Mazda3 Skyactiv-G 2.0 120 CV Luxury

10 de mayo 2017

Pruebas
Jaume Gustems Casado

Jaume Gustems Casado

Maria Pujol

Hace unos cuatro años que Mazda presentó su nueva generación del Mazda3, siguiendo los cánones de su nueva línea de diseño y con la tecnología más avanzada que la marca japonesa es capaz de desarrollar, denominada Skyactiv. 

En esta videoprueba que os ofrecimos en su día podéis ver las características de este compacto, que cuatro años después apenas han variado. 

Lo que ahora os presento es la prueba del Mazda3 2017, que es el mismo coche pero con un restyling estético y ligeramente mecánico a medio camino en su vida comercial. 

El Mazda3 renueva algunos aspectos de su estética, diseño interior y mecánica, para mejorar todavía más lo que ofrece en el segmento de los compactos.
El Mazda3 es uno de los pilares de las ventas de Mazda en Europa, si bien lucha en un segmento extremadamente competitivo, y no lo tiene fácil. No porque las características del modelo no sean buenas, todo lo contrario. Lo difícil es luchar en un grupo en el que todas las marcas están presentes con productos con un pedigree tan notable como el que ofrece la marca japonesa. 

La actualización estética ha sido la típica y esperada: se ha cambiado un poco el diseño de la parrilla, que ahora integra totalmente el logo de la marca y tiene la matrícula en una posición algo inferior. Esta parrilla se adorna con el característico contorno cromado con forma de ala, pero la forma de este contorno cambia en su unión con los faros, para crear un efecto “tridimensional”. 

Pequeños cambios en el diseño del paragolpes trasero, ahora con más superficie pintada en el color de la carrocería, identifican a esta versión 2017 del Mazda3.
Los faros modifican su tecnología, que ahora es de tipo full LED, y por lo tanto, cambian un poco su aspecto. Otros detalles que podéis ver observando el coche de frente son los nuevos embellecedores para los antiniebla y los retrovisores con los intermitentes integrados. También cambian las llantas de aleación, de 18 pulgadas, que presentan un nuevo acabado plateado. Los paragolpes también cambian un poco su diseño, y ahora tienen más superficie pintada en el mismo color de la carrocería.  

La silueta ligeramente cupé de este compacto se mantiene inalterada. El diseño Kodo, introducido en la gama Mazda hace unos años, parece intemporal.
El nuevo Mazda3 está disponible en nueve colores, uno de ellos el de la unidad de pruebas que veis en las imágenes: Machine Grey Premium Metallic. Este color utiliza partículas reflectantes de aluminio de sólo 2,5 micras de espesor, y requiere un proceso de pintado específico que la marca denomina Takuminuri, para crear un efecto especial. Sin duda, Mazda es una de las marcas que más cuida estos detalles estéticos, y sus vehículos son un referente en cuanto a las últimas tecnologías de pintado de carrocerías en serie. 

Diseño muy ergonómico


Uno de los cambios visibles en el interior es el nuevo volante, que cambia el diseño de sus radios y cuenta con un aro algo más ergonómico.
La sensación que transmite el coche una vez te sientas al volante es la de siempre en un Mazda: mucha ergonomía y todo muy al alcance de la mano, en la situación ideal. La postura al volante, al menos para una persona de tamaño medio, es perfecta. Ahora todavía es mejor gracias a los nuevos asientos, muy cómodos y con una buena sujeción, y a la inclusión de un nuevo volante con radios más estrechos y menos intrusivos en el campo de visión, por lo que el conductor puede leer mejor el cuadro de instrumentos.

Otra de las “obsesiones” de los ingenieros y diseñadores de la marca es facilitar la lectura de la información de una forma segura mientras se conduce. Así, se ofrece como opción un Head-up Display, muy práctico para conocer los datos de la conducción (velocidad máxima permitida, velocidad mantenida o los gráficos del navegador, entre otros) sin apartar la vista de la carretera. Ahora sus gráficos son el color.

El cuadro de relojes es simple y de muy fácil lectura. El velocímetro tiene ahora unas fuentes de mayor tamaño.
Hay otra pantalla con datos muy similares entre los relojes, y una pantalla principal de 7 pulgadas en la parte superior del salpicadero, nada integrada, y en una posición óptima para ser consultada sin desviar apenas la mirada de la carretera. Esta pantalla, que en esta actualización gana en contraste; muestra unos gráficos atractivos y unos menús sencillos, que se manejan mediante el HMI Commander  o dial del sistema multimedia MZD Connect. Cuenta con navegador (actualizado para mayor precisión y para conectar su información con el Head up Display)conexión a internet a través de la aplicación gratuita Aha y bluetooth. Mazda no ofrece de momento Apple Car Play ni Android Auto. 

La tradicional palanca del freno de mano desaparece y se sustituye por un freno de mano electrónico. Esto deja más espacio en la consola central, que cuenta con un práctico portabebidas con cortinilla y un generoso hueco justo delante de la palanca de cambios donde podemos dejar el móvil. 

Esta versión actualizada cuenta con un portabebidas con cortinilla, y un mayor espacio en la consola central gracias a la sustitución de la palanca del freno de mano por un pulsador electrónico.
En las plazas traseras la sensación de espacio es buena. La banqueta central es algo incómoda, como es habitual, y en ella un tercer pasajero puede viajar siempre que no sea en recorridos muy largos, ya que es incómoda por la dureza del respaldo y la intrusión del túnel de transmisión. 

El maletero ofrece 364 litros de carga, una cifra muy similar a la que ofrecen Opel Astra, Kia Cee’d, Seat León, Volkswagen Golf o Toyota Auris, pero inferior a la que registra un Honda Civic (478 litros) o un Peugeot 308 (470 litros), por ejemplo.

Suave y fácil


El Head-up Display muestra su información en color.
Una vez en marcha, el Mazda3 se caracteriza por tener un rodar muy suave y un comportamiento muy previsible y lineal, sin brusquedades ni sorpresas en ningún sentido. La dirección es rápida, directa, progresiva e informativa, y se convierte en un elemento básico en el placer de conducción de este compacto.

Mazda ha hecho algunos cambios en los amortiguadores y la barra estabilizadora para hacer todavía más progresiva su respuesta y así mejorar el confort de marcha. No obstante, el tarado de esta suspensión sigue siendo, para mi gusto, demasiado suave. Una mayor rigidez, aún a costa de perder algo de confort, permitiría aprovechar mejor el excelente chasis de este compacto japonés. 

El sistema MZD Connect permite conectarse a internet mediante la aplicación Aha. El menú que se visualiza en la pantalla de 7" se maneja mediante un dial en la consola.
Una de las novedades en el Mazda3 es la introducción del G-Vectoring Control (GVC), una tecnología que modifica la entrega de par motriz en cada una de las ruedas en función del ángulo de la dirección y la presión sobre el acelerador, básicamente, para equilibrar la transferencia de pesos entre los ejes. De esta manera, se busca que los neumáticos ofrezcan en cada momento el mejor agarre y el coche vire con mayor naturalidad y progresividad, sin provocar subviraje ni sobreviraje. El G-Vectoring control actúa sólo sobre el par motriz, no utiliza el equipo de frenos para modificar este reparto de la fuerza de tracción, y actúa de forma automática e imperceptible para el conductor. 

Esta tecnología hace que el comportamiento del Mazda3 en carretera se perciba todavía más equilibrado y seguro.

Los asientos de la segunda fila son amplios y cómodos. El espacio interior se mantiene inalterado.
El motor de gasolina de 120 CV también contribuye a hacer muy suave el rodar de este Mazda, tanto en ciudad como en carretera abierta. Es un motor que, sin ser muy potente, sí que aprovecha muy bien su caballaje y mueve sin problemas una carrocería que se caracteriza por ser bastante ligera (1.260 kilos en vacío con conductor). Sería perfecto si tuviese algo más de empuje a bajas revoluciones, algo que obliga a jugar tirar un poco de embrague en las salidas en parado y a jugar con el cambio en puertos de montaña con mucha pendiente. La sexta relación es muy larga, perfecta para rodar por autopista y reducir el consumo en los desplazamientos.

El maletero ofrece 364 litros, una capacidad de carga correcta, pero inferior a la de muchos de los rivales de este compacto.
En esta prueba gastó una media de 6,7 l/100 Km. , con un consumo mínimo en carretera de 5,5 l/100km. y un máximo en ciudad de 7,5 l/100km. Para ser un motor de gasolina, el gasto de combustible es muy bueno. Este es otro resultado del trabajo que los ingenieros japoneses han realizado en este motor atmosférico de 2 litros, con inyección directa y bloque fabricado en aluminio. Se caracteriza por tener la relación de compresión más alta registrada en un motor de gasolina de serie (14:1), un sistema de escape cuatro-dos-uno, inyectores multipunto y un particular diseño de los pistones que reduce las vibraciones. Esto son aspectos de la tecnología que Mazda llama Skyactiv, que persigue la optimización de la combustión para reducir el gasto de combustible y las emisiones. En esta entrevista lo explica Ichiro Irose, Jefe de Motores de Mazda. 

Hay otra versión de este mismo propulsor Skyactiv- G con 165 CV, aunque la más vendida hasta el momento en los concesionarios es la de 120CV. 

Sistemas de ayuda más eficaces


Uno de los puntos fuertes de este Mazda es su comportamiento en carretera. Se percibe fácil, seguro y confortable.
El equipamiento de una versión tope de gama como la que he probado incluye sistema de asistencia a la frenada en ciudad detector de fatiga, control de ángulo muerto  y detector de tráfico trasero, control de crucero con limitador de velocidad y cámara de visión trasera, entre otros. La sustitución del radar frontal por una cámara ha permitido que el sistema de frenada en ciudad detecte ahora peatones. También puede leer las señales de tráfico para mostrarlas en el Head-up Display. 

Por lo tanto, podéis ver que los cambios son muchos, y aunque no extremadamente importantes, sí que mejoran un coche que ya de por sí tenía muchos puntos favorables. Ahora es un poco más atractivo, y por un precio que parte de los 24.065 euros en esta versión de gasolina, y que con algunos extras como el navegador o la pintura metalizada, suma 24.528 euros., que es lo que cuesta la unidad probada. 

Opinión del experto

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