VW Golf Sportsvan 1.6 TDI 115 CV Advance

1 de agosto 2017

Pruebas
Narcís Reixach

Narcís Reixach

Asensi Carricondo

Polivalencia y ahorro de combustible

Esta variante monovolumen mide 4,34 m de longitud y 1,58 m de altura, por lo es más larga y alta que el Golf de cinco puertas. Fotos: Asensi Carricondo.
El fabricante alemán “jubiló” la denominación Golf Plus para la versión monovolumen del conocido compacto con la llegada del Golf Sportsvan. Este modelo está indicado, sobre todo, para conductores que tengan mayores necesidades de espacio. Y es que la amplitud del habitáculo tanto para ocupantes como para el equipaje es realmente buena, convirtiendo al vehículo en una alternativa muy polivalente.

A ello hay que sumar su alto confort de marcha y el ambicioso nivel de eficiencia de esta variante probada, dotada del motor 1.6 TDI de 115 CV que se asocia en este caso al cambio manual de cinco velocidades. El precio es uno de los hándicaps del modelo pues esta versión, en acabado Advance, comienza en 26.680 euros, que se convierten en 28.120 incorporando los opcionales. Entre los principales competidores del Golf Sportsvan se encuentran modelos como el BMW Serie 2 Active Tourer o el Mercedes Clase B. De hecho, además de haberlos probado de forma independiente, en Coches.net también los comparamos entre sí, como podéis ver en este enlace

Sobriedad exterior

Proporciona un alto grado de comodidad, acreditado por su buena capacidad para absorber las irregularidades del asfalto.
Para hacerse una idea de lo que ofrece el Golf Sportsvan con respecto a su hermano con carrocería de cinco puertas (que acaba de ser actualizado) hay que tener en cuenta la diferencia de proporciones. En este sentido cabe señalar que la variante monovolumen mide 4,34 m de longitud y 1,58 m de altura, por lo es más larga y alta que el Golf de cinco puertas, mientras que la anchura es prácticamente idéntica. 

Desde el punto de vista de diseño exterior, se trata de un modelo que confía en una apariencia sobria que no se ha visto actualizada desde su lanzamiento al mercado, hace dos años y medio. Aunque mantiene las líneas generales del modelo del que procede, posee un empaque más evidente gracias a sus comentadas mayores proporciones. En el frontal predominan las líneas cromadas horizontales de su parrilla, encargadas de acentuar la anchura del vehículo.

Al analizar su silueta, destaca por ser eminentemente compacta así como por la importante superficie acristalada que generan las ventanillas. Visto desde atrás, uno de los aspectos más característicos es la anchura de los pilotos. En la unidad probada, que incluye llantas de aleación de 16 pulgadas de serie, el color de la carrocería es el opcional Rojo Toronto (510 euros).  

Amplitud versátil

Los asientos traseros permiten un desplazamiento longitudinal de 18 cm para sacar el máximo partido al habitáculo.
Nada más entrar al habitáculo ya se percibe el trabajo en materia de habitabilidad de los diseñadores de la marca alemana. Por un lado su puesto de conducción proporciona una considerable sensación de espacio beneficiada por la importante altura al techo, mayor que en el Golf convencional. La sobriedad exterior también hace acto de presencia en el interior, que huye de diseños llamativos y busca, ante todo, resaltar el lado funcional. Por ejemplo, hay que señalar la buena altura a la que está situada la pantalla del sistema multimedia, lo que facilita su visibilidad. También destaca la notable presencia de huecos para alojar pequeños objetos. 

En general, este modelo ofrece una buena calidad de acabados y un muy buen nivel de ergonomía, con todos los mandos muy a mano y de uso muy intuitivo. Al pasar a la segunda fila se aprecia cómo los 5 cm adicionales de distancia entre ejes del Golf Sportsvan con respecto con la versión de cinco puertas se convierten en una notable ventaja. Gracias a ellos, el espacio para las rodillas de los pasajeros que viajen en las plazas posteriores laterales es muy generoso y les aporta un amplio nivel de confort, si bien la central es menos cómoda.

Una de sus mayores ventajas es su excelente maletero, cuyo volumen es de 590 litros.
Hay que tener en cuenta que estos asientos permiten un desplazamiento longitudinal de 18 cm para sacar el máximo partido al habitáculo. Además, los respaldos pueden reclinarse y estos pasajeros cuentan con unas prácticas mesas plegables de tipo avión en los respaldos delanteros. Ello se complementa con un excelente maletero, cuyo volumen es de 590 litros que pueden ampliarse hasta los 1.520 si se abaten los respaldos traseros. 

En lo que respecta a equipamiento de serie, esta terminación Advance cuenta con control de estabilidad, volante multifunción de cuero, ayuda de aparcamiento ParkPilot, Radio Composition Media con pantalla táctil de 6,5 pulgadas, entrada USB, ocho altavoces, freno de mano electrónico, climatizador bizona, detector de fatiga, control de velocidad de crucero, sensor de lluvia  y faros antiniebla, entre otros elementos. En cuanto a opcionales, en esta unidad destaca el navegador Discover Media (570 euros) y el sistema de modos de conducción (150 euros).

Pensando en la eficiencia

Su puesto de conducción proporciona una considerable sensación de espacio beneficiada por la importante altura al techo.
Para esta prueba, la alternativa mecánica escogida ha sido la 1.6 TDI de 115 CV de potencia. Este motor, de cuatro cilindros y de inyección directa, es el protagonista de una de las variantes más eficientes de la gama. El motor ofrece una respuesta correcta a bajas revoluciones que mejora cuando supera las 2.000 rpm. En cualquier caso, se trata de una opción mecánica cuya finalidad es una conducción tranquila, sin pensar en apurar décimas al cronómetro. Hay que tener en cuenta que necesita 11 segundos para pasar de 0 a 100 km/h.  

El propulsor, que se muestra además bastante elástico, va engranado a una caja de cambios manual de cinco velocidades. Ésta tiene un tacto preciso y unos desarrollos equilibrados pensando, ante todo, en el ahorro de combustible. Con el mismo objetivo, el vehículo equipa de serie tecnologías Bluemotion como el sistema automático de arranque y parada o el sistema de recuperación de la energía de frenada, que favorecen a la disminución del consumo.

Gracias a todo ello, sus emisiones de CO2 son de 110 g/km mientras que su consumo medio homologado es de 4,2 litros cada 100 km. El registro obtenido tras la prueba, que incluyó sectores urbanos, autopista y carreteras de montaña, fue de 5,3 litros, una media que sigue siendo destacable y que muestra el compromiso del modelo con la eficiencia.

Calidad de rodadura

El sistema automático de arranque y parada o el sistema de recuperación de la energía de frenada benefician al ahorro de combustible.
A nivel dinámico, el Golf Sportsvan no difiere demasiado de su hermano con carrocería de cinco puertas pese al incremento de tamaño. En primer lugar, proporciona un alto grado de comodidad, acreditado por su buena capacidad para absorber las irregularidades del asfalto. La calidad del sistema de suspensiones se pone también de manifiesto a la hora de rodar por autopista, pues aporta su granito de arena para reforzar el confort de marcha y la sensación de aplomo que proporciona el modelo. Estos factores son ideales para encarar viajes largos, para los cuales se agradecería una menos presencia de decibelios en el habitáculo una vez que se superan los 100 km/h.       

Pese a que estamos ante un monovolumen, segmento del que cabe esperar una conducta no tan ambiciosa en su vertiente deportiva, lo cierto es que la eficacia del chasis acerca a este modelo al Golf convencional a la hora de enlazar curvas. Es por ello que se muestra muy estable por carreteras de montaña, con reacciones nobles y previsibles. No hay que olvidar, en cualquier caso, que esta alternativa mecánica no está concebida para tales finalidades.  

Gracias a la precisión de su dirección, la sensación de control es elevada y constante. Para ajustar de forma aún más adecuada el comportamiento del vehículo a las preferencias del conductor, el comentado sistema de modos de conducción opcional permite escoger entre los programas Eco, Normal, Sport e Individual. Cada uno de ellos varía parámetros como la dureza de la suspensión o el comportamiento del acelerador en función de las prioridades deportivas o eficientes de cada momento.

Conclusión 

Gracias a la precisión de su dirección, la sensación de control es elevada y constante.
En definitiva, el Golf Sportsvan es una alternativa muy polivalente, a tener en cuenta para aquellos conductores habituales de un Golf a quienes les haya aumentado la familia. A un habitáculo amplio y versátil se suma una dinámica muy confortable pero con ese inconfundible toque deportivo de la saga. De todos modos, hay que tener claro que no es ésta una versión mecánica orientada a los padres de familia con vocación de pilotos sino más bien a los que prioricen sobre todo la eficiencia, objetivo principal del motor 1.6 TDI de 115 CV. El precio no es una de sus ventajas, puesto que supera los 26.000 euros sin contar opcionales.  

Opinión del experto

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