Ignis 1.5


Suzuki Ignis 1.5 4x4

Un experimento con intención

El tamaño de un utilitario y la tracción total son dos caracte-rísticas que pocas veces encontramos juntas en un coche, pero en este Suzuki se combinan a la perfección. El resultado es un vehículo que se defiende bien en cualquier superficie

La marca japonesa está dispuesta a consolidar su sitio en el panorama automovilístico, como lo hizo en el mundo de las dos ruedas. Para ello saca al mercado productos novedosos pero también prácticos, como es este Ignis, que en su segunda generación deja atrás la austeridad de su antecesor, y se adentra en un mundo donde los detalles de diseño predominan por doquier.

Bajo el capó de este «pequeño saltamontes» late un 1.5 de gasolina que proporciona 99 caballos de potencia. Antes de analizar este propulsor, hay que señalar que todo su rendimiento está supeditado a una relación muy corta de la caja de cambios, concentrando la potencia en la parte baja del cuentarrevoluciones, por lo que su grado de elasticidad se ve claramente mermado. Con todo, es capaz de alcanzar los 165 kilómetros por hora sin ninguna dificultad.

La aceleración no es el punto fuerte de este motor, ya que tarda 11 segundos en alcanzar los 100 km/h en salida parada. Las recuperaciones también se ven penalizadas por el hecho de predominar más la potencia en las marchas cortas que en las largas.

El comportamiento varía y mucho según la superficie por la que circulemos, siendo, como nota general, bastante manejable. La ciudad no representa ningún inconveniente para este Suzuki Ignis, ya que su tamaño nos permite tanto manejarnos con soltura por calles estrechas como aparcar sin muchas dificultades, tan sólo las derivadas de una dirección asistida de endurecimiento progresivo, que se reduce a su mínima expresión a la hora de maniobrar el coche en parado.

Para tratarlo con delicadeza

Por otra parte, y debido a la excesiva inercia del motor, el juego de pedales resulta demasiado delicado, provocando que se nos cale el motor más veces de las que quisiéramos.

Otra de las dificultades que encontramos en la ciudad es esos badenes que se instalan en las calles para reducir la velocidad, en los que el Ignis, y sobre todo sus ocupantes, están especialmente incómodos por su tarado de suspensión tan duro.

En carretera se defiende muy dignamente, manteniendo el ritmo de la circulación sin problemas. Se muestra dócil y seguro siempre que no sobrepasemos su límite.

El campo, su aliado

Pero es fuera del asfalto donde el Ignis se enuentra en su ambiente natural. La tracción integral permanente le otorga muchas posibilidades, la cual, junto a su reducido tamaño y peso, hace que su conducción sea de lo más divertida. Con una altura al suelo más alevada de lo normal, puede vadear pequeños arroyos, incluso con fondo arenoso, sin ningún tipo de problema. Esa altura hace que podamos superar dificultades que con un coche normal tocaríamos con la panza en el suelo. Una muestra de la sabiduría todoterreno adquirida por sus hermanos Vitara, Jimny, Samurai, etc. aplicada a este vehículo de gran polivalencia.

Sentados al volante, observamos que los plásticos utilizados en el salpicadero y gran parte del interior no son muy vistosos pero encajan a la perfección. En esta nueva generación se dejan ver bastantes detalles de diseño, como el aro cromado alrededor del velocímetro y cuentarrevoluciones, el equipo de sonido integrado con CD, o el display digital de temperatura, consumo o función del equipo de sonido.

El asiento sólo tiene dos regulaciones, de banqueta y de respaldo, tiene un mullido bastante cómodo pero carece de sujeciones laterales. El volante no tiene ninguna regulación pero dispone de un tacto agradable. Echamos en falta un reposapié para el pie izquierdo. Gracias a la generosa altura de la carrocería, en el interior se disfruta de una agradable sensación de amplitud. Amplitud que también disfrutan los ocupantes de las plazas traseras. Para el maletero hay un correcto espacio de 236 litros, con rueda de emergencia en el piso.

En cuanto al equipamiento ya hemos comentado antes que dispone de equipo de radio CD, dirección asistida y además, cierre centralizado con mando a distancia, aire a condicionado y airbags frontales y laterales.

 

Texto: Mario Serrano
Fotos: Víctor M. Gascón


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