Citroën Grand C4 Picasso - Peugeot 5008

19 de agosto 2014

Pruebas
Luis Miguel Reyes

Luis Miguel Reyes

Eloy García

Reunión familiar
La estética más moderna del C4 contrasta con el aire más clásico del 5008 que, no obstante, acaba de ser rediseñado. (Fotos Eloy García)

Hoy enfrentamos a dos pesos pesados del segmento de los monovolúmenes de siete plazas. Podríamos decir que son iguales en muchos aspectos, pues son parientes muy cercanos, pero hay detalles que pueden hacer que nos decantemos por uno u otro en función de los gustos y necesidades de cada uno. A pesar de sus coincidencias, no hay que olvidar que en el Citroën hablamos de una nueva generación mientras que en el Peugeot se trata de un lavado de cara. Y eso no es ni bueno ni malo, simplemente es fruto de estrategias y decisiones del grupo PSA al que ambos pertenecen.

En general, las diferencias no son muy significativas en lo que a tamaño se refiere, si bien el 5008 es levemente más corto que el Grand C4 Picasso. El primero mide 4,53 cm mientras que la longitud del segundo es de 4,60 m. En anchura y altura están prácticamente parejos. Los dos comparten una excelente modularidad interior y una gran calidad de acabados, aunque con ciertas diferencias. ¿Y qué hay de los motores?

Pues sobre el papel se trata del mismo turbodiésel de cuatro cilindros en línea y 1.997 cc con 150 CV asociados en ambos casos a una caja de cambios manual de seis velocidades. Pero, aunque lo parezcan, los dos propulsores no son iguales del todo como veremos más adelante. El precio de esta versión del Citroën tal y como viene de serie es de 32.640 € que, con las opciones, alcanza los 34.215 €. Por su parte, el Peugeot del comparativo cuesta 31.960 € (32.460 € con opciones).

Estos precios que pueden parecer elevados son los de tarifa de ambas marcas (sin descuentos) y, además, hay que tener en cuenta que corresponden a las versiones más equipadas de ambos modelos. Esto significa que hay otros C4 Grand Picasso y 5008 más económicos, incluso con estos mismos motores y que todas las consideraciones acerca de la habitabilidad, la funcionalidad y la modularidad de ambos es perfectamente extrapolable a las versiones menos equipadas y mecánicamente más modestas de ambos coches.

La superior distancia entre ejes del C4 Grand Picasso le ha permitido crecer y ofrecer un espacio interior impresionante.

El Citroën algo más atractivo

Está claro que contra gustos no hay nada escrito, pero a mi el Citroën me convence más en lo que a diseño se refiere. Tiene una imagen más elegante y moderna que cambia en algunos puntos con respecto a su hermano corto, el C4 Picasso de 5 plazas. Conserva la estrecha parrilla que se extiende hasta fusionarse con las luces diurnas LED mientras que unas barras de techo específicas de esta “versión larga” ocupan la zona superior del vehículo. La forma del portón también es distinta. Cuando lo observamos lateralmente, la gran superficie acristalada se convierte en el centro de atención. La unidad del comparativo cuenta con pintura exterior opcional Azul Teles (475 €). 

Que el Citroën parezca más moderno a simple vista es lógico ya que es un modelo nuevo que acaba de lanzarse al mercado pero eso no indica que el fabricante del león haya escatimado esfuerzos a la hora de realizar cambios estéticos en su nuevo 5008, ya que el frontal se ha transformado por completo. Unas tomas de aire de mayores dimensiones se unen a un nuevo parachoques y a unas ópticas mucho más modernas, dando paso a un frontal más atractivo que antes con el diseño que exhiben los últimos modelos de la marca, con lo que Peugeot llama una "parrilla flotante". Destacan los LED tanto para la iluminación diurna como para los intermitentes. También es nueva la forma de los faros antiniebla, rodeados por un contorno cromado. 

Por detrás, el Peugeot, que cuenta con unos nuevos embellecedores cromados de techo, se caracteriza por la forma más “cuadrada” del portón mientras que el Citroën ofrece una apariencia más estilizada y moderna gracias, en parte, al diseño de los pilotos traseros. La pintura Gris Vapor metalizada del Peugeot cuesta 500 €. 

El Peugeot tiene un aspecto más compacto pero no renuncia a ofrecer tres filas de asientos para hasta siete ocupantes.

Casi de todo

Veamos como vienen equipados estos franceses. Un asunto que puede influir claramente a la hora de elegir entre uno u otro. En esta ocasión disponemos de los acabados más altos en ambos modelos; Exclusive en el caso del Citroën y Allure en el del Peugeot.

En el Citroën, el equipamiento de seguridad incluye airbags frontales de conductor y pasajero, de cabeza delanteros y traseros y laterales delanteros, ABS, controles de estabilidad y tracción y asistencia de arranque en pendiente, control de ángulo muerto y fijaciones Isofix de tres puntos en todos los asientos de la segunda fila. Dispone también de cámara de visión 360º, cámara de visión trasera, sistema de aparcamiento asistido, navegador, pantalla panorámica HD de 12 pulgadas, seis altavoces, Bluetooth, entradas USB y Jack, disco duro de 16 GB y reproducción de audio.

Su equipamiento continúa con un regulador de velocidad activo, luces y limpiaparabrisas automáticos, acceso y arranque manos libres, climatizador automático bizona, dirección asistida eléctrica variable, faros antiniebla con función “Cornering Light”, iluminación trasera LED, sistema Start/Stop, freno de mano eléctrico, portón trasero eléctrico, tomas de 12V y 220V y kit de reparación de pinchazos.

Instrumentación digital centrada -pueden elegirse tres presentaciones distintas- y pantalla táctil en el Citroën.

Vale la pena destacar que de serie dispone del sistema “eTouch”, que es un servicio de llamada automática de emergencia y de asistencia localizada por GPS. Por otra parte, si bien en los acabados inferiores es opcional, el Exclusive incorpora de serie el Pack Lounge que, además de ofrecer tapicería de cuero bitono, nos ayuda a viajar más cómodos gracias a los reglajes eléctricos para el asiento del conductor, a los cinco reposacabezas Lounge y a la función de masaje y la calefacción para los asientos delanteros.

El del acompañante, además, dispone de un reposapiés que podemos adaptar eléctricamente y del que, sinceramente, desconocemos su comportamiento en caso de accidente. La primera impresión es que al no permitir que las piernas vuelvan hacia atrás en caso de impacto, los tobillos del acompañante pueden quedar muy expuestos. Eso sí, viajar así es como hacerlo en primera clase en un avión.

Dado lo completo que es el equipamiento de serie, la posibilidad de ampliarlo a base de opciones no es muy extensa. Nuestra unidad contaba con llantas de aleación opcionales de 18 pulgadas (350 €) y faros de xenón (750 €), además de la pintura exterior que hemos comentado. Podríamos añadir, además, el Pack Drive Assist Exclusive (400 €), que integra el aviso de cambio involuntario de carril y el asistente de luz en carretera. También hay disponibles otros elementos como el techo panorámico (720 €), el lector de CD en la guantera, las pantallas de DVD integradas en los reposacabezas (500 €), el Pack Cuero Nappa (2.300 €) o el equipo de sonido HIFI JBL (650 €). 

Este es el extensor del asiento del acompañante. Con él, uno puede estirarse como si estuviera en el sofá de casa.

Buscando ajustar el precio del Peugeot 

La diferencia de precio beneficia al Peugeot pero, ojo, hay que tener en cuenta que el Grand C4 Picasso Exclusive lleva de serie diversos elementos que en el 5008 Allure son opcionales yexigen un desembolso extra. O sea, que eligiendo el modelo de la marca del león sacrificaremos ciertos “lujos” a costa de ahorrarnos unos cuantos euros. Entre ellos la cámara de visión trasera (200 €), el sistema de llamada de emergencia con localización (250 €) o la tapicería de cuero, integrada en el Pack Cuero (1.680 €) que incluye además asientos delanteros calefactables y alfombrillas específicas.

Por supuesto no faltan airbags frontales, laterales, de tórax y de cortina, control de velocidad, control de estabilidad y tracción, alerta de distancia de seguridad en el “Head-up Display”, la ayuda de arranque en pendiente, sensores de aparcamiento delante y detrás con medición de espacio de estacionamiento lateral, faros antiniebla, llantas de aleación de 17 pulgadas, cristales traseros oscurecidos y retrovisores del color de la carrocería. También incluye el climatizador automático bizona con salida de aire en la segunda fila, Pack Retrovisión, encendido automático de faros, iluminación diurna LED, limpiaparabrisas automático, iluminación ambiental, Follow Me Home automático, seis altavoces, sistema de navegación WIP-Nav Plus con pantalla a color, manos libres, toma USB y Jack, volante de cuero, pomo de la palanca cromado y freno de estacionamiento eléctrico. 

Y eso no es todo. El equipamiento de serie también incorpora ordenador de a bordo, retrovisores calefactados y plegables eléctricamente, tres tomas de 12V y ajuste lumbar en asiento del conductor. Además de los elementos opcionales que hemos citado anteriormente, también tenemos el Pack Vision, con faros de xenón direccionables y lavafaros (700 €). Para los más pequeños de la familia está disponible el Pack Video (650 €), con dos pantallas de siete pulgadas en los reposacabezas delanteros, dos auriculares Bluetooth y preinstalación de video. 

En el Peugeot destaca el "head up display" que no se proyecta en el parabrisas sino en una pantalla de metacrilato detrás de la instrumentación.

Confort interior

Dadas las características de los monovolúmenes de siete plazas, si en un aspecto buscan destacar es en los interiores. Sin duda, un argumento determinante para las familias que buscan un coche práctico tanto para el día a día como para ir de fin de semana y de vacaciones. La postura de conducción de ambos es cómoda y permite conducir en una posición elevada. Los dos cuentan con regulación en altura y profundidad del volante y con asientos muy confortables -aunque aquí destaca algo más el Citroën-. La multitud de posibilidades que ofrecen los reglajes eléctricos incluidos en el Pack Lounge de serie hace que encontrarnos a gusto sea muy fácil.

Si bien el 5008 es igual de espacioso en esta zona, no ofrece detalles tan cuidados como éstos. En cuanto a diseño interior, el Citroën se distingue por ser de corte más moderno y el manejo de la mayoría de sistemas se realiza desde dos pantallas digitales. La de mayor tamaño, de doce pulgadas, se encuentra en la zona superior y es de alta resolución. Permite personalizar los gráficos e incluso cargar una foto desde una memoria USB. Pero no todo son ventajas, pues los menús no son todo lo intuitivos que nos gustaría. 

Este sistema es idéntico al que utiliza el Peugeot 308 y si bien tiene la ventaja de ser táctil y permite manejar todos los equipos del coche desde la pantalla, también es cierto que obliga en exceso a fijar la vista en las acciones a realizar y eso obliga a desplazarla de la carretera más de lo debido.

Salpicadero "espacial" en el Citroën con muchos mandos en el volante y ausencia de consola central.
El nivel de acabados del Picasso es excelente y supera al Peugeot utilizando unos materiales en el salpicadero de mayor calidad que los de su rival. Además, la tapicería mixta de cuero de serie en el Citroén es opcional en el Peugeot. En cualquier caso, éste último dispone de una terminación general muy buena aunque el diseño interior del 5008 es de corte más tradicional, con una instrumentación clara y bien visible -pero de corte un tanto anticuado- y una consola central convencional con los botones muy a mano y de uso fácil. Esta consola es, además, excesivamente ancha, lo que encajona mucho a conductor y acompañante, algo que se agradece en un coche de corte deportivo pero que queda fuera de lugar en un monovolumen.

En la parte superior del salpicadero del 5008 se encuentra la pantalla del navegador de siete pulgadas, situada en una altura adecuada que no obliga a desviar la mirada de la carretera, pero un tanto alejada a nuestro gusto. En este sentido destaca también el “Head-up Display”, con una lámina de plástico transparente situada tras el volante y sobre la que se proyecta información como, por ejemplo, a la velocidad a la que circulamos. Hay que resaltar también que la palanca de cambios se halla en una posición elevada muy cómoda.   

Aspecto tradicional en el 5008, con instrumentación analógica, pantalla de navegador retráctil y consola central muy ancha.

Modularidad

La modularidad de los asientos de la segunda fila de ambos es magnífica ya que pueden desplazarse longitudinalmente, reclinarse y, cómo no, abatirse. No obstante, el Grand C4 Picasso ofrece un espacio ligeramente mejor para las piernas al aprovechar una distancia entre ejes algo superior. Para aumentar la sensación de amplitud y de luminosidad, ambos disponen de parabrisas panorámico. También coinciden en la presencia de bandejas en los respaldos delanteros.

Hay que destacar además que, en ambos modelos, los asientos de la segunda fila son individuales y de idénticas dimensiones. En realidad, se trata de la misma configuración de asientos estrenada por el C4 Picasso anterior, "copiada" por el 5008 que, no lo olvidemos, era primo-hermano de aquel, y ahora heredada por el nuevo C4 Picasso que, pese a disponer de un nuevo chasis, mantiene el sistema de asientos de su antecesor.

Asientos traseros individuales, corredizos, reclinables y plegables en ambos. Ideales en un coche familiar. En la imagen, los del C4.
El hecho de que se trate de asientos individuales es un elemento muy a tener en cuenta, especialmente si van a usarse con frecuencia los tres asientos traseros. Que cada niño tenga su asiento individual y éste pueda regularse en distancia y en inclinación evita "disputas" entre los pequeños de la casa. Además, al ser correderos, puede situarse el central más adelante y los dos laterales más retrasados con lo que tampoco hay "choques" entre los niños que ocupan asientos continguos y cada uno dispone de su propio espacio. Los que hayáis viajado a menudo con tres niños detrás sabréis de lo que hablo.

La posibilidad de abatir el asiento central como si fuera una mesilla también ayuda a dividir el espacio cuando sólo viajan dos niños atrás y ese mismo asiento permite que un adulto sentado entre dos niños en sus sillitas disponga de un espacio más que notable, algo imposible de conseguir en un coche convencional con banqueta trasera corrida y que permite a uno de los padres viajar más cerca de los niños, especialmente cuando son pequeños y necesitan una atención más continuada en los viajes largos.

Empate en la tercera fila

La banqueta trasera incluye, en ambos casos, dos asientos individuales que se pliegan contra el piso del maletero. Estos son los del 5008.
Uno de los grandes valores añadidos de los dos modelos franceses es la tercera fila de asientos. No brindan la misma amplitud que los de la fila intermedia, pero su espacio es más que correcto incluso para dos adultos de 1,75 m de altura en los dos casos. El acceso a ellos es bastante bueno y son razonablemente cómodos, aunque la sujección lateral es nula. En lo que respecta a la tercera fila, se produce un empate, entre otras cosas... porqué se trata de los mismos asientos, con la misma cinemática de acceso y el mismo sistema de plegado contra el piso del maletero. 

El Citroën saca cierta ventaja de sus centímetros de más en cuanto a capacidad de maletero. Aunque con todos los respaldos levantados el espacio es testimonial, si abatimos la tercera fila el Grand C4 Picasso dispone de 645 a 725 litros -en función de la posición de los asientos de la segunda fila- y puede alcanzar los 1.843 litros con la segunda fila abatida. Por su parte, con la tercera fila abatida el Peugeot tiene entre 579 y 679 litros, que se convierten en 1.754 al abatir también la segunda fila. Y si tenemos que cargar "paquetes" muy largos, los dos nos permiten abatir el respaldo del asiento del acompañante, convirtiéndolo también en una mesa improvisada. De esta forma, podemos llevar objetos de hasta 2,76 metros, perfecto para meter determinadas estanterías de determinadas tiendas suecas.

Aquí se observa, además del maletero y la tercera fila plegada, que los tres asientos son de idénticas proporciones. Sucede en ambos.

¿Motores iguales…? No del todo

El hecho de pertenecer al grupo PSA da lugar a que monten motores casi idénticos, aunque hay algunas diferencias. El motor 2.0 HDi FAP de 150 CV del 5008 ofrece un par máximo de 340 Nm entre 2.000 y 2.750 rpm, con una aceleración de 0 a 100 km/h en 9,9 segundos y una velocidad máxima de 195 km/h. Por su parte, Citroën ha logrado para el 2.0 BlueHDi de 150 CV un par algo superior, pues es de 370 Nm a 2.000 rpm.

Si bien no se trata de un dato muy significativo en este tipo de coches, debemos mencionar que consigue “recortarle” una décima a su rival en el 0 a 100 km/h -9,8 segundos- y que alcanza una velocidad punta de 210 km/h. En cuanto a consumo, las medias homologadas hablan de 4,2 l/100 km y unas emisiones de CO2 de 110 g/km para el Grand Picasso y de 5,3 litros y 138 g/km para el 5008. En ambos casos con cambio manual. 

La "culpa" de estas diferencias es que el Picasso monta una nueva evolución de este motor con tecnología BlueHDi. Esta tecnología combina el filtro de partículas con un filtro de óxidos de nitrógeno con solución de urea que se repone cada 30.000 km en las revisiones. El motor ha recibido algunas mejoras encaminadas a reducir el consumo y el Peugeot 3008 sigue recurriendo a la versión anterior. 

¿Un Citroën más dinámico que un Peugeot del mismo tipo? Cuesta de creer, ¿verdad? Ventajas de la nueva plataforma.

En recta y en curva

La renovación del Grand C4 Picasso ha venido acompañada de la incorporación de la plataforma EMP2 de reciente desarrollo, distinta a la que emplea el 5008. Y es que, al tratarse de un “restyling”, éste conserva la misma plataforma que su predecesor. Pese a ello, ambos hacen gala de un indudable confort de marcha y una gran suavidad, demostrando por qué son dos de los mejores del segmento en este sentido.

Ahora bien, hay que destacar la mayor ligereza del Citroën que, con sus 1.505 kg frente a los 1.615 kg del Peugeot, se encuentra más a gusto en zonas sinuosas. En autopistas y vías similares, ambos son una maravilla. Cómodos, estables y aplomados, nos permiten recorrer kilómetros y kilómetros con un confort envidiable para muchos. En ciudad pocas diferencias. Pese a no ser coches pequeños, se mueven bien en la urbe.

En zonas viradas, los dos se muestran más “activos” de lo que se pueda pensar en un principio, pero el Picasso saca algo de ventaja a su compatriota por una mayor agilidad en las carreteras más lentas. El Peugeot se encuentra a gusto en curvas rápidas pero una suspensión algo más blanda que la de su rival lo penaliza ligeremente. Ambos ofrecen una buena respuesta a medio régimen, pero echamos a faltar “algo” en la zona más baja del cuentarrevoluciones.

El 5008 es un coche confortable y estable, pensado para viajar en familia, pero no tiene el nuevo chasis del Citroën. Y se nota.
Fenomenales

En cualquier caso, son dos alternativas muy buenas para familias que precisen polivalencia, modularidad, siete plazas, confort de marcha y potencia suficiente para ir a plena carga sin tener que preocuparse de si el motor dará la talla. Dejando a un lado cuestiones estéticas, el precio es uno de los motivos que pueden decantar la balanza a favor del Peugeot, que ofrece un gran compromiso entre calidad, precio y equipamiento.

Dos modelos muy similares, con interiores casi idénticos y motores de buen rendimiento y bajo consumo; más innovador el C4 y más clásico el 5008.
Por su parte, el Citröen juega la baza tecnológica y propone un nivel de acabados superior, aunque también toma ventaja en comportamiento dinámico gracias a su nuevo chasis y a su peso inferior y consumo, gracias a su motor nuevo. En este caso, la diferencia entre una nueva generación y un rediseño completo favorece claramente al Citroën aunque el Peugeot sigue siendo una muy buena opción para los que quieran un coche menos "futurista".   

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