Volkswagen Polo: El nuevo cuasi-Golf

16 de junio 2017

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Juan Carlos Grande

Juan Carlos Grande

Volkswagen / JC Grande

El Volkswagen Polo se parece cada vez más al Golf, lo que no es mala cosa.
Nos hemos desplazado hasta Berlín para asistir al estreno mundial del nuevo Volkswagen Polo. El histórico utilitario de la marca alemana -tan histórico que tiene a sus espaldas casi tantos años como quien os escribe- alcanza su sexta generación; y lo hace de la manera que todos esperábamos: sin alterar mucho su estética pero, al mismo tiempo, acercándose en tamaño al Golf.

Como podéis comprobar, la “receta” no es tan distinta a la que siguió el Seat Ibiza pocos meses atrás; y de hecho es la misma en cierto modo. Por una parte, Polo e Ibiza han decidido no jugarse sus buenísimos niveles de ventas apostando por diseños arriesgados; al contrario: los dos han elegido parecerse más a sus hermanos mayores, Golf y León. Y por otro lado, el similar aumento de dimensiones de estos dos utilitarios responde a que ambos han adoptado la misma plataforma MQB A0, variante “compacta” de la omnipresente plataforma modular MQB.

Así pues, el Polo VI es un coche claramente más más grande que el Polo V, generación que como sabéis está presente en nuestro mercado desde 2009. Comparemos: el nuevo modelo es 8 cm más largo (4,05 m), 7 cm más ancho (1,75 m) y cuenta con 9 cm más de batalla (2,56 m). En contraste, la altura del vehículo es casi un 1 cm inferior (1,45 m) de manera que este cambio de proporciones confiere al Polo VI una estampa más parecida a la de un automóvil del segmento C -visto de lejos lo parece, como sucede también con el Ibiza-.

Si el Ibiza es un mini-León, el Polo es un mini-Golf

La vista posterior sí recuerda mucho al modelo precedente. Todo apunta a que el Polo VI no ofrecerá carrocería de tres puertas.
El diseño exterior del nuevo Polo solamente puede ser calificado como continuista. Si eso es un factor positivo o negativo lo dejaré a vuestro gusto; pero ya sabéis que en estos menesteres Volkswagen no es precisamente el reino de la fantasía. Nuestros amigos de Wolfsburgo son gente pragmática que busca ante todo no echar atrás a los clientes de gusto conservador, que al fin y al cabo son mayoría. Y como sucede con cada iPhone de Apple, cada Polo de Volkswagen procura conservar un aire de familia que no invite ni al descarte ni al abandono.

En cualquier caso, su nueva fisonomía le sienta muy bien. Ahora tiene un aire más dinámico y evoca una mayor deportividad, cosa que no siempre pudimos decir del Polo. El frontal, con una parrilla ancha formada por líneas horizontales, sigue el estilo actual de la marca y, en unión con unos faros rectangulares y alargados, refuerza la impresión de anchura. La vista lateral del coche no sorprende a nadie pero deja notar una mayor inclinación del pilar posterior; y del mismo modo, la zaga recuerda bastante a la del Polo V, con unos pilotos de forma cuadrada pero que ahora “pinzan” un poco más el portón. En suma, el nuevo Polo no es por fuera tan distinto al que conocíamos, pero sí ha ganado en atractivo y en músculo.

Pero aunque ha ganado mucho, todo apunta a que el Polo perderá un par de cosas. Para ser precisos, un par de puertas. Durante los últimos años, las ventas de versiones con carrocería de tres puertas de Polo e Ibiza han ido cayendo notablemente; así que parece improbable que alguno de ellos se anime a recuperarlas.

Interior espacioso, de calidad y con mucha tecnología

El puesto de conducción no sorprende por diseño, pero ahora es mucho más configurable en cuanto a gama de colores y, sobre todo, conectividad e infoentretenimiento.
A diferencia de otros utilitarios como el Nissan Micra o el Citroën C3, el Polo no ofrece carrocerías bitono ni opciones de color para los retrovisores u otros elementos del exterior, aunque sí hay una paleta de 14 tonalidades de pintura. En cambio, sí existe una cierta variedad de colores para las molduras decorativas del habitáculo, lo que nos permitirá salirnos del la típica elección entre los colores “Negro Sí” o “Negro También”. La calidad de acabados sigue siendo la misma, con recubrimientos blandos para el salpicadero, y los mandos presentan un tacto agradable en general.  

Pero en realidad no es esto por lo que más destaca del puesto de conducción del Polo VI, ni tampoco por la originalidad de su diseño. En realidad lo hace más por otras cosas. Lo primero que notaremos es la mayor impresión de amplitud y la mayor separación entre los asientos; pero a quienes ya hemos conducido más de un Polo, nos resultarán más llamativas las nuevas pantallas digitales que el nuevo modelo ofrece de manera opcional.

Como opción está disponible un Digital Cockpit completamente actualizado.
La consola central puede equipar una pantalla táctil capacitiva de 8” de diagonal, que destaca por su nitidez, brillo y rapidez de respuesta, además de por ofrecer conectividad MirrorLink, Android Auto y CarPlay. En realidad es muy similar a la que también puede llevar el nuevo Seat Ibiza; pero recordando las célebres palabras del malvado Frank Underwood, el factor más importante es otro: ubicación, ubicación, ubicación. A diferencia del modelo español, el alemán sitúa la pantalla donde debe estar, que es en la parte más alta del salpicadero, para que no tengamos que desviar mucho la mirada al consultarla. En el Polo, las salidas de aireación están debajo de la pantalla y encima de los mandos de la climatización. La otra pantalla a la que me refería es el Digital Cockpit, cuadro de instrumentos ampliamente configurable y que entre muchas informaciones puede mostrar las imágenes del navegador. El utilitario de Volkswagen se ocupa de estrenar la nueva generación de este sistema, enfocada a simplificar su uso y mejorar su legibilidad, antes de su próxima llegada al Ibiza.

La mayor distancia entre ejes favorece la habitabilidad en las plazas traseras. Ahora es muy buena en todas las cotas.
Pasemos a las plazas traseras, ampliamente beneficiadas por el aumento de batalla del vehículo. Después de haberme sentado en ellas, puedo confirmar que dos personas adultas viajarán de manera mucho más confortable que antes, y se percibe de inmediato la mayor anchura para los hombros y distancia para las rodillas. Donde no encontraremos mejoría es en la altura del techo, algo que en realidad tampoco era un problema en el Polo anterior, también bastante “cuadradete” de silueta. Creo que incluso personas de 1,90 m de estatura estarán cómodas también en este sentido.

El maletero ha crecido hasta una respetable capacidad de 350 litros.
De un coche mucho más grande también cabía esperar un maletero mucho más grande. Y lo es: ahora cuenta con 71 litros más, hasta alcanzar los 350 litros de capacidad. No está mal para un utilitario; y si lo pensáis, éste venía a ser el promedio de los coches compactos de la década pasada. La boca de carga es amplia y rectangular; aunque los pilotos traseros, más grandes que antes, reducen levemente la anchura disponible.

Ocho motores a elegir, pero sólo dos diésel

Habrá una variante deportiva GTI con motor 2.0 TSI de 200 CV de potencia.
La gama de motores incorpora como novedad en el Polo una variante de gas natural con 90 CV de potencia. En gasolina tenemos cuatro opciones de un litro de cilindrada (el atmosférico 1.0 MPI de 65 CV y los turboalimentados 1.0 TSI de 75, 95 y 115 CV) y, muy por encima de todas ellas, el 2.0 TSI de 200 CV que se reserva el Polo GTI y que reemplaza al anterior 1.8 TSI de 192 CV -¡en efecto, “upsizing”!-. El que no llegará de momento es el 1.5 TSI de 150 CV con desconexión automática de cilindros.

Si preferimos algún diésel, solamente podremos elegir entre los 1.6 TDI de 80 y 95, que por otra parte no estarán disponibles al inicio de la comercialización del nuevo Polo. Los TSI de 115 y 200 CV son los únicos que pueden llevar caja manual de 6 marchas (en el resto es de cinco), y todos los motores de 95 CV o más pueden acompañarse de la transmisión automática DSG de 7 velocidades.

Plagado de (opciones de) equipamiento

El equipamiento puede ser muy abundante, pero en su mayoría es opcional.
El equipamiento de seguridad activa está entre lo mejorcito del segmento B. Vienen de serie tanto el limitador de velocidad como el sistema de prevención de colisiones con asistente de frenada de emergencia en ciudad con detección de peatones. A partir de ahí, el Polo puede incorporar control de crucero adaptativo con función de parada automática (sólo en modelos con cambio DSG), vigilancia de tráfico transversal y asistencia de aparcamiento (en ambos casos con frenada automática), control de ángulo muerto y detección de fatiga del conductor. No está nada mal, aunque en un automóvil de esta categoría echo en falta el freno de estacionamiento eléctrico y la funcionalidad de visión periférica.

El equipamiento de confort da la bienvenida a la apertura y arranque sin llave, y llegan extras interesantes como los faros full LED, un techo solar más grande que el anterior y un cargador de teléfonos móviles por inducción.

Entre las nuevas opciones de equipamiento están el arranque sin llave y la carga inalámbrica.

Ya están definidos los niveles de acabado que ofrecerá el nuevo Polo en el mercado español, pero no exactamente cuál será el equipamiento provisto por cada cual; sí podemos hablaros sobre cómo será en Alemania. En el país germano, el acabado básico llamado Edition, trae de serie luces LED diurnas, llantas de acero de 14”, aire acondicionado, prevención de colisiones y limitador de velocidad. El nivel Advance, mucho más interesante, incorpora llantas de acero de 15”, elevalunas eléctricos traseros, climatizador, volante multifunción, tapicerías de mayor calidad,  reposabrazos central, sistema de infoentretenimiento Composition Colour y detección de fatiga del conductor. Subiendo al nivel Sport, añadiremos llantas de aleación de 15”, sensores de aparcamiento, volante multifunción y recubrimiento de cuero para el volante, el pomo del cambio y el freno de mano.

El nuevo Polo seguirá siendo fabricado en España, y llegará a nuestro mercado en otoño.
Continuando con las especificaciones para Alemania, estarán disponibles los paquetes de diseño Style, Black, y R-Line; este último el de estética más deportiva, y que trae consigo unos paragolpes sobredimensionados, difusor trasero, alerón de techo, estribos en color negro y llantas de aleación de 16”. Pero como siempre, el Polo más especial seguirá siendo el GTI, que además de lucir una estética diferenciada -con sus adorables asientos de tapicería “setentona” y todo-, incluye el tren de rodaje deportivo Sport Select con amortiguadores activos que rebaja la altura libre al suelo en 1,5 cm. 

El nuevo Volkswagen Polo iniciará su comercialización en el mes de julio aunque las primeras unidades no llegarán hasta octubre, después de su presentación al público en el Salón de Frankfurt. Y al igual que la generación actual, será fabricado en la planta española de Landaben (Navarra).

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