Mini Cooper SE: El primer mini eléctrico

9 de julio 2019

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Juan Carlos Grande

Juan Carlos Grande

JC Grande / MINI

Mini se adentra en el mercado de los coches eléctricos con su nuevo Cooper SE. La firma británica ha desvelado hoy su primer vehículo sin propulsión térmica en un evento celebrado en Rotterdam. Allí hemos descubierto, y compartimos con todos vosotros, todas las particularidades del primer Mini eléctrico fabricado en serie.

Mini se apunta a la (inevitable) tendencia del mercado, al que lanza su primer modelo eléctrico.
El Cooper SE no es exactamente el primer Mini “electrificado”, título que ostenta el Cooper S E Countryman ALL4 -híbrido enchufable del que aquí podéis leer nuestra prueba-, pero sí es el primero en contar con un sistema de propulsión cien por cien eléctrico. Este nuevo modelo cumple la promesa lanzada hace dos años por el Mini Electric Concept, anticipo del modelo definitivo que habría de ser presentado en 2019. Dicho y hecho.

Vaya por delante que éste no es un automóvil diseñado desde cero para ser eléctrico, sino una adaptación realizada sobre la base del actual Mini de 3 puertas. Dado que hace uso de la misma plataforma, los componentes del sistema eléctrico (desarrollado, cómo no, dentro del grupo BMW) reutilizan el espacio que deja libre la ausencia del motor térmico, la transmisión convencional y el depósito de gasolina.

Dado que el Cooper SE aprovecha la base del Mini 3 puertas, su motor eléctrico ocupa el lugar del propulsor térmico al que reemplaza.
Bajo el capó encontramos un motor eléctrico síncrono con 135 kW (184 CV) de potencia y 270 Nm de par disponibles prácticamente desde parado, como siempre sucede con este tipo de propulsores. Este propulsor, que viene a ser el mismo que monta el BMW i3sse engarga de mover el eje delantero mediante una transmisión de relación única y diferencial integrado.

La batería de iones de litio, refigerada por aire, se ubica bajo el piso del habitáculo. Sus 12 módulos se reparten en forma de ‘T’, ocupando el espacio entre los asientos delanteros y bajo la banqueta posterior. Su capacidad de 32,6 kWh (también como la del BMW i3 anterior a la última actualización) y el consumo de 13,2 kWh/100 km (WLTP correlacionado a NEDC) dan lugar a una autonomía de entre 235 y 270 km según datos de la marca. No son cifras espectaculares pero sí suficientes para un vehículo destinado al uso primordialmente urbano; y sin embargo, quedan muy por debajo de lo homologado por los próximos Peugeot e-208 y Opel Corsa-e.

El chasis ha sido adaptado al mayor peso -y la mayor inmediatez de entrega de potencia- de esta variante eléctrica.
Sus opciones de recarga son las acostumbradas: podemos conectar el coche a una toma convencional, un Wallbox instalado en casa o a una estación de uso público. La potencia máxima admitida con AC es de 11 kW, lo que permite cargar la batería al 80% en dos horas y media, y al 100% en 3 horas y media. La carga con DC sólo admite un máximo de 50 kW, pero dado el relativamente pequeño tamaño de la batería, bastan 35 minutos para cargarla al 80% en un punto de carga rápida.

Los coches eléctricos suelen ser pesados, y el Cooper SE lo es, aunque tampoco tanto como cabría temer: marca 1.365 kg en la báscula, 145 kg más que el Mini Cooper S con cambio automático. Para que nos hagamos una idea, esta diferencia equivale a llevar a dos personas adultas en el coche, aunque con el favorable matiz de que dicho sobrepeso se reparte por la base del vehículo (conservando así un bajo centro de gravedad). Con todo, el Cooper SE acelera de 0 a 100 km/h en 7,3 segundos aunque la velocidad máxima está limitada a 150 km/h.

La potencia de carga máxima admitida no es muy alta, pero como la batería tampoco es enorme, los tiempos de carga son razonables.

Por fortuna, la adaptación al sistema eléctrico no ha reducido el espacio interior del vehículo. La habitabilidad de las plazas traseras permanece intacta (es tan limitada como antes) y la capacidad del maletero (que siempre fue pequeño) se mantiene en 211 litros. Con los respaldos traseros plegados, el volumen disponible asciende a 731 litros.

De todas maneras el chasis presenta algunas variaciones. La carrocería está elevada en 1,8 cm para hacer sitio a la batería (dado que ésta engrosa los bajos del coche); y con objeto de contener la mayor masa del vehículo, el equipo de suspensiones -que no renuncia al eje posterior multibrazo- se ha fortalecido. Además, el Cooper SE equipa un control electrónico de estabilidad preparado para asumir la entrega inmediata de par del motor eléctrico.

Cuatro modos de conducción y dos niveles de recuperación de energía permiten adaptar el comportamiento del vehículo a las necesidades de cada momento.
Podemos elegir entre cuatro modos de conducción, destinados a potenciar el dinamismo o la eficiencia según nos interese. De un extremo a otro tenemos los programas Sport, Mid, Green y Green+. Este último, específico para el SE, procura conservar la reserva de batería limitan si se necesario las funciones de calefacción y refrigeración.

Contamos asimismo con dos niveles de recuperación de energía cinética. El más restrictivo provoca un efecto de “freno motor” que prácticamente nos permite regular la velocidad empleando únicamente el pedal del acelerador. Esta característica, adoptada por un número creciente de coches eléctricos, la experimentamos por primera vez con el BMW i3 -del que aquí tenéis nuestra última videoprueba-.

Casi todos los eléctricos lucen detalles en color azul. En Mini los prefieren amarillos.
En el apartado del diseño, el Cooper SE presenta algunas diferencias que expresan su carácter de manera inequívoca. La más evidente está en su frontal, presidido por una calandra cerrada. Por un lado, este cambio se debe a la menor necesidad de refrigeración del sistema eléctrico frente al térmico; y por otro, para mejorar la eficiencia aerodinámica, aspecto fundamental en esta clase de vehículos. En el mismo sentido, el paragolpes traseros dice adiós a las salidas de escape en favor de un diseño más aerodinámico.

Mini ha elegido el amarillo para distinguir a sus modelos “electrificados” y emplea dicho color como acento para la “ex-parrilla”, los retrovisores y otros elementos decorativos exteriores e interiores. Los inevitables logotipos identificativos de esta versión la salpican por fuera y por dentro. En el habitáculo, detalles estéticos aparte, la mayor novedad está en el cuadro de instrumentos digital con pantalla de 5,5 pulgadas.

La nueva versión eléctrica vendrá bien equipada de serie, y no esperamos que sea asequible.
El equipamiento de serie incluye el mencionado cockpit digital, faros LED, llantas de aleación en medida de 16”,  pantalla central con sistema de navegación, climatizador bi-zona con calefacción por bomba de calor y freno de estacionamiento eléctrico.

El nuevo Mini Cooper SE va a ser fabricado junto al resto de versiones del Mini 3 puertas en la planta británica de Mini, en Oxford. La marca abrirá la recepción de pedidos en el mes de octubre, de cara al inicio de su producción en noviembre. No hay precios oficiales todavia, pero ya sabemos que coches eléctricos y baratos todavía no los hay. 

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