Como no hay mejor defensa que el ataque, la marca nipona no se ha conformado con un simple restiling a la hora de renovar su Grand Vitara. Además de incorporar unos interiores dignos de una berlina, monta un motor de 16 válvulas muy eficaz.
Si comparamos visualmente este nuevo modelo con el anterior, no encontraremos muchas diferencias. Lo verdaderamente interesante y novedoso está dentro. Empecemos abriendo el capó, donde encontraremos un nuevo motor en el que destaca su culata multiválvula que, si bien entrega un caballo menos que su predecesor (109), tenemos un par motor superior que la versión anterior, concretamente 27,5 mkg. Esto se traduce en un funcionamiento realmente suave y menos rumorosidad. Cosa que comprobamos nada más empezar a andar con él. La carretera bien asfaltada no presenta ningún inconveniente para este Grand Vitara, que se muestra agradable al conducirlo, con la suavidad que le da la culata multiválvulas del motor. Sus reacciones son ágiles y rápidas, dentro de lo que cabe, y es que estamos hablando de un todoterreno prácticamente puro, eso se nota cuando queremos llegar al límite y observamos que en zonas reviradas podemos sufrir alguna que otra pérdida de tracción, debido a que la suspensión tiene mucho recorrido. En ciudad de desenvuelve magníficamente, con un radio de giro excelente, aunque para montar neumáticos de asfalto a veces resultan demasiado anchos.
Y sin dejar a un lado el calzado, podríamos decir que si montara neumáticos netamente todoterreno, se acercaría mucho a lo que un amante del 4X4 desearía conducir. No obstante, obviando el detalle de las ruedas, el comportamiento fuera de la carretera es excelente. Por pistas de tierra y conectado el 4x2 se puede circular a una velocidad considerable sin perjudicar la seguridad, aunque no hay que apurar mucho ya que el eje trasero tiene la mala costumbre de querer adelantar al delantero en curvas muy cerradas. El vadeo de arroyos o barrizales no supone una gran dificultad para este Suzuki, y si el obstáculo sube de tono insertamos la tracción integral para salir del atolladero.
Mucha culpa del buen rendimiento del Gran Vitara en terrenos escabrosos es de las suspensiones, ya que para esta versión se ha optado por un sistema mixto de McPherson y eje rígido, pero con la particularidad de que este modelo utiliza muelles en lugar de barras de torsión, que aunque mantiene el morro algo más sujeto, la poca altura libre al suelo aconseja prudencia al negociar tramos con diferencias bruscas de altura.
Espacio razonable
En un coche que no llega a los 4 metros de longitud y que sobrepasa por poco el 1,7 metros de ancho, no podemos esperar que su interior sea muy amplio. Podríamos decir que el 50% del espacio intrerior lo disfrutan las plazas delanteras y el otro 50% tienen que compartirlo los asientos traseros y el maletero. Para el conductor y acompañante el espacio es razonablemente bueno, con espacio suficiente para las piernas y sin tener que tocarse con los codos, con reposabrazos central y diferentes huecos para almacenar pequeños objetos como gafas, cd?s, monedas, etc. La guantera tiene buena capacidad, a pesar del airbag, y con luz. Las plazas traseras se llevan la peor parte, ya que aunque el respaldo es abatible al 50%, la banqueta es inamovible, así que si el conductor y acompañante necesitan retrasar la banqueta, el espacio para las piernas de los ocupantes traseros se recuce a la mínima expresión. Otro inconveniente para éstos es acceder a las plazas, que, aunque con un leve movimiento de la palcanca en el lateral del respaldo abatimos éste y movemos hacia delante el asiento delantero, el espacio para subir no es mucho.
Los materiales utilizados en el interior se han actualizado completamente, la consola y el salpicadero son totalmente nuevos, con inserciones en aluminio, dando un aspecto deportivo al interior. La posición del conductor es buena, con todos los mandos al alcance.
En lo que respecta al maletero, es más bien pequeño, aunque se puede ganar algo de espacio abatiendo el respaldo de las plazas traseras, con la consiguiente reducción de espacio para sus ocupanes. Se accede a él mediante un portón abatible hacia la derecha, lo que dificulta su apertura si se aparca cera de algún coche u otra clase de obstáculo.
En definitiva, es uno de los todoterrenos más pequeños del mercado, pero con las aptitudes de los grandes, poco tragón y con un precio ajustado.
Texto: Mario Serrano