Consejos para contratar un seguro 28/07/2010 - Noticia del sector
Todos los coches tienen que tener un seguro y las empresas aseguradoras mantienen una competencia feroz por captar el mayor número de usuarios. Por este motivo, hay una gigantesca oferta de compañías y pólizas, que pueden abrumar y confundir al usuario. Desgraciadamente, no hay una fórmula mágica para seleccionar la mejor de ellas, aunque sí algunas recomendaciones básicas para que no metamos la pata.
Como siempre, lo primero que busca la inmensa mayoría de la gente es el precio a pagar en los diferentes tipos de póliza. Pero también hay que mirar qué coberturas incluye y leer con detenimiento la letra pequeña para que no haya sorpresas desagradables en caso de siniestro.
De esta forma, lo primero que tenemos que elegir es tipo de póliza que queremos, y comparar precios y coberturas entre las diferentes compañías. Invertir unas horas en compararlas todas, algo relativamente sencillo en la era de Internet, siempre será un buen negocio para nosotros.
Si es la primera vez que sacamos un seguro de auto, hay que tener en cuenta las campañas de ofertas puntuales de las aseguradoras y las bonificaciones que nos aplican por tener a familiares asegurados. Si queremos cambiar de compañía, hay que dejar claro que queremos mantener las bonificaciones adquiridas en nuestra anterior aseguradora.
Hay muchos factores que pueden influir en el precio del seguro, desde la edad y el sexo del conductor (los jóvenes y los hombres pagan más), al tipo de coche (si es deportivo, paga más), pasando por el color, las opciones que monte, el lugar de residencia o el uso al que se destina.
Por último, también hay que tener en cuenta el precio de la cobertura durante los cinco primeros años, pues hay compañías en las que pagas más el primer año, pero en los siguientes el precio se va reduciendo sustancialmente.
Tipos de pólizas
A terceros
Esta póliza tiene que incluir por ley la responsabilidad civil obligatoria y cubre los daños materiales, lesiones y muerte producidas por el asegurado a los damnificados y/o terceros. El no contratar este seguro es causa de multa (de 600 a 3.000 euros) y sanción (precinto del vehículo), además de una gran irresponsabilidad al no asegurarnos de poder cubrir económicamente, a través de nuestra aseguradora, los daños que generemos. Sólo hay dos casos en los que la aseguradora no está obligada a hacer frente a los gastos ocasionados por un siniestro: que el conductor esté bajo los efectos del alcohol o las drogas, y que el vehículo sea robado.
Los límites impuestos por la ley para esta cobertura son 70 millones de euros por siniestro para daños corporales a terceros y de 15 millones para bienes.
Por último, es importante entender que este seguro no cubre ningún daño del asegurado ni de su esposa, hijos o parientes.
Sólo recomendamos este seguro para vehículos de poco valor y que duerman en garaje.
A terceros ampliado
Esta póliza ofrece más coberturas, generalmente, contra robo, incendio y daños en las lunas del vehículo. Pero también puede incluir defensa de multas, compensación por la retirada del carné de conducir o vehículo de sustitución. Respecto al primero, puede cubrir el robo del coche, de alguna de sus partes o los daños producidos durante el proceso. Para que se considere robo, tiene que haber fuerza en las cosas, porque si nos dejamos las llaves puestas y se llevan el coche, la ley dice que es un hurto y la cobertura pierde validez. Al igual que si nos roban el coche y no aparece; si éste se incendia nos pagarán el valor venal del vehículo.
Este seguro es recomendable si tenemos poco presupuesto, nuestro coche merece la pena, vivimos en una ciudad y no tenemos plaza de garaje.
A todo riesgo
Es el seguro más completo… y caro, pues suma a lo anteriormente dicho la cobertura a los daños propios.
La compañía no nos cubrirá si el conductor está bajo los efectos del alcohol o las drogas, y si conducimos por lugares no legales de circulación, como un camino de campo.
Es importante leer la letra pequeña para ver si nuestra póliza cubre los daños atmosféricos, y si en caso de pérdida total, nos indemnizan con el valor venal.
Recomendamos esta póliza para asegurar la inversión en un coche nuevo, durante, como mínimo, sus cuatro primeros años de vida.
Todo riesgo con franquicia
Es como un todo riesgo pero con una peculiaridad: los primeros euros de costo de cada siniestro son abonados por nosotros. La suma concreta a pagar es la franquicia. En realidad, es un acuerdo por el que el asegurado no paga la totalidad de la prima, ni la aseguradora el total de la reparación. La franquicia sólo se puede aplicar a las coberturas de daños propios, robo, incendio y lunas. Y sólo se puede aplicar una franquicia por accidente, aunque si agrupamos varios daños en un único parte, la compañía puede separarlos y aplicar varias franquicias.
Recomendamos esta póliza a quienes, teniendo un coche nuevo, no puedan abordar económicamente la cobertura de todo riesgo y son buenos conductores con un bajo historial de accidentes.
Texto: Fernando Carrión