Renault Grand Scenic Edition One Energy dCi 130 CV 7 plazas

21 de febrero 2018

Pruebas
Narcís Reixach

Narcís Reixach

Asensi Carricondo

Renault ha iniciado una transformación de su gama de monovolúmenes hacia el nuevo segmento de los crossover. Así, el Grand Scénic ha sido reinterpretado para que, sin dejar de ser un automóvil eminentemente familiar, tenga un diseño más a la moda. Para esta prueba hemos elegido la versión con motor diésel de 130 CV que, pese al incremento de las ventas de gasolina, sisgue siendo la más demandada.

El éxito creciente de los SUV ha llevado a Renault a diseñar este monovolumen con espíritu crossover.
La fusión de segmentos está cada vez más a la orden del día, sobre todo en lo que se refiere a aplicar rasgos de los célebres SUV a otras categorías. Esto es algo que ha sucedido en modelos como el Grand Scénic. Este monovolumen con toques estéticos de todocamino ofrece un habitáculo con siete plazas, una importante versatilidad y un comportamiento dinámico realmente bueno, a lo que hay que sumar las virtudes en materia de eficiencia del motor dCi de 130 CVque monta esta unidad.   

En cuanto al precio, lo primero que hay que tener en cuenta es que la variante probada del modelo de Renault pertenece al acabado Edition One, que es la terminación superior de la gama y que se caracteriza por un amplio equipamiento tanto desde el punto de vista tecnológico como de confort. Con el motor escogido, esta versión cuesta de serie 31.693 euros, que pasan a ser 34.178 euros con los opcionales incluidos en esta unidad. Sin embargo, gracias a los descuentos promocionales que ofrece la marca del rombo, el precio con los extras se queda en 31.044 euros. El Citroën Grand C4 Picasso o el Peugeot 5008 son algunos de los modelos que rivalizan directamente con el Grand Scénic. 

Combinación de segmentos

El Grand Scénic destaca por sus rasgos atléticos y unas líneas musculosas con las que consigue una importante prestancia visual.
Uno de los factores que se observa nada más comenzar a analizar la apariencia del Grand Scénic es que no posee el típico “look” de monovolumen tal y como lo teníamos concebido hasta no hace mucho tiempo. Y es que el comentado éxito creciente de los SUV no pasa desapercibido y ha llevado a Renault a diseñar un monovolumen con espíritu crossover, como ya sucedió con la renovación del Space. El Grand Scénic destaca por sus rasgos atléticos y por unas líneas musculosas con las que consigue una importante prestancia visual.

El frontal sigue la línea habitual de las novedades de Renault de los últimos años, con el logotipo del rombo de importantes dimensiones como gran protagonista en el centro de la parrilla. Una lama cromada lo une con las estilizadas ópticas. La vista lateral se caracteriza por la silueta robusta y alargada del automóvil, así como por su notable distancia entre ejes y las vistosas llantas de aleación Quarz de 20 pulgadas, de serie en esta terminación Edition One, la más equipada de la gama.

En la zaga llama la atención un discreto alerón de color negro, tono en contraste que se emplea para todo el techo en esta combinación bicolor opcional (485 euros) junto con el Rojo Carmín de la carrocería. La característica forma de las ópticas posteriores es uno de los puntos que lo hacen más reconocible desde la distancia.

Amplitud y polivalencia

El puesto de mando está presidido por la pantalla táctil de 8,7 pulgadas del sistema R-Link 2, de serie en esta versión.
No hay duda de que la vida a bordo es una de las grandes bazas del Grand Scénic, pues cuenta con un habitáculo generoso y versátil. El vehículo tiene una longitud 24 centímetros mayor que la del Scénic, lo que le permite ofrecer una tercera fila de asientos que aumenta las posibilidades del coche. El confortable puesto de conducción es muy similar al de otros modelos de la marca como el Renault Talisman o el Renault Espace. Esta zona, que se distingue por una estética sofisticada, está presidida por la pantalla táctil de 8,7 pulgadas del sistema de infoentretenimiento, de orientación vertical y que recuerda a una tablet.

El vehículo dispone de un buen nivel general de acabados, aunque se agradecería una menor presencia de plásticos negros rígidos en la zona inferior del salpicadero. La segunda fila de asientos permite que tres adultos puedan viajar de manera cómoda. Mientras tanto, la tercera fila ofrece dos plazas que, si bien son menos espaciosas y confortables que el resto, pueden ser prácticas para alojar a niños de forma puntual para trayectos cortos.

La tercera fila ofrece dos plazas que, si bien son menos espaciosas y confortables que el resto, pueden ser prácticas para usos ocasionales.
Si se usan las tres filas de asientos, el maletero se queda en unos justos 233 litros pero hay que tener en cuenta que, cuando no se necesite la última fila esta capacidad crece hasta los 533 litros. La operación de abatir la segunda y la tercera fila se realiza de forma muy sencilla a través de unos botones situados en el lateral del maletero. De esta manera se consigue un piso completamente plano que facilita el alojamiento del equipaje. Hay que resaltar, por otra parte, la presencia de múltiples huecos distribuidos por todo el habitáculo y pensados para guardar pequeños objetos.

Esta unidad en terminación Edition One incluye de serie elementos como control de estabilidad, frenada de emergencia asistida con detección de peatón, detector de fatiga, faros antiniebla, faros Full LED, sensores de aparcamiento delantero y trasero con cámara, techo panorámico, climatizador bizona y sistema R-Link 2 con navegador, Bluetooth, entrada USB y equipo de sonido Bose.

Por otro lado, entre los opcionales que incorpora la unidad se encuentran la tapicería mixta de cuero y TEP oscuro (1.400 euros) y el Pack Safety (600 euros), con regulador de velocidad adaptativo, Head-Up Display a color, alerta de distancia de seguridad y asistente de mantenimiento de carril.

Mecánica ahorradora

La entrega de fuerza del motor, que mueve el vehículo con bastante soltura, es buena desde la zona baja del cuentarrevoluciones.
La gama del Grand Scénic se compone de dos motores TCe de gasolina de 115 y 130 CV y de tres diesel 1.6 dCi de 110, 130 y 160 CV. Para la realización de esta prueba, la alternativa mecánica escogida ha sido la intermedia dentro de las versiones diésel. Se trata de un motor turboalimentado de cuatro cilindros en línea que registra un par máximo de 320 Nm a 1.750 rpm y con el cual el vehículo proporciona una buena respuesta desde parado. Cabe señalar que la entrega de fuerza es buena desde la zona baja del cuentarrevoluciones y que el motor mueve el vehículo con bastante soltura.  

La mecánica se distingue por su suavidad de funcionamiento y por una notable elasticidad. El propulsor va asociado a una caja de cambios manual de seis velocidades que cuenta con un escalonado muy equilibrado, con una quinta y una sexta marcha con unos desarrollos más largos para fomentar el ahorro de combustible. Esta versión del monovolumen de Renault ofrece un razonable nivel de prestaciones, pues completa el 0 a 100 km/h en 11,4 segundos y puede lograr una velocidad máxima de 190 km/h.  

En lo que respecta a consumos, esta variante homologa una media de 4,6 litros cada 100 km, cifra que, una vez finalizada esta prueba fue de 5,8 litros, un registro que sigue siendo bastante ambicioso. Uno de los aspectos algo mejorables del motor es su sonoridad, ya que cuando éste sube de vueltas se aprecian desde el habitáculo algunos decibelios de más. En cualquier caso, este aspecto no compromete la sensación de confort que transmite el vehículo. 

Dinámica no solo en clave familiar

En carreteras de curvas, siempre sin que se nos olvide que no es un automóvil de corte deportivo, registra un muy buen grado de estabilidad.
Desde el punto de vista dinámico, el Grand Scénic se sale levemente de los parámetros que suelen asociarse a los monovolúmenes de siete plazas, que suelen contar con un tarado de suspensión muy blando con el objetivo de poner al confort como punta de lanza. En este caso, los ingenieros de Renault han optado por una cierta firmeza que, sin llegar a ser demasiada, contribuye a lograr un encomiable comportamiento dinámico incluso por vías que no suelen ser las favoritas de este tipo de vehículos.   

Y es que en carreteras de curvas, siempre sin que se nos olvide que no es un automóvil de corte deportivo, lo cierto es que registra un muy buen grado de estabilidad incluso durante la conducción a ritmos elevados. La dirección del Grand Scénic consolida su remarcable dinámica gracias a un tacto muy directo que contribuye a acentuar la sensación de agilidad que transmite el vehículo pese a sus 1.600 kilos de peso. 

Hay que tener en cuenta que la buena conducta del modelo francés por zonas reviradas no supone como contrapunto una reducción de la comodidad ya sea en carreteras bacheadas o en autopista. De hecho, por las primeras la suspensión copia de forma muy efectiva las irregularidades del asfalto mientras que, por grandes rectas, el vehículo muestra un comportamiento muy equilibrado y aplomado que lo hace conveniente para largos viajes en familia.        

Conclusión 

Por grandes rectas, el vehículo muestra un comportamiento muy equilibrado y aplomado que lo hace conveniente para largos viajes en familia.
En definitiva, el Grand Scénic es una alternativa que cumplirá las expectativas de los conductores que busquen un monovolumen de gran maletero y de cinco plazas con dos más ocasionales y que sea cómodo, amplio, polivalente y, gracias a esta Edition One, muy bien equipado en todos los sentidos. Además, el notable compromiso entre rendimiento y eficiencia del motor 1.6 dCi de 130 CV de esta unidad es otra de sus virtudes.  

Opinión del experto

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