SEAT Toledo 1.6 TDi Style

1 de octubre 2012

Pruebas

El Toledo es un experimento dentro de la gama Seat. Instalado entre la juventud del Ibiza y el diseño pasional del nuevo Leon, el Toledo, que no es otra cosa que un Skoda Rapid rebautizado, juega las cartas de la funcionalidad y la sencillez para ofrecerse como un producto equilibrado y con una buena relación precio-equipamiento.

Hemos probado la versión 1.6 TDi con acabado Style. Dispone del único motor diesel de la gama inicial (más adelante habrá otro 1.6 de 90 CV) y del nivel de equipamiento más elevado y se vende por 21.300 euros que es un precio algo elevado para un coche que deriva de la plataforma del Ibiza.

Grande y destinado a clientes que lo único que desean es un coche amplio que les lleve de un lugar a otro de la manera más cómoda, segura y económica posible, el Toledo cumple su función con rigor y aplicación. Es evidente que nadie lo comprará por un arrebato de pasión y que pocos se enamorarán de su línea pero en una época de crisis en la que el pragmatismo guía la mayoría de decisiones de compra de todos aquellos a los que no les apasionan los automóviles -que son más de los que muchas veces los periodistas de motor creemos- el Toledo juega la carta correcta y parece ser el modelo ideal en el momento ideal. Vamos a comprobarlo.

Video: Crator

Seat Toledo 1.6 TDi Style

El Toledo es un coche que engaña. Engaña porqué efectivamente no es un Seat sino un Skoda. Ha sido la marca checa la encargada de desarrollarlo y, como veremos más adelante, eso se nota en muchos aspectos. Seat, en este caso, se ha limitado a adoptar al Skoda Rapid, rebautizarlo con un nombre con solera y venderlo en nuestro mercado a un precio competitivo sin efectuar ningún cambio más allá de los estéticos.

Engaña además por su aspecto. Viendo sus 4,48 metros y, sobretodo, su espacioso habitáculo y su enorme maletero, podríamos pensar que estamos hablando de una berlina compacta del segmento C más larga incluso de lo habitual. Si nos atenemos a las dimensiones, efectivamente es un coche del segmento C pero si lo que nos guía es la plataforma utilizada, entonces la cosa cambia. El Toledo está desarrollado sobre la plataforma del Ibiza -o del Skoda Fabia para ser más exactos- pero con la distancia entre ejes alargada para ganar espacio interior. Seat, por tanto, lo colocará entre el Ibiza y el Leon en su gama de productos pese a ser más largo que el segundo.

Y finalmente, el Toledo engaña porqué los que piensen que se encontrarán con un Seat al uso, es decir, de corte deportivo y de diseño juvenil, están equivocados. El Toledo es, ante todo, un coche pragmático que lo único que pretende es hacer bien aquello para lo que ha sido concebido; es decir, transportar a una familia de cuatro o cinco personas de un punto a otro con la mayor seguridad, la mayor economía y la mayor rapidez posible. Los que busquen el lado emocional o pasional de un automóvil deberán pensar en otras opciones -el propio Leon, por ejemplo- ya que el Toledo se conforma con exhibir la racionalidad por bandera.


No es lo que parece


La línea exterior del coche puede llegar a confundir. La silueta es de tres volúmenes pero en realidad tiene portón trasero y, por tanto, es un dos volúmenes. Estéticamente es un coche agradable pero que no levanta pasiones. El frontal es corporativo, con parrilla y faros Seat y lo mismo sucede en la trasera pero, visto de perfil, cuesta diferenciarle de su hermano gemelo, el Skoda Rapid.

Seat Toledo 1.6 TDi Style

Dentro, ocurre lo mismo. El coche es un Skoda y en Seat no han puesto excesivo empeño en disimularlo. La marca checa suele apostar por la sencillez en el diseño y la funcionalidad y en el Toledo, estas características se mantienen.

El salpicadero tiene forma de T y sitúa las salidas de aire centrales en la parte superior. Ello desplaza la pantalla principal del navegador -si se monta ya que es un elemento opcional- a una posición baja que obliga a desviar en exceso la mirada.

Justo debajo está el equipo de climatización. Los mandos al volante, la instrumentación y el mando de luces son como los del Skoda Rapid y lo mismo sucede con el mando de los retrovisores, situado en la puerta, en una posición algo incómoda.

Nuestro Toledo, pese a disponer de elevalunas traseros eléctricos, sólo disponía en la puerta de los mandos de los delanteros aunque hemos visto otras unidades con los cuatro mandos en la puerta del conductor. Misterios de la producción checa.

Seat Toledo 1.6 TDi Style

El coche dispone de múltiples huecos para objetos. La guantera es grande y en la consola central hay un cajón en la parte baja, justo detrás de los dos portalatas. Bajo el reposabrazos central delantero hay otro pequeño cofre.

Por lo que respecta al acabado, es convincente. La calidad de los plásticos es buena aunque hay pocas superficies blandas -ahí se nota que es un coche de batalla, sin el refinamiento propio de un segmento C- y el ajuste no merece crítica. Además, no hay ruidos parásitos y elementos como el volante y el cambio tienen un tacto agradable.

La única pega de la posición de conducción es que, si no nos gusta conducir muy estirados o tenemos las piernas cortas, golpearemos con la rodilla el lateral de la consola central, excesivamente pronunciada. Este es un defecto congénito de todos los Skoda, incluidos los Superb, y el Toledo no escapa a ello. Parece como si estuviera diseñado para apoyar la pierna pero la postura final hace que, más que apoyar la pierna en la consola, sea la consola la que se clava en la pierna.

Un coche grande

El Toledo es un coche de tamaño notable ya que mide 4,48 metros (un Leon se queda en 4,31 y entre los coches del segmento C, sólo el Chevrolet Cruze de 5 puertas y el Skoda Octavia, con 4,52 y 4.57 metros, le superan).

Igual que su longitud, su distancia entre ejes es generosa, con 2,60 metros, 2 cm más que el Leon actual y nada menos que 13 con respecto al Ibiza. Por el contrario, es un coche estrecho, algo lógico teniendo en cuenta la plataforma que usa y ahí está su principal inconveniente para ser considerado un vehículo del segmento C. El Toledo mide 1,70 metros, lo mismo que un Ibiza y 6 cm menos que el Leon actual.

Seat Toledo 1.6 TDi Style

El resultado de estas cotas es que el Toledo es un coche muy habitable a lo largo y no tanto a lo ancho. Tiene más espacio para las piernas en las plazas traseras que un Leon pero si tenemos previsto viajar siempre con cinco personas a bordo, el que ocupe el asiento central trasero empezará a cogernos manía. La plaza central es estrecha pero no porqué esté mal conformada sino porqué todo el coche es estrecho. Ideal, por tanto, para cuatro ocupantes y muy justo para cinco.

Un maletero increíble

El maletero es espectacular. Tiene una capacidad de 550 litros. No es que no exista otro coche del segmento más capaz (Octavia aparte aunque sólo le saca 10 litros) sino que supera no tan sólo a todos los coches de 5 puertas del segmento C sino incluso a los breaks derivados de esos compactos y a los del segmento superior.

A modo de comparación, un Leonzvvextsxdbuwdwwvcuxcrsbrcrubcrzexbzdyy ofrece 341 litros, un Exeo ST 442 y un Altea XL, que no olvidemos que es un monovolumen largo de cinco plazas, 532. Pero es que la cosa no acaba ahí. El Toledo tiene un maletero más grande que el de un Ford Mondeo Sportbreak o un Opel Insignia Sports Tourer, coches que rozan los cinco metros de largo y tienen una carrocería break con el portón casi vertical.

Además de muy grande, el maletero es muy regular, tiene un par de huecos laterales y un espacio bajo el piso donde cabe una rueda de recambio de tamaño normal, los triángulos de señalización y una bandeja para dejar todo tipo de objetos. Opcionalmente, Seat ofrece un juego de redes para sujetar la carga y nuestra unidad, en acabado Style, contaba con abatido de la banqueta trasera por mitades asimétricas en proporción 60/40 y una trampilla para esquís. Cuando no se abre la trampilla, puede abatirse el apoyabrazos central en el que se esconden dos portalatas.

Mecánica conocida


Seat Toledo 1.6 TDi Style

Nuestro Toledo llevaba el motor 1.6 TDi de 105 CV. Esta mecánica debería ser la más vendida, al menos hasta el lanzamiento, en el primer trimestre del próximo año, de la variante de 90 CV de este mismo bloque, algo más barata y con un rendimiento parecido.

Este motor es un viejo conocido, con bloque de hierro y culata de aluminio de 4 válvulas por cilindro, inyección directa por common rail y turbocompresor de geometría variable. Eroga 250 Nm de par entre 1.500 y 2.500 vueltas, va acoplado a una caja de cambios de 5 velocidades y no dispone de sistema Start/Stop, accesorio que se deja para una segunda versión con este mismo motor que sale 400 euros más cara. La cifra oficial de consumo es de 4,4 litros a los 100 con unas emisiones de CO2 de 114 gr/km lo que le deja exento del impuesto de matriculación.

El motor es algo ruidoso y vibra más de la cuenta en frío pero tiene el vigor habitual de los propulsores Volkswagen y cierta facilidad para estirarse. Por debajo de las 1.500 vueltas tiene poca fuerza pero mucha más que su hermano de 90 CV, que muestra una cierta anemia antes de alcanzar ese régimen. Los desarrollos del cambio, que tiran a largos -porqué sólo hay cinco marchas y porqué se busca que el consumo sea bajo en cualquiera de ellas, no ponen en aprietos reales al motor, que tira de ellos con solvencia. Al Toledo, sin embargo, no le iría nada mal una sexta para reducir el régimen del motor y con ello el nivel sonoro y el consumo, especialmente en autopista a velocidad estabilizada.

Seat Toledo 1.6 TDi Style
Este Toledo recupera bien, acelera de manera notable (abate el 0-100 km/h en 10,6 segundos y cubre el kilómetro con salida parada en 32,2 segundos) y gasta muy poco, de manera que el 1.6 TDi es el motor ideal para este coche. En nuestra prueba, gastamos una media de 5,5 litros practicando una conducción alegre y cuando nos propusimos gastar muy poco, logramos no pasar de 4,5 litros en la medición del ordenador, bastante exacta por lo que pudimos comprobar en los diferentes rellenados.

Mejor que un Ibiza

A nivel dinámico, el coche está a medio camino entre Ibiza y Leon con dos matices importantes; está mucho más cerca del Ibiza que de su hermano mayor y es un coche que huye premeditadamente del dinamismo de marcha, algo difícil de encontrar en un Seat, coches que suelen hacer bandera de justamente todo lo contrario. El motivo es que Seat no ha considerado oportuno retocar la suspensión tal como llega de la República Checa y, por tanto, el comportamiento del Toledo es el de un Skoda Rapid. Ni más ni menos.

Seat Toledo 1.6 TDi Style

Va mejor que un Ibiza, sobre todo en autopista y carretera rápida por una razón muy sencilla: su superior distancia entre ejes le da más aplomo y más estabilidad y como el eje trasero es casi pasivo y el delantero no tiene problemas de exceso de caballería, mantiene la agilidad propia de los coches del grupo con esta plataforma. El Toledo tracciona bien y admite una conducción decidida sin excesivos problemas.

En curvas, tiene una dirección obediente que facilita la precisión de la trazada, no balancea en exceso y tiene un eje trasero que no hace más que cerrar la trayectoria sin mostrar en ningún momento intención de ir por libre.

Si queremos ir muy rápido, lo mejor es comprar un Leon ya que el Toledo muestra sus limitaciones en forma de acusado subviraje al inicio de las curvas, lo que le hace perder agilidad. Tampoco tiene una salida espectacular a gas, con lo que obliga a jugar mucho con el cambio pero en líneas generales es un coche que responde bien y que resulta fácil de conducir. Además, frena bien aunque hay que tener en cuenta que nuestra unidad llevaba frenos de disco traseros en lugar de los tambores de serie, discos que Seat nos montará por un precio de amigo de apenas 51 euros.

Donde más a gusto se encuentra el Toledo es en ciudad y en autopista, entornos más amables donde poner de manifiesto su notable confort -salvo en la superación de baches importantes o de ralentizadores donde se nota la dureza del eje trasero- y sus cualidades como rodador infatigable.

Equipamiento con lo justo

Seat Toledo 1.6 TDi Style
Donde se nota que el Toledo es un coche económico es en el apartado del equipamiento. En el acabado Style no encontraremos grandes lunares pero tampoco ninguno de los gadgets de nueva generación de que disfrutará, por ejemplo, el nuevo Leon.

En materia de seguridad lleva airbags frontales, laterales y de techo, ESP, control de crucero y faros antiniebla pero no puede llevar faros de xenón (el Ibiza sí) y ya no hablemos de los de LED. Además lleva climatizador, radio con USB y llantas de aleación además del pack eléctrico habitual pero hay elementos que se echan en falta, incluso en la lista de opciones como el autoencendido de faros y limpiaparabrisas, los retrovisores plegables eléctricamente, la tapicería de cuero o el acceso y arranque sin llave, habituales ya en coches de su tamaño.

Las opciones son pocas y económicas (ver listado) y las posibilidades de personalización inexistentes más allá de la posibilidad de elegir el tono de la carrocería (154 euros en color blanco, 461 la metalizada y 667 la custom) y un interior en color beige que Seat ofrece sin sobreprecio.

Conclusión

Seat Toledo 1.6 TDi Style
El Toledo es un buen coche, de ello no hay dudas. Es un coche que sabe lo que ofrece y que lo ofrece a un precio asequible. Nuestra versión Style con el diesel más potente cuesta 21.300 euros pero hay un Toledo desde 13.990 con motor de gasolina. 

Es cierto que la filosofía pragmática que exhibe, con una apuesta por la capacidad interior y la funcionalidad, le aleja de los valores simbólicos a los que se aferra la marca pero también es verdad que no todo el mundo que busca un Seat es un adicto a la deportividad o al diseño. Este Toledo recoge la herencia de los Seat prácticos, funcionales y, sobre todo, con maletero que representaron antes que él coches como el Málaga, el primer Toledo, de parecidas dimensiones al actual, o el Cordoba en sus dos generaciones.

Este es un coche para aquellos que sólo necesitan un coche; es decir, para los cientos de miles de personas que compran un automóvil como quién compra una nevera o un microondas apelando a la buena relación calidad-precio y a que cumpla sus expectativas y necesidades. Y el Toledo las cumple. Es amplio, es económico de compra y de uso, tiene el equipamiento correcto y un maletero enorme que puede ser el elemento decisivo para muchos de sus clientes.

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