Esencia personal
04/07/2008 - Prueba
Nunca es tarde si la dicha es buena. Un refrán que bien ha sabido aplicarse la marca japonesa con su magnífica mecánica diesel que ha tardado más de tres años en ver la luz desde que se diera a conocer su realización. Todo ello sin perder la particularidad habitual a la que nos tiene acostumbrados Subaru: cinco cilindros opuestos horizontales y la tracción total para una berlina de buenos modales, que destaca por su notable relación prestaciones/consumos.
Parecía mentira hace unos años que una marca como Subaru se decidiese por la incorporación de una mecánica diesel de elaboración propia, que ampliara su oferta de gama y pudiera competir de tú a tú con sus oponentes europeos en igualdad de condiciones. Para aquellos que sean neonatos en el conocimiento de este prestigioso fabricante diremos que sus modelos no son cualquier coche al uso sino que llevan impregnados toda la tecnología y el buen hacer de una marca que ha cautivados numerosos títulos, fruto de su extensa experiencia en competición. Legacy y Outback fueron los primeros productos en portar esta particular mecánica de dos litros con cuatro cilindros horizontales opuestos, cuyo cigüeñal se encuentra situado en posición longitudinal. El por qué de su utilización lo veremos más adelante con argumentos que ratifican que sí ha merecido la pena tanto esfuerzo.
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Texto: Bienvenido Alcántara/Fotos: Álvaro Jiménez