Audi R8 Spyder vs Mercedes-AMG SL 63

22 de mayo 2017

Comparativas
Néstor Abarca

Néstor Abarca

María Pujol

Hay veces en que en Coches.net nos gusta hacer las cosas un poco distintas a lo normal. En este caso, hemos preparado una comparativa un tanto especial ya que los dos modelos que enfrentamos no deberían considerarse rivales directos por filosofía pero en cambio se mueven en un rango de potencia y precio similar.

Ambos son descapotables, el Audi R8 Spyder con capota de lona y el Mercedes-AMG SL 63 con techo rígido practicable, pero a mi modo de ver van destinados a un tipo de cliente distinto.

Uno tiene capota de lona y el otro un techo duro practicable, pero ofrecen un nivel de potencia y precio muy parecido. ¿Tan diferentes son?
El Audi es un deportivo con todas las de la ley. Es un coche pensado y fabricado para los amantes de la conducción y como ha demostrado a lo largo de los años se trata de uno de los modelos más efectivos en cualquier tipo de terreno, ya sea en vías rápidas, en carreteras de montaña o bien en circuito.

El Mercedes no renuncia a la deportividad, pero lo hace de forma más discreta. No hablo de potencia y prestaciones, que de eso va sobrado como veremos a continuación, sino más bien del hecho de que se trata de un coche mucho más versátil, cómodo, lujoso… Un descapotable que perfectamente podría usarse para el día a día si no tenemos hijos y nuestro bolsillo puede pagar su precio, el mantenimiento y el gasto de gasolina.

Uno atmosférico, el otro bi-turbo

Debajo de esta rejilla el R8 Spyder esconde un V10 de 5,2 litros atmosférico con una potencia de 540 CV y 540 Nm.
Si hablamos de sus mecánicas, en este apartado también se diferencian bastante el uno del otro. El Audi R8 Spyder monta un motor V10 de 5,2 litros, atmosférico, es decir, sin sobrealimentación, que entrega un total de 540 CV a 7.800 rpm y 540 Nm de par máximo cuando alcanza las 6.500 vueltas.

El SL 63 ofrece un bloque V8 de 5,5 litros bi-turbo situado bajo el capó. Es más potente que el Audi, entrega 585 CV a 5.500 revoluciones por minuto y un tremendo par motor de 900 Nm disponible a tan sólo 2.250 rpm y constante hasta las 3.750 vueltas. Pese a contar con más potencia y más par, en prestaciones puras es más lento que el R8 Spyder.

El Mercedes apuesta por un bloque V8 bi-turbo de 5.5 litros capaz de entregar 585 CV y un tremendo par motor de 900 Nm.
El Audi puede presumir de ofrecer una aceleración de 0 a 100 km/h en 3,6 segundos y una velocidad máxima que sobrepasa los 300, en concreto puede llegar hasta los 318 km/h de punta.

El Mercedes debe conformarse con un 0 a 100 km/h en 4,1 segundos y una velocidad limitada de serie a 250 km/h. El cliente que así lo prefiera, previo desembolso de algunos euros extra, podrá pedir que se elimine esta limitación con lo que el SL 63 también podrá sobrepasar los 300 km/h.

El Mercedes confía todo en las ruedas traseras. El Audi cuenta con tracción total quattro.
Otra diferencia entre ambos modelos es que el Audi apuesta por un cambio automático de doble embrague y siete relaciones acoplado sistema de tracción total quattro. El Mercedes también tiene un cambio automático de siete relaciones pero al ser convencional no tiene la finura y la rapidez que el del R8 Spyder. Por otro lado, el SL 63 transmite toda su furia al a las ruedas del eje posterior, con todo lo que ello conlleva.

El peso de ambos modelos es bastante similar, el Audi R8 Spyder certifica 1.800 kg sobre la báscula mientras que el Mercedes-AMG SL 63 un poquito más, 1.850 kg totales.

Eficacia vs confort

Una de las señas de identidad del Audi es su paso por curva. Gracias a un chasis súper deportivo y a la tracción total es un disfrute llevarlo al límite en una carretera de montaña.
Por la redacción de Coches.net ya son unos cuantos R8 los que han pasado por las manos de los diferentes probadores y en la mayoría de casos hemos coincidido en que las cualidades del Audi son intachables. Es un coche atmosférico, con un motor progresivo que se enfurece a medida que vamos subiendo de vueltas y que parece nunca llegar al corte de inyección.

Cuando situamos la aguja del cuentarrevoluciones cerca de la zona roja es una auténtica bala entregando todo su potencial a las manos más expertas. La tracción total quattro es un plus de garantías ante una conducción al límite y le permite rodar mucho más rápido de lo que uno en principio podría imaginar. La capacidad de tracción, la estabilidad y un paso por curva rapidísimo son las señas de identidad de este descapotable tan “racing”.

El motor V10 atmosférico ofrece la potencia de una forma progresiva. A medida que nos acercamos al corte empuja más y más sin parar.
Con el Audi Drive Select podremos cambiar el temperamento del coche y adecuar la respuesta del motor, la dureza de las suspensiones o la dirección al tipo de conducción que vayamos a realizar.

El propulsor del Mercedes se deja sentir desde el primer pisotón al acelerador, en cualquier rango de revoluciones al que estemos rodando. La tremenda cifra de 900 Nm de par asegura aceleraciones contundentes y unas recuperaciones de escándalo, pero habrá que ir con cuidado a la hora de gestionar toda esa “patada” para no hacer que las ruedas traseras patinen.

El Mercedes sufre para aguar el ritmo del Audi en carreteras viradas. No es un coche ágil y tampoco es fácil domesticar esa potencia y par con sólo un eje motriz.
Por supuesto, el Mercedes también cuenta con un selector de modos de conducción con el que variar los mismos parámetros que el Audi y así lograr que la respuesta del coche se adapte a nuestras necesidades. El hecho de confiar todo a la propulsión trasera hace que de vez en cuando veamos como el testigo del control de tracción nos avisa que el sistema impide que las ruedas patinen.

Si queremos divertirnos al volante siempre podremos seleccionar el modo Sport+ para dar rienda suelta a nuestro nivel de pilotaje. Este modo de conducción ofrece todo el potencial del coche y desconecta parcialmente el control de estabilidad para que podamos jugar con la trasera si así lo deseamos. Como en el Audi, también podremos desconectar por completo los sistemas de ayuda a la conducción pero, así como el R8 Spyder es más permisivo, con el SL 63 habrá que ir con mucho más cuidado.

Los 900 Nm de par aseguran aceleraciones y recuperaciones muy rápidas sea cual sea el rango de revoluciones al que rodemos.
Así pues, el modelo de los cuatro aros saca a relucir todo su potencial en carreteras muy reviradas, donde se aleja de su “rival” gracias a una puesta a punto del chasis mucho más deportiva. Las suspensiones son más rígidas, la carrocería apenas balancea, los frenos cerámicos (opcionales) son tremendos y la dirección rápida y precisa hacen que el Mercedes esté a años luz de poder seguir el ritmo del Audi.

Eso no quiere decir que el Mercedes no vaya bien en carreteras de montaña, ni mucho menos, cualquier coche puede disfrutarse en nuestras carreteras favoritas siempre y cuando tengamos bien claro las limitaciones del vehículo. El modelo de la estrella no es un coche muy ágil, la dirección tampoco es muy rápida -aunque ofrece buena información- y el tarado de las suspensiones es claramente más confortable que el del Audi, así que ofrece algo de balanceo.

En carretera gana el Audi por su efectividad pero en vías rápidas el Mercedes es un coche mucho más agradable y cómodo que permite realizar largos viajes.
En vías rápidas las tornas se vuelven a favor del SL 63. Este descapotable es una auténtica delicia a la hora de realizar viajes por autopista a altas velocidades. Su puesta a punto más confortable es un punto que se agradece cuando tenemos ante nosotros largas tiradas de centenares de kilómetros y no queremos llegar fatigados al destino. Otro factor en el que sale vencedor es el hecho de contar con una capota rígida que mejora el aislamiento acústico.

El Audi R8 Spyder también se desenvuelve bien en este tipo de vías, faltaría más, pero es claramente más “incómodo”. Aún con el modo Comfort activado las suspensiones mantienen una puesta a punto bastante deportiva y no llegan a filtrar tan bien las irregularidades que nos encontremos en la calzada.

Distintas formas de entender el interior

Se sensación de calidad es superior en el SL 63, tanto por diseño como por los materiales empleados.
Personalmente me quedo con el habitáculo del Mercedes por la gran sensación de calidad que desprende tanto su diseño como los materiales que se han empleado en su fabricación. El SL ofrece todo lo que uno espera de un Mercedes de alta gama: asientos de cuero napa con formas muy ergonómicas y confortables, calefacción Air Scarf para el cuello que nos permite circular en invierno descapotados, masaje para los asientos, aluminio en la gran mayoría de botones y unos embellecedores de carbono que añaden ese toque deportivo que tienen todos los modelos AMG.

El Audi es más sencillo en sus formas, con una única pieza como elementos central del salpicadero. La firma de Ingolstadt también ofrece materiales de primera, con una goma que ofrece un ligero mullido al tacto, asientos de cuero deportivos con regulación de las aletas laterales, mandos también de aluminio y la supresión del sistema de infoentretenimiento como elemento central del salpicadero. A diferencia del mercedes que sí cuenta con una pantalla integrada en la consola central, el Audi apuesta por confiar todo el sistema multimedia y de navegación a la pantalla digital de 12,3 pulgadas situada en el cuadro de instrumentos llamada Virtual Cockpit.

El interior del Audi es más deportivo pero a su vez un poco más sobrio. Prácticamente todo se configura con el Virtual Cockpit.
Si configuramos los asientos en la posición más baja, en el R8 Spyder podemos comprobar como vamos sentados prácticamente en el suelo. La postura de conducción es más rácing, es decir, iremos un poco más tumbados y bajos, mientras que la del SL 63 es ligeramente más alta y la posición resulta un tanto más natural.

Ambos modelos se disfrutan mucho más a cielo abierto y el nivel de aire y turbulencias que puedan llegar al interior es similar en ambos casos. Si decidimos rodar con las capotas cerradas ya os he comentado que el Mercedes aísla mejor el sonido exterior gracias al techo rígido, pero… ¿Quién quiere aislarse en un R8 Spyder con escape deportivo opcional? Si vemos que el fuerte bramido que se filtra a través de las juntas de la capota no es suficiente, siempre podremos bajar la luneta trasera para circular con la capota puesta mientras escuchamos los fuertes petardeos del escape.

Estos son los 112 litros que ofrece el R8 Spyder para cargar bultos. Una bolsa de deporte y poco más.
Por su parte, el Mercedes, también ofrece una solución de lo más curiosa para cuando queramos resguardarnos del fuerte sol del verano o de una lluvia que nos pille de improviso. Esta unidad de pruebas contaba con el techo de cristal opcional Magic Sky Control. Se trata de un techo panorámico que podemos aclarar u oscurecerlo al gusto dependiendo de si queremos dejar pasar más o menos luz al interior.

En cuanto a la capacidad de carga… no hay color. El Mercedes-AMG SL 63 es un coche mucho más polivalente que el R8 Spyder. El Audi tiene el motor situado en una posición central-trasera, por lo que el maletero está situado bajo el capó delantero. La capacidad total de este hueco es de apenas 112 litros, lo que nos permite cargar una bolsa de deporte y poco más.

El SL homologa un volumen máximo de 504 litros con el techo cerrado y de 364 litros si decidimos circular con el techo abierto.
El maletero del SL 63 está detrás. Cuenta con apertura eléctrica y ofrece una generosa capacidad total de 504 litros. Puesto que el techo rígido se guarda en la parte superior de este maletero, en el caso de que queramos circular con el techo replegado deberemos tener en cuenta que la capacidad total de carga queda reducida hasta los 364 litros, que no está nada mal para tratarse de un descapotable.

Hablamos de más de 200.000 euros

Ambos modelos parten de un precio muy similar: el Audi R8 Spyder cuesta 209.000 euros de entrada y el Mercedes-AMG SL 63 hace lo propio en 195.325 euros. Estamos pues ante dos coches exclusivos que sólo una pequeña parte de los mortales pueden permitirse.

Ambos descapotables rondan los 200.000 euros de precio de partida.
El cliente que goce de una buena cuenta bancaria y se decante por alguno de estos dos descapotables debe saber que puede, y debe, pasarse por el configurador de la marca para acabar de rematarlo a su gusto. Una pequeña muestra son las dos unidades que hemos tenido el placer de conducir.

El Audi R8 Spyder que podéis ver en el vídeo o en las fotografías que adjuntamos estaba acabado con la pintura Gris Daytona para la carrocería que, curiosamente, no tiene ningún tipo de coste. Como elementos opcionales debemos añadirle las llantas de 20” en color negro (3.295 €), los magníficos faros láser (4.455 €), el paquete interior en carbono brillante (7.780 €), el volante performance plus con 4 pulsadores satélites (2.240 €), el asistente de aparcamiento plus con cámara de visión trasera (815 €), los escapes deportivos (2.505 €) y los frenos cerámicos (11.735 €) tan útiles si vamos a realizar tandas en circuito de vez en cuando.

El R8 Spyder probado costaba 241.825 euros, el SL 63 un poco menos: 219.117 euros.
El Mercedes-AMG SL 63 que nos ha cedido Mercedes-Benz España montaba como extra lo siguiente: paquete de asistencia a la conducción plus (3.475 €), paquete keyless go (1.548 €), llantas AMG de 19” delante y de 20” detrás (2.763 €), cuero napa rojo (3.753 €), techo magic sky control (3.285 €), paravientos eléctrico (774 €), bufanda de aire Air Scarf (848 €), asientos climatizados (1.100 €), paquete de asientos multicontorno (1.066 €), sistema de sonido Harman Kardon Logic 7 (1.548 €), cámara de visión trasera (387 €), pinzas de freno de color rojo (930 €) y tren de rodaje AMG performance (2.315 €).

Pese a que el Audi cuenta con menos elementos opcionales, la suma de todos (32.825 €) eleva el precio final de este deportivo descapotable hata los 241.825 euros. El precio de los extras del Mercedes (23.792 €) es ligeramente inferior al del Audi por lo que aumenta la diferencia de precio final entre ambos modelos. En este caso, el SL 63 de pruebas que hemos usado costaba 219.117 euros.

Son dos descapotables tan distintos que no deberían considerarse rivales. Eso sí, ambos son compras emocionales.
Tanto el Mercedes-AMG SL 63 como el Audi R8 Spyder son dos coches que no hay que comprar con la cabeza. Se trata de dos modelos totalmente pasionales, cada uno con sus pros y sus contras, que llegados el momento deberemos dejarnos llevar por nuestros gustos personales y por el que más nos llame la atención. Si la diferencia en el precio va a ser un hándicap, creo que ninguno de los dos encajará en vuestra filosofía ya que consumen mucho combustible y el mantenimiento y las revisiones no van a ser precisamente baratas.

Opinión del experto

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