Renault Kangoo Fuel Cell

17 de noviembre 2014

Actualidad
Joan Dalmau

Joan Dalmau

Joan Dalmau

Un Kangoo para trayectos más largos

Este Kangoo no es un prototipo sino un vehículo completamente homologado y listo para prestar servicio en tareas de reparto.
Los coches movidos con pila de combustible (o fuel cell) están lejos todavía de convertirse en un estándar. Para ello haría falta, además de que los fabricantes se decidieran a dar el paso más allá de lo que hasta ahora han hecho marcas como Hyundai, Honda y Toyota, las primeras en poner en el mercado vehículos de este tipo, que el hidrógeno, producido industrialmente y en grandes cantidades, se comercializara en una red convencional de distribución en paralelo a las gasolineras.

Esencialmente, un coche con pila de combustible es un coche eléctrico que crea su propia energía para funcionar mediante la susodicha pila, una máquina que genera electricidad gracias a una reacción química de hidrógeno. Las ventajas del sistema son clarísimas; la contaminación en uso es cero ya que un coche de pila de combustible sólo emite vapor de agua, el subproducto de la mencionada reacción química. Eso significa que este tipo de vehículos tiene todas las ventajas de los eléctricos (contaminación ambiental y acústica cero y silencio de funcionamiento) sin las desventajas de los mismos ya que ni tienen la velocidad limitada, ni tienen una autonomía de entre 100 y 200 kilómetros ni exigen un largo periodo de recarga ya que basta con rellenar su depósito de hidrógeno, algo para lo que no se precisa más tiempo que para hacer lo propio con un depósito de combustible convencional.

La pila de combustible y el depósito de hidrógeno están situados junto a la mampara de separación y apenas eliminan 100 litros de capacidad de carga.
Como decía, un coche fuel cell en las circunstancias actuales es de difícil aplicación pero, ¿qué pasa con unas necesidades muy concretas y determinadas? Pues que los fuel cell están ya a punto de caramelo. Imaginemos un coche de reparto. Ese modelo “vive” en una nave de una empresa y sale diariamente a trabajar. Sus “condiciones de vida” son perfectas para un eléctrico pero, ¿qué sucede si ese modelo debe moverse, pongamos por caso, en un entorno rural y debe hacer cada día más de 200 kilómetros en carreteras exigentes? Pues ahí es donde entra el fuel cell pero de una manera tangencial; a guisa de range extender.

En el Michelin Bibendum Challenge, la empresa Symbio Cell y La Poste, es decir, el servicio de correos francés, presentaron un Renault Kangoo EV dotado de una pila fuel cell. La idea es muy sencilla. El Kangoo EV funciona en modo eléctrico tras la preceptiva recarga nocturna como un eléctrico convencional (La Poste ya dispone de una flota de Kangoo EV para reparto urbano) pero en entornos donde la autonomía de este modelo, cifrada en entre 120 y 160 kilómetros reales según el tipo de conducción, de carreteras y de carga, resulte insuficiente, la pila de combustible es la solución ideal.

El futuro, dicen, pasa por el hidrógeno. Lo veremos en los próximos años aunque para un uso particular queda mucho camino por andar.
El coche se recarga con hidrógeno antes de salir y, cuando se agota la energía eléctrica almacenada en la batería, la pila se pone en marcha. El resultado es que la autonomía, con un depósito cilíndrico instalado tras el panel de separación de carga y sobre el piso del furgón, se dobla pasando de los 160 kilómetros de tope en eléctrico hasta 320, suficientes para cualquier recorrido de un coche de correos diario. Por la noche, el Kangoo se enchufa y se reposta de hidrógeno, combustible que una empresa puede comprar con facilidad y almacenar en sus instalaciones a nivel industrial.

Los responsables del coche me explicaron en Chengdú, donde pude probarlo y comprobar que va exactamente igual que un Kangoo eléctrico tanto cuando va en eléctrico como con la pila en marcha, que ya tienen 50 coches en montaje y que han recibido otros 200 encargos de la empresa de correos. Así que, empresas de mensajería que dudaban de si entrar en el tema de las flotas eléctricas por un tema de autonomía diaria, la solución ya está aquí. El sobreprecio del sistema es de unos 3.000 euros y el único inconveniente es que se pierden 100 de los 3.000 litros que ofrece la caja de carga del Kangoo largo.

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