Vendaval de potencia y prestaciones
29/05/2009 - Prueba
“Con 200 CV bajo el capó, viento en popa a toda vela, no corta el asfalto sino vuela, un coupé alemán…”. Así podría empezar el cuento para los felices y afortunados propietarios de un Volkswagen Scirocco 2.0 TSI DSG como el de la prueba. A estos privilegiados les espera un largo y prometedor periodo de dicha, gracia y disfrute al volante de esta máquina de precisión deportiva. Y es que pilotar este automóvil es una experiencia tan intensa como gratificante.
La firma alemana, especialista en versiones deportivas tan míticas como las GTI o las R (32, 36…) ha condensado en este producto la esencia mecánica y dinámica de un buen deportivo con la arquitectura seductora y subyugante de un coupé y ha aderezado la mezcla con la calidad de acabados de una berlina de lujo para que en todo amante de los automóviles de raza se genere esa chispa de emoción, ese brote de deseo y ese sentimiento de posesión que alimenta la compra de un vehículo aspiracional como este. Aunque la razón nos dicte que su configuración resulta poco práctica o que su precio es elevado, afortunadamente, el corazón se impone en ocasiones y se dejará llevar por su sonoridad, su diseño, sus prestaciones y su genio. Enhorabuena a quienes sucumban al poder del deseo y se compren un ejemplar como éste.
Texto y fotos: Narcís Reixach