Tan revolucionario como eficaz
25/05/2009 - Prueba
Ni en línea ni en V. La elección de Subaru para su motor diésel fue la configuración Boxer: cilindros horizontalmente opuestos como en sus motores de gasolina. La elección suponía sin duda un reto porque comportaba optar por una arquitectura inédita en el panorama mundial. Ningún fabricante cuenta con motores diésel que empleen esta solución. El tiempo, y sobre todo una prueba, confirman que la idea merecía ser tenida en cuenta por las ventajas que comportaba a priori. Lo cierto es que los clientes de Subaru, muy fieles a la marca y a su particular interpretación de la mecánica aplicada a los automóviles, han tenido que esperar mucho –quizás demasiado– para poder contar con una alternativa de gasóleo que además fuese competitiva en cuanto a consumo y eficiencia en un mercado de clara soberanía diésel donde la mayoría de los fabricantes acumula una larga experiencia.
Poco a poco, el motor 2.0 Boxer Diesel de Subaru, que rinde 150 CV en la mayoría de modelos, ha ido incorporándose a toda la gama y es en el Impreza, el modelo más popular y de mayores ventas (desde 22.000 euros con este motor) dónde se le puede extraer todo su potencial, especialmente en el plano dinámico.
Texto: Narcís Reixach
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