede con cada iPhone de Apple, cada Polo de Volkswagen procura conservar un aire de familia que no invite ni al descarte ni al abandono. El nuevo Polo cumple bien con esta premisa; y para ser sincero, me gusta más que el anterior.

En cualquier caso, su nueva fisonomía le sienta muy bien. Ahora tiene un aire más dinámico y evoca una mayor deportividad, cosa que no siempre pudimos decir del Polo. El frontal, con una parrilla ancha formada por líneas horizontales, sigue el estilo actual de la marca y, en unión con unos faros rectangulares y alargados, refuerza la impresión de anchura.

En esta nueva generación, el Polo dice adiós a la carrocería de tres puertas.
La vista lateral del coche no sorprende a nadie pero deja notar una mayor inclinación del pilar posterior; y del mismo modo, la zaga recuerda bastante a la del Polo V, con unos pilotos de forma cuadrada pero que ahora “pinzan” un poco más el portón. En suma, el nuevo Polo no es por fuera tan distinto al que conocíamos, pero sí ha ganado en atractivo y en músculo.

Pero aunque ha ganado mucho, el Polo ha perdido algo: concretamente, variedad de carrocerías. Durante los últimos años, las ventas de utilitarios y compactos de tres puertas han ido cayendo notablemente, de manera que el modelo alemán se apunta a la tendencia actual de ofrecer un único formato de cinco puertas. Tampoco habrá carrocería familiar, igualmente en desuso dentro de este segmento B.

Interior espacioso, de calidad y con mucha tecnología

El puesto de conducción no sorprende por diseño, pero ahora es mucho más configurable en cuanto a gama de colores y, sobre todo, conectividad e infoentretenimiento.
Como novedad en el Polo, podremos elegir entre diferentes colores para las molduras decorativas del habitáculo, lo que nos permitirá salirnos del la típica elección entre los colores “Negro Sí” o “Negro También”. La calidad de acabados sigue siendo la misma, con recubrimientos blandos para el salpicadero, y los mandos presentan un tacto agradable en general.  

Pero en realidad no es esto por lo que más destaca del puesto de conducción del Polo, ni tampoco por la originalidad de su diseño. En realidad lo hace más por otras cosas. Lo primero que notaremos es la mayor impresión de amplitud y la mayor separación entre los asientos; pero a quienes ya hemos conducido más de un Polo, nos resultarán más llamativas las nuevas pantallas digitales que el nuevo modelo ofrece de manera opcional.

Como opción está disponible un Digital Cockpit completamente actualizado.
La consola central puede equipar una pantalla táctil capacitiva de 8” de diagonal, que destaca por su nitidez, brillo y rapidez de respuesta, además de por ofrecer conectividad MirrorLink, Android Auto y CarPlay. En realidad es muy similar a la que también puede llevar el nuevo Seat Ibiza; pero recordando las célebres palabras del malvado Frank Underwood, el factor más importante es otro: "ubicación, ubicación, ubicación". A diferencia del modelo español, el alemán sitúa la pantalla donde debe estar, que es en la parte más alta del salpicadero, para que no tengamos que desviar mucho la mirada al consultarla. En el Polo, las salidas de aireación están debajo de la pantalla y encima de los mandos de la climatización.

La otra pantalla a la que me refería es el Digital Cockpit, cuadro de instrumentos ampliamente configurable y que entre muchas informaciones puede mostrar las imágenes del navegador. El utilitario de Volkswagen se ocupa de estrenar la nueva generación de este sistema, enfocada a simplificar su uso y mejorar su legibilidad, antes de su próxima llegada al Ibiza.

La mayor distancia entre ejes favorece la habitabilidad en las plazas traseras. Ahora es muy buena en todas las cotas.
Pasemos a las plazas traseras, ampliamente beneficiadas por el aumento de batalla del vehículo. Después de haberme sentado en ellas, puedo confirmar que dos personas adultas viajarán de manera mucho más confortable que antes, y también se percibe de inmediato la mayor anchura para los hombros y distancia para las rodillas. Donde no encontraremos mejoría es en la altura del techo, algo que en realidad tampoco era un problema en el Polo anterior, también bastante “cuadradete” de silueta. Creo que incluso personas de 1,90 m de estatura estarán cómodas también en este sentido. La plaza central no es mala del todo porque su mullido es suave, pero inevitablemente peca de estrechez. También molesta el túnel de transmisión, cuya presencia es exigida por la plataforma del vehículo aunque el Polo sea un automóvil de tracción delantera.

El maletero ha crecido hasta una respetable capacidad de 350 litros.
De un coche mucho más grande también cabía esperar un maletero mucho más grande. Y lo es: ahora cuenta con 71 litros más, hasta alcanzar los 351 litros de capacidad. No está mal para un utilitario; y si lo pensáis, éste venía a ser el promedio de los coches compactos de la década pasada. La boca de carga es amplia y rectangular; aunque los pilotos traseros, más grandes que antes, reducen levemente la anchura disponible. En el interior disponemos de ganchos y argollas para sujetar y separar los bultos que transportemos; y si necesitamos aprovechar todo el espacio disponible, siempre podemos abatir los respaldos traseros (divididos en 40:60) para alcanzar la capacidad máxima de 1.125 litros.

Gasolina, diésel o gas natural; pero ningún híbrido

Durante su arranque comercial, sólo estará a la venta con motores de gasolina 1.0 de hasta 95 CV. Pronto llegará el de 115 CV y dos diésel 1.6 de 80 y 95 CV.
La gama de motores inicial se limita a ofrecer tres variantes sobre el motor 1.0 tricilíndrico de gasolina: los atmosféricos MPI de 65 CV y 75 CV y el turboalimentado 1.0 TSI 95 CV. Algo después llegará otro 1.0 TSI de 115 CV, así como los diésel 1.6 TDI de 80 y 95 CV. Como novedad en el Polo, tendremos una variante de gas natural con 90 CV de potencia; y siguiendo la tradición habrá un nuevo Polo GTI, que reemplaza su anterior 1.8 TSI de 192 CV por el 2.0 TSI de 200 CV -¡en efecto, “upsizing”!-. A diferencia del mercado alemán, la gama española no ofrecerá el 1.5 TSI de 150 CV con desconexión automática de cilindros, motor que para mi gusto es el más interesante de la gama de gasolina.

En cuanto a las transmisiones disponibles, los TSI de 115 y 200 CV son los únicos que pueden llevar caja manual de 6 marchas (en el resto es de cinco), y todos los motores de 95 CV o más pueden acompañarse de la caja automática DSG de 7 velocidades. Como dije antes, todas las variantes del Polo serán de tracción delantera.

Su chasis no persigue el mayor dinamismo sino el mayor confort de marcha.
Durante la jornada de presentación pude conducir el 1.0 TSI de 95 CV, un motor en la línea de sus hermanos de gama; es decir, ni muy elástico, ni muy suave, ni muy prestacional, pero sí me parece un propulsor apto para todo uso mientras no seamos especialmente exigentes. La caja automática DSG que le hizo compañía se mostró tan suave y rápida como de costumbre; pero también como de costumbre, se empeño en llevar al propulsor por debajo de su régimen ideal.

Las carreteras que rodean la ciudad de Hamburgo nunca han sido el escenario ideal para probar el chasis de ningún coche: la casi total ausencia de curvas y desniveles, el denso tráfico, la multitud de poblaciones colindantes y unos límites de velocidad más pensados para autobuses de dos plantas dieron pocas opciones a los periodistas congregados. Pero sí se nota desde un primer momento es que el mayor ancho de vías y la mayor batalla cooperan para brindar un aplomo superior en toda circunstancia. Puede que el Polo carezca de -o no quiera ofrecer- la deportividad de un Ibiza, pero su confort y calidad de marcha lo acercan cada vez más a lo que solemos encontrar en un compacto.

Plagado de (opciones de) equipamiento

El apartado de la seguridad activa sube de categoría: llegan sistemas de prevención y asistencia procedentes de las gamas superiores.
El equipamiento de seguridad activa está entre lo mejorcito del segmento B. Vienen de serie tanto el limitador de velocidad como el sistema de prevención de colisiones que incluye asistente de frenada de emergencia en ciudad con detección de peatones. A partir de ahí, el Polo puede incorporar control de crucero adaptativo con función de parada automática (sólo en modelos con cambio DSG), vigilancia de tráfico transversal y asistencia de aparcamiento (en ambos casos con frenada automática), control de ángulo muerto y detección de fatiga del conductor. No está nada mal, aunque en un automóvil de esta categoría echo en falta el freno de estacionamiento eléctrico y la visión periférica.

Por su parte, el equipamiento de confort da la bienvenida a la apertura y arranque sin llave, y llegan extras interesantes como los faros full LED, un techo solar más grande que el anterior y un cargador inalámbrico de teléfonos móviles que cumple con el estándar de inducción Qi.

Entre las nuevas opciones de equipamiento están el arranque sin llave y la carga inalámbrica.

El nuevo Polo sale a la venta con tres niveles de acabado. El básico Edition, trae de serie llantas de acero de 14", aire acondicionado y el sistema multimedia Composition Color con pantalla de 6,5" y paquete de conectividad. El nivel de intermedio Advance (que será probablemente el más vendido) incluye llantas de aleación de 15”, infotainment Composition Media con pantalla 8”, volante multifunción y control de crucero. Finalmente, el acabado Sport suma las llantas de 16”, cristales tintados, faros antiniebla con luz de giro, climatizador y asientos envolventes con reposabrazos central.

Podremos diseñar un Polo a nuestro gusto con los paquetes de personalización Style Black y R-Line. Pero como siempre, el Polo más especial seguirá siendo el GTI, con sus 200 CV de potencia, su tren rodaje rebajado con amortiguadores activos y, faltaría más, sus adorables asientos con tapicería setentona.

La variante deportiva GTI montará un propulsor 2.0 TSI de 200 CV de potencia.
Los precios, nunca especialmente bajos en Volkswagen, parten desde los 14.740 € del Polo Advance de 65 CV con cambio manual, y van subiendo hasta los 19.460 € del Polo Sport de 95 CV automático DSG. Fabricado como hasta ahora en la planta española de Navarra, el nuevo Polo ya está a la venta, y las primeras entregas tendrán lugar en el mes de octubre.

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