Ford EcoSport: Nada que ver con... el primer EcoSport

6 de diciembre 2017

Presentación
Juan Carlos Grande

Juan Carlos Grande

Ford / JC Grande

Ford lanza en España una profunda actualización del SUV EcoSport, el más pequeño de su gama. El modelo de 2018 presenta un frontal reestilizado, un interior completamente distinto y nuevos detalles estéticos como el techo bicolor opcional. Aumenta el equipamiento de seguridad y confort, llega un nuevo motor diésel de 125 CV y, como novedad, habrá una variante 4x4. Los precios parten desde 18.850 € euros (sin aplicar descuentos); la marca tomará pedidos desde el 11 de diciembre y las entregas darán inicio en febrero. Ya hemos conducido el nuevo EcoSport con motivo de su presentación dinámica en Portugal, y a continuación os contamos nuestras impresiones.

Mucho más que un restyling: el Ford EcoSport cambia por fuera y por dentro.
La historia del Ford EcoSport en Europa ha sido hasta ahora tan breve como intensa. El modelo inicial, desarrollado sobre la base del anterior Fiesta, diseñado en Brasil y fabricado en la India, llegó en 2014 al Viejo Continente con poco más que la obligada adaptación a nuestra estricta normativa de seguridad. Por lo demás, especialmente en cuanto a calidad de acabado y rodadura, se acercaba más a los estándares de los mercados emergentes de donde procedía; y en consecuencia, sus ventas iniciales fueron bastante pobres. Tanto fue así que apenas un año recibió una primera puesta a punto, centrada precisamente en los gustos y exigencias del público europeo.

El EcoSport de 2015 trajo consigo un chasis muy mejorado, con suspensiones de mayor firmeza, un eje torsional posterior más rígido y una dirección más precisa. También favoreció nítidamente la insonorización del habitáculo, que presentaba a su vez materiales de mayor calidad y un ajuste más cuidado. Incluso se dejó como opción la rueda de repuesto tras el portón, detalle más al gusto del mercado latinoamericano. Lo que no cambió (y de hecho no puede cambiarse sin alterar la estructura del vehículo) es su portón trasero, de apertura lateral e incómodo por naturaleza.

Esta nueva puesta al día le permitirá enfrentarse a la enorme oleada de competidores que se ha producido a lo largo de este año.
Pero mientras el Ford EcoSport corregía acertadamente sus principales defectos, el mundo seguía cambiando a su alrededor. Además de contar con los habituales Nissan Juke, Opel Mokka X, Renault Captur, Peugeot 2008 y SsangYong Tivoli, el segmento B-SUV no ha parado de sumar incorporaciones de relumbrón. Sólo en los últimos meses han debutado en España los Opel Crossland X, Citroën C3 Aircross, Seat Arona, Hyundai Kona y Kia Stonic, modelos que en 2018 recibirán la compañía del Volkswagen T-Cross… y a saber cuántos más. 

Así pues, la firma norteamericana se ha apresurado en lanzar este segundo restyling; una puesta al día centrada precisamente en aportar todo aquello que aún le faltaba al EcoSport (portón tradicional aparte, claro está): un frontal acorde al lenguaje actual de la marca, un interior de diseño “europeo” y con mayor calidad, además de un equipamiento mucho más completo y acorde a los tiempos que corren. De camino, el chasis ha recibido nuevos ajustes, llega un nuevo motor diésel de 125 CV y por primera vez habrá una versión 4x4, precisamente con aquel motor.

Si por fuera cambia un poco, por dentro es otro coche

La edición deportiva ST-Line, presente en otros modelos de la marca, llega al EcoSport 2018.
Ahora, al grano. Si buscais grandes cambios en la estética exterior, sabed que se encuentran principalmente en el frontal. La gran novedad está en la parrilla, que invierte su posición y se sitúa justo bajo el capó (al estilo de Kuga y Edge), no como antes integrada en el paragolpes. Allí encontramos una toma secundaria de refrigeración y unos antinieblas mucho más grandes y sofisticados. Las ópticas son muy parecidas aunque traen una nueva firma luminosa, luces diurnas LED y, de manera opcional, faros de xenón. El capó presenta unas nervaduras más marcadas y desplaza los proyectores del limpiaparabrisas bajo el labio superior.

La trasera del vehículo es prácticamente la misma, pero la vista lateral sí trae algunas novedades: para empezar, la antena del techo es tiene una forma más moderna y se desplaza hacia el spoiler trasero; y llegan nuevos diseños de llantas de aleación, que por primera vez pueden ser de 18”. Pero lo más vistoso sin duda es que el EcoSport se apunta a la moda de las carrocerías bicolor: el techo, pilares incluidos, puede estar pintado en cuatro tonalidades distintas siempre que elijamos la línea de acabado ST-Line, nueva en este SUV y heredada del resto de la familia Ford. Las versiones ST-Line, a propósito, presentan un carácter más deportivo no solamente en cuanto a ambientación exterior e interior, sino también por equipar un equipo de suspensiones de tarado más firme.

El habitáculo ha sido renovado por completo, y tiene mucho en común con el del nuevo Fiesta.
Si por fuera los cambios no parecen tantos, entrando al habitáculo parece que lo hagamos en un coche distinto. Casi, casi, como el nuevo Fiesta. De aquel, el EcoSport recibe numerosos componentes, incluyendo el cuadro de instrumentos, el volante (calefactado como opción), el climatizador, la pantalla central de tipo tableta con hasta 8” (con el sistema de conectividad SYNC 3 compatible con Android Auto y Apple CarPlay) y el potente equipo de sonido opcional B&O Play. Sin ser idéntico al del utilitario, el diseño del salpicadero comparte su impresión de amplitud, calidad y orden. Hay menos botones, todo se muestra mejor organizado y, en este sentido, se muestra a la par de otros modelos del segmento.

Se echa en falta algún espacio donde dejar y cargar el móvil, pero a cambio tenemos un nuevo reposabrazos central deslizante bajo el que se encuentra un cofre de buen tamaño. Los asientos también son de nueva factura, con mayor calidad y confort, especialmente en el acabado ST-Line; y lo mismo puede decirse del volante, que además puede ser regulado en altura y profundidad. Esto compensa la necesidad de acercar hacia los pedales el asiento del conductor, bastante elevado ya en su posición más baja. Salvo por ello, tanto la postura de conducción como la visibilidad son muy correctas.

Las plazas traseras no varían en cuanto a espacio, pero los asientos quedan más marcados y son de mejor factura.
La fila posterior es fácilmente accesible y acoge bien a dos adultos de buena talla, agradeciéndose que los respaldos sean más marcados que en el EcoSport original. La plaza central es aceptable por confort (en parte porque el respaldo no dobla como reposabrazos) pero no podemos esperar que tres pasajeros viajen con desahogo.

El portón de apertura lateral es una seña de identidad y un inconveniente a la vez.
Con sus 335 litros, el maletero apenas ha aumentado de capacidad, pero incorpora una plancha inferior de apariencia muy resistente y que podemos colocar a dos alturas. La rueda de repuesto sigue siendo opcional e irá emplazada detrás del característico y engorroso portón de apertura lateral.

En el apartado de la seguridad activa, ahora están disponibles el control de ángulo muerto, la cámara de visión posterior, el control de crucero con limitador de velocidad y los sensores de lluvia y luces. También son bienvenidas las mejoras de seguridad pasiva: su equipo de airbags revisado incluye bolsas de cortina con mayor cobertura.

Chasis re-ajustado y nuevos motores

Nunca antes había sido tan agradable conducir un EcoSport. Misión cumplida en este sentido.
Aunque el modelo de 2015 ya solventó las carencias dinámicas del primer EcoSport europeo, esta actualización conlleva nuevos ajustes en el chasis. Por una parte se ha revisado el control electrónico de estabilidad, ahora menos intrusivo; y por otro, las suspensiones (especialmente la trasera) y la dirección, en ambos casos para mejorar el confort de marcha.

La gama de mecánicas recibe un nuevo motor diésel EcoBlue de 1.5 litros de cuatro cilindros, con 125 CV de potencia y -ojo- 300 Nm de par. Este propulsor, cuya llegada está prevista para mediados de 2018, estará disponible con tracción delantera pero también dará lugar a la primera versión 4x4 del EcoSport, equipada con un sistema de tracción total gestionado electrónicamente y sin reductora. Tanto el EcoBlue de 125 CV como los gasolina 1.0 EcoBoost de 125 y 140 CV reciben una nueva caja manual de 6 velocidades. La única opción con cambio automático es el gasolina de 125 CV. A mitad del año que viene tendremos un 1.0 EcoBoost de 100 CV como sustituo del 1.5 TiVCT de 112 CV que cesa su producción. También dice adiós el diésel 1.5 TDCi de 95 CV en favor de su reemplazo de 100 CV. 

A mediados de 2018 llegará la primera versión 4x4 de su historia europea.
Durante nuestras sesiones de prueba por las hermosas carreteras que circundan Lisboa, pude conducir tanto el gasolina de 140 CV como el nuevo diésel de 125 CV. Empezando por el primero, cabe destacar la incorporación de la nueva caja manual de 6 velocidades, la misma de la que os hablé en nuestro primer contacto con el nuevo Ford Fiesta. Esta caja se caracteriza por su mayor precisión y firmeza al tacto, con la ventaja añadida del ahorro y desahogo que conlleva esa marcha extra. El motor en sí no es nuevo pero sigue mostrando un comportamiento casi intachable, con una zona media interesante y con menos vibraciones de las que cabe esperar de un tricilíndrico. Los consumos dependen mucho de nuestro estilo de conducción y de la orografía, pero durante nuestra ruta por la sierra portuguesa no llegamos a los 8 litros de promedio. En el uso cotidiano, debería estar un par de litros más abajo.

El diésel 1.5 EcoBlue de 125 CV, al que como dije hay que esperar hasta el verano, me ha parecido una opción interesantísima para quienes no pongan objeciones a los motores de gasóleo. Es más ruidoso que sus hermanos de gasolina, pero a cambio nos regala una contundencia que ni el gasolina de 140 CV puede igualar. Se trata de un motor muy lleno para su cilindrada, que nos permite recurrir lo mínimo a la palanca de cambios y que, además, no parece muy "sediento" (no hay cifras homologadas de consumos ni emisiones todavía). Completado nuestro recorrido con perfil de montaña rusa circulando a buen ritmo, vimos superar por poco la media de 6 litros.

También para entonces podremos acceder al nuevo motor diésel de 125 CV.
La última revisión del chasis no trae grandes sorpresas respecto del último restyling, que ya marcó un mundo de distancia frente al anterior. En esta ocasión, los ingenieros de Ford se han centrado en elevar el confort de rodadura; y en mi opinión, han hecho un buen trabajo. Puede que el EcoSport no esté aún a la altura de los mejores, pero ahora puede codearse sin complejos. Las suspensiones son menos secas y no se nota tanto rebote sobre firmes irregulares; y puede decirse lo mismo de la versión ST-Line, algo más dura por tacto pero confortable en todo caso. El inicio de la compresión sí es un poco directo, pero el resto de su recorrido y su rebote están bien controlados. De todas formas, el EcoSport tiene un centro de gravedad elevado que tiende a inclinar la carrocería en giros rápidos, y hay que contar con ello.

Su dinamismo no está a la altura de los líderes, pero la mejora en estos años ha sido asombrosa.
La dirección me ha gustado por ser suficientemente rápida y precisa; y aunque pierde un poco su sitio al acelerar con fuerza a la salida de las curvas, no me parece algo a tener en cuenta dado el uso al que va destinado este coche. En relación a la calidad de marcha, debo decir que me ha sorprendido la insonorización del habitáculo, a “decibelios luz” -si se me permite la aberración científica- del primer EcoSport: si en el modelo de 2014 cualquier conversación con los pasajeros parecía una discusión, en el de 2018 parecerá una tertulia cultural.

En resumen, y parafraseando a cierta marca de productos electrónicos: "el nuevo EcoSport es el mejor EcoSport de la historia".

A la venta este mes, con lanzamiento escalonado

El nuevo Ford EcoSport sale a la venta en diciembre, aunque todavía faltarán versiones por llegar.
El nuevo EcoSport está disponible con cuatro niveles de acabado. El básico Trend, ideado principalmente para flotas, trae de serie luces diurnas LED, faros antiniebla, llantas de acero de 16”, aire acondicionado, cuatro elevalunas eléctricos, volante en piel y reposabrazos central deslizante. El acabado Trend+ trae barras de techo en negro, retrovisores eléctricos calefactados, sensores de aparcamiento traseros, control de crucero volante multifunción, pantalla táctil de 8” con SYNC 3 y navegador. El modelo ST-Line se distingue por sus raíles de techo en aluminio satinado, las llantas de aleación de 17”, los antinieblas oscurecidos, los asientos de cuero y tela pespunteados en rojo y los pedales de acero inoxidable, además de equipar sensores de lluvia y luces, climatizador y la pantalla de 8” con navegador. Por último, el acabado Titanium trae llantas de aleación de 16”, arranque sin llave, asientos de tela y cuero en negro, y pantalla táctil de 6,5”.

La marca aceptará pedidos para el nuevo EcoSport a partir del 11 de diciembre, quedando prevista para febrero la entrega de las primeras unidades y para mediados de año los motores EcoBoost de 100 CV y EcoBlue de 125 CV. Los precios de tarifa no son especialmente bajos, aunque Ford España ofrecerá promociones de lanzamiento; la lista de precios base para cada motorización (sin aplicar descuentos de marca y concesionario) queda como sigue:

Ford Ecosport 1.0 EcoBoost 125 CV Trend 18.850 €
Ford Ecosport 1.0 EcoBoost 125 CV Aut. Trend 20.950 €
Ford Ecosport 1.0 EcoBoost 140 CV Titanium 22.000 €
Ford Ecosport 1.5 TDCi 100 CV Trend 20.200 €

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