Volkswagen Polo 1.2 TSI 90 CV Sport R-Line

27 de julio 2016

Pruebas
Narcís Reixach

Narcís Reixach

Confort, eficiencia y un toque de diversión

Al fijarse en la silueta del coche destacan sus formas compactas, a lo que contribuyen tanto su corto voladizo trasero como su carrocería de tres puertas.
Si bien no se trata de la alternativa más ahorradora de la gama, privilegio que recae sobre las variantes diésel, el Polo con el motor 1.2 TSI de 90 CV brinda un compromiso general digno de admirar en este sentido. Y es que, por un lado, logra una capacidad de aceleración y unas prestaciones que sorprenden para su cilindrada y potencia. Y, por otro, su consumo de combustible es más que razonable. Por ello, podría decirse que se trata de una alternativa muy lógica que, en este caso, tiene algunos guiños a la deportividad. 

Además del paquete exterior R-Line, esta unidad cuenta con un sistema de perfiles de conducción opcional que incluye un modo Sport. No nos engañemos. No es un Polo GTI, pero tiene unas cualidades que le pueden cuadrar a aquellos conductores que busquen un urbano polivalente, confortable y eficiente pero que también busquen un toque de diversión. El precio de serie de esta variante es de 17.700 euros, que pasa a ser de 19.130 euros incluyendo los opcionales así como el descuento promocional de 645 euros que ofrece Volkswagen. Su retahíla de consolidados rivales en el segmento de los utilitarios es muy amplia e integra modelos como el Renault Clio, el Ford Fiesta o el Peugeot 208.     

Diseño compacto 

El paquete exterior opcional R-Line incluye delantero paragolpes específico, salida de escape cromada y un alerón trasero exclusivo.
La sobriedad es una de las características que se observa al echar un vistazo a la estética del Polo, si bien va acompañada de ese toque de elegancia que suele acompañar a los modelos de la marca alemana. Las líneas horizontales de la parrilla y la integración de las ópticas en ella refuerzan la anchura visual del modelo. Al fijarse en la silueta del coche destacan sus formas compactas, a lo que contribuyen tanto su corto voladizo trasero como su carrocería de tres puertas.  

Esta unidad cuenta con el paquete exterior opcional R-Line (1.195 euros) que, además del emblema situado en la parrilla, incluye paragolpes específico, salida de escape cromada, un alerón trasero exclusivo y unas llantas de 16 pulgadas aunque, en este caso, se han sustituido por otras de 17 pulgadas modelo Mallory (755 euros). En el ámbito de los opcionales también cabe señalar el color de la carrocería Rojo Flash (190 euros) del Polo probado. 

De la zaga del utilitario de Volkswagen, además de los comentados alerón y salida de escape, también cabe señalar el considerable tamaño de los pilotos así como la forma del paragolpes. Éste le ofrece al vehículo una imagen asentada sobre la carretera visto desde su zona trasera. 

Habitáculo práctico y muy bien acabado

El Polo se distingue por un puesto de conducción cómodo y espacioso así como por una buena calidad interior.
Una vez dentro del habitáculo, el Polo se distingue por un puesto de conducción cómodo y espacioso en el que es bastante sencillo obtener la posición más adecuada gracias a las regulaciones del asiento y al ajuste en altura y profundidad del volante. El vehículo se distingue por una buena calidad interior tanto en lo que respecta a los acabados como en los ajustes entre los paneles, algo que se aprecia desde el primer momento. El acceso a los mandos es muy sencillo y práctico, aunque el diseño de éstos no es nada arriesgado.     

La segunda fila proporciona un espacio más que razonable para las piernas. Por ello, dos ocupantes viajarán de manera bastante confortable. La plaza central es más estrecha y no es tan cómoda como las otras dos. En lo que se refiere al espacio para alojar el equipaje, el modelo alemán no destaca por su volumen de maletero. Con sus 280 litros de capacidad, se sitúa en la media de su categoría, y si se abaten los respaldos traseros se obtiene un volumen de 952 litros. Pero sí hay que subrayar que sus regulares formas hacen que sea muy aprovechable. Además, es posible modificar la altura del plano de maletero si es necesario.

Esta unidad pertenece al acabado Sport, que está dotado de un equipamiento realmente amplio que abarca airbags frontales, laterales y de cabeza, control de estabilidad, detector de fatiga, asistente de arranque en pendientes, indicador de presión de neumáticos, volante de cuero, pomo de palanca de cambio y de freno de mano de cuero y asientos tapizados en tela “Cell”. También dispone de climatizador Climatronic, control de crucero adaptativo con Front Assist, radio Composition Media con pantalla táctil de 5,8 pulgadas, lector de MP3, entrada para USB, lector de tarjeta SD y ocho altavoces. 

Rendimiento y eficiencia 

La capacidad de aceleración de este 1.2 TSI desde parado sorprende para tratarse de un motor de 90 CV.
La mecánica que da vida a esta unidad del utilitario alemán es la 1.2 TSI de 90 CV, un motor turboalimentado de cuatro cilindros que supone en una de las mejores alternativas de la gama debido a su destacable equilibrio. Y es que saca un gran partido de sus 160 Nm de par motor entre 1.400 y 4.000 rpm. Su capacidad de aceleración desde parado sorprende para tratarse de un motor de 90 CV y se debe, en parte, a su buena entrega de fuerza en la zona baja del cuentarrevoluciones.

A la satisfactoria respuesta y elasticidad de este motor hay que sumar una notable suavidad que se une a un funcionamiento bastante silencioso. El propulsor va asociado, en esta unidad, a la caja de cambios manual de cinco velocidades. Esta transmisión tiene un tacto agradable y se distingue por un buen escalonado de marchas, aunque no le hubiera venido mal una sexta marcha para ajustar aún más los niveles de consumo. La versión probada también puede escogerse con cambio automático DSG de siete relaciones añadiendo 1.640 euros al precio.

En materia de prestaciones, con esta mecánica el Polo puede completar el 0 a 100 km/h en 10,8 segundos y alcanzar una velocidad máxima de 184 km/h, valores que no se quedan precisamente cortos para un motor de estas características. Se trata de un motor con un buen grado de eficiencia pues, pese a que no es fácil acercarse a la media de 4,7 litros cada 100 km homologada por Volkswagen, tras la prueba el resultado fue de 6,1 l/100 km. Es una cifra muy razonable teniendo en cuenta que el recorrido incluyó zonas urbanas, carreteras de montaña y autopista. 

Confort con un toque deportivo

El sistema Sport Select, encargado de aumentar o disminuir electrónicamente la rigidez de los amortiguadores, permite elegir entre un modo Comfort y otro Sport.
En el apartado dinámico, el Polo se caracteriza por su importante nivel de confort de marcha. Su tarado de suspensión brinda un notable compromiso entre comodidad y estabilidad. Por un lado, pese a su tendencia firme, absorbe muy bien las pequeñas irregularidades del asfalto, lo que supone una ventaja al circular por carreteras en mal estado. Y, por otra parte, cuando llega la hora de afrontar carreteras de curvas, se defiende bastante bien, sobre todo gracias al sistema opcional Sport Select (370 euros)

Dicho sistema permite elegir entre un modo Comfort y otro Sport. Pulsando un simple botón, el Sport Select se encarga de aumentar o disminuir electrónicamente la rigidez de los amortiguadores. Ello no convierte a este Polo en un vehículo pensado para apurar el crono al rodar por puertos de montaña pero su comportamiento es satisfactorio a velocidades relativamente animadas por este tipo de vías. 

La ciudad es uno de sus hábitats favoritos y por sus calles es por donde pone de manifiesto cualidades como su buena maniobrabilidad. En lo que respecta a la dirección, ésta se caracteriza por un tacto bastante directo aunque estaría bien que transmitiera algo más de información al conductor. El vehículo dispone de un equipo de frenos muy eficaz, capaz de detenerlo de forma bastante enérgica, a lo que también contribuye la propia ligereza del coche. 

Conclusión 

A la satisfactoria elasticidad de este motor hay que sumar una notable suavidad que se une a un funcionamiento bastante silencioso.
Esta versión del modelo alemán tiene la particularidad de añadirle un cierto toque dinámico deportivo sin entrar, por supuesto, en la variante de inspiración realmente rácing de la gama, el Polo GTI. Pero el protagonista de esta prueba encuentra un equilibrio muy a tener en cuenta, ya que combina confort de marcha, un consumo bastante razonable y ese aporte de diversión que puede proporcionar el sistema Sport Select siempre y cuando seamos conscientes de cuáles son sus límites.    

Opinión del experto

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