Hyundai i10 1.2 MPI 87 CV Style

10 de agosto 2017

Pruebas
Narcís Reixach

Narcís Reixach

Asensi Carricondo

La anterior parrilla hexagonal deja paso a ésta con forma de trapecio invertido que le aporta una imagen más juvenil y desenfadada. Fotos: Asensi Carricondo
La marca coreana ha renovado recientemente el modelo más pequeño de su escaparate con diferentes cambios con los que el i10 coge carrerilla de cara al futuro. Además de aportarle una nueva estética que rejuvenece su apariencia, Hyundai ha ampliado considerablemente su equipamiento tecnológico, tanto desde el punto de vista de los sistemas de seguridad como en lo referente a la conectividad, un ámbito que hoy en día juega un papel fundamental incluso en los pequeños urbanitas.  

Con su longitud de solo 3,67 metros y un motor 1.2 de gasolina de 87 CV, este utilitario sigue teniendo a las calles de la gran ciudad como principales aliadas. Pero ahora, además, gana confort con tal de ampliar sus posibilidades a la hora de realizar alguna que otra escapada fuera de la urbe. Pese a que el precio de serie de esta equipada terminación Style es de 16.170 euros, este importe puede llegar a descender considerablemente. 

Y es que, sumando los diferentes descuentos ofrecidos por Hyundai (promocional, por financiación y por entregar otro modelo de la marca a cambio), la cifra se puede quedar en 12.420 euros. Con este importe y su poblada dotación de equipamiento, su objetivo es seguir plantando cara a modelos como el Fiat 500, el Kia Picanto o el Opel Adam, entre otros muchos. 

“Look” rejuvenecido

Las mejoras en seguridad llegan con sistemas de serie como la alerta de cambio involuntario de carril o el sistema de prevención de colisión frontal.
A falta de cambios en cuanto a dimensiones, la puesta al día del más pequeño de la familia Hyundai se ha traducido en diversos cambios estéticos. Sin duda, los más evidentes se observan en el frontal del vehículo, que abandona la parrilla hexagonal del anterior i10 para dejar paso a otra con forma de trapecio invertido que le aporta una imagen más juvenil y desenfadada. 

Por otra parte, cabe señalar que luces de iluminación diurna de tipo LED han pasado de estar situadas en la parte inferior del morro, junto a los antiniebla, a encontrarse ahora integradas en la zona superior de la parrilla. Los diseñadores de la firma coreana también han trabajado en el diseño de la zaga, cuyo paragolpes cuenta ahora con una franja de color negro con las luces antiniebla ubicadas en los extremos. Éstas adoptan forma circular en lugar de la forma romboide del modelo precedente. 

Además, el marco oscurecido que rodea a las renovadas ópticas traseras hace al vehículo aún más reconocible desde la distancia. Las llantas de aleación de 15 pulgadas que equipa de serie esta versión en acabado superior Style también se estrenan en el renovado i10, al igual que el color de carrocería opcional denominado Mandarin Orange (250 euros) que también puedes ver en la unidad probada. 

Paso al frente en equipamiento

El puesto de conducción del vehículo es razonablemente amplio y puede adoptarse una postura cómoda de forma sencilla.
El puesto de conducción del vehículo es razonablemente amplio y puede adoptarse una postura cómoda de forma bastante sencilla, aunque se agradecería que el volante pudiera regularse en profundidad. Mientras tanto, teniendo en cuenta el contenido tamaño del vehículo, lo cierto es que en las plazas traseras pueden viajar dos adultos con una importante comodidad tanto en lo que respecta a espacio para las rodillas como en altura al techo. No obstante, si se intenta alojar a un tercer ocupante se comprobará que la anchura del coche no es suficiente para que tres personas viajen con comodidad. 

El i10 sigue contando con el mismo maletero de 252 litros, una capacidad más que considerable valorando nuevamente las dimensiones del coche. De hecho, es de los maleteros más grandes de su categoría. Las novedades interiores a nivel estético son poco profundas y se observan en detalles como la nueva tapicería de tela roja de los asientos, así como el tono naranja empleado para diferentes revestimientos como el del salpicadero, el interior de las puertas o la superficie que rodea a la palanca de cambios. 

El modelo avanza en materia de infoentretenimiento gracias al nuevo sistema multimedia con navegador y pantalla táctil de siete pulgadas.
La calidad de acabados del vehículo sigue siendo buena, sin presencia de plásticos blandos pero con ajustes de los diferentes paneles que transmiten solidez y resistencia. Si bien el diseño interior no cambia, hay que destacar que el modelo avanza en materia de infoentretenimiento gracias al nuevo sistema multimedia con navegador gestionado desde una nueva pantalla táctil de siete pulgadas. Además de información meteorológica y de tráfico, este sistema permite conectividad con Google Android Auto y con Apple CarPlay.  

Hay que señalar también su paso al frente en materia de sistemas de seguridad (de serie en este acabado Style) como la alerta de cambio involuntario de carril, el sistema de prevención de colisión frontal, la ayuda de arranque en pendiente y los sensores de aparcamiento trasero. Esta terminación también incluye de serie otros elementos como airbags frontales, laterales y de cortina, climatizador automático, techo solar practicable, control de crucero, equipo de audio con cuatro altavoces, conexiones USB y Aux, sistema de arranque sin llave y volante multifunción y pomo de palanca de cambios revestidos de cuero.   

Mecánica ideal para ciudad

El motor 1.2 MPI de 87 CV mueve con soltura el vehículo, aunque es preferible llevarlo algo alto de vueltas para sacarle el máximo partido.
Al igual que en el i10 anterior, la gama mecánica está compuesta por dos motores de gasolina. Por un lado se encuentra el tricilíndrico 1.0 de 66 CV y, por otro, el 1.2 de cuatro cilindros y 87 CV, alternativa escogida para esta prueba del modelo coreano. Este propulsor ofrece un par motor de 120 Nm a 4.000 rpm que, si bien no proporciona unas aceleraciones brutales, lo cierto es que mueve el coche con soltura por ciudad y carreteras interurbanas. Incluso cuando viaja con tres o cuatro ocupantes, su fuerza es más que suficiente, eso sí, siempre y cuando lo llevemos algo alto de vueltas. Y es que su entrega de par en la zona baja del cuentavueltas no es extraordinaria. 

El motor se distingue por un funcionamiento suave, con un bajo nivel de vibraciones que contribuyen a obtener un buen confort de marcha. Dada su naturaleza de vehículo eminentemente urbano y la potencia del motor, es evidente que las prestaciones no son uno de los aspectos en los que más destaca. En este sentido, hay que tener en cuenta que necesita 12,1 segundos para acelerar de 0 a 100 km/h, aunque puede alcanzar una velocidad máxima de 175 km/h.

Si bien el motor puede ir asociado a una caja de cambios automática de convertidor de par y cuatro velocidades, esta unidad está engranada a un cambio manual de cinco marchas. La transmisión se caracteriza por un engranaje bastante preciso y por unos desarrollos más bien largos. Esta mecánica resalta por un consumo ajustado, pues homologa una media de 4,9 litros cada 100 km. Una vez finalizada la prueba, el registro conseguido fue de 5,7 litros, que siguen suponiendo una cifra muy razonable.   

Más confortable

Se han aplicado modificaciones en el sistema de suspensión con las que se obtiene una mayor comodidad y unas reacciones dinámicas más nobles.
De cara a optimizar el ámbito dinámico, los ingenieros de Hyundai han aportado novedades en dos aspectos. Por un lado, se han realizado una serie de ajustes en la dirección, variando la desmultiplicación de modo que se genera un guiado más efectivo del vehículo. Estaría bien que la dirección transmitiera mayor información durante la conducción pero, en cualquier caso, su funcionamiento facilita un muy buen grado de agilidad urbana, convirtiendo al i10 en un verdadero ratón de ciudad. Todo ello, sumado a sus contenidas proporciones, hace que las maniobras de aparcamiento en cualquier urbe sean pan comido. 

Por otra parte, se han aplicado modificaciones en el sistema de suspensión, instalando nuevos “silentblocks” y topes de goma. Con ello, se han conseguido una mayor comodidad y unas reacciones más nobles a la hora de superar pequeñas irregularidades del asfalto, ya que mejora la capacidad de absorción de la suspensión. En este sentido, no hay que dejar de lado que pone de manifiesto una calidad de rodadura y un nivel de aplomo por grandes rectas que se asemeja al que cabría esperar de modelos de tamaño superior. 

Por el contrario, al superar baches de importante tamaño puede percibirse aún una conducta algo seca de la suspensión aunque sin ser excesiva, por lo que no resta confort. En vista de hacer más agradable la conducción, esta renovación del i10 ha venido acompañada de mejoras en cuanto a insonorización del habitáculo. Cabe señalar que las carreteras de curvas no son su hábitat natural, pero rodando a ritmos tranquilos el coche ofrece un comportamiento estable, con un bajo nivel de oscilaciones de la carrocería. Por este motivo, además de su uso urbano permite contemplar alguna que otra escapada de fin de semana.

Conclusión 

El color de carrocería opcional Mandarin Orange es una de las novedades exteriores.
En definitiva, además de la actualización estética que Hyundai ha aplicado a su nuevo i10, el modelo también avanza en otros importantes aspectos como en confort y en equipamiento tecnológico de seguridad y conectividad. El resultado es un vehículo que gana valor añadido y que conserva su carácter ciudadano gracias a un tamaño contenido y a una excelente maniobrabilidad que le permite escabullirse fácilmente por los laberintos de callejuelas urbanas.

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