Utilitario con mayúsculas 26/04/2011 - Prueba
Teníamos ganas de comprobar cómo es el día a día con un coche eléctrico. Los contactos que hasta el momento habíamos tenido con algunos eléctricos de diferentes marcas nos habían dejado un buen sabor de boca. Pero también nos quedaba la duda sobre si esas sensaciones no se volverían en contra con un uso intensivo a diario del coche, condicionadas por la diferente rutina de utilización y mantenimiento que requiere un vehículo eléctrico frente a uno convencional o de combustión.
Después de una semana de ir y volver del trabajo y de recorrer el área metropolitana de una gran ciudad como Barcelona con el Smart ED, podemos confirmar que efectivamente, este coche es toda una realidad, no una promesa. Su conducción no requiere no una mínima adaptación si estás acostumbrado al cambio automático. Y su mantenimiento, tampoco: sólo acordarte de enchufar el coche al llegar a casa y listo (siempre que tengas dónde hacerlo, claro está). Esta rutinaria tarea se hace aproximadamente cada tres días si tienes el trabajo a 15 kilómetros de casa, como es mi caso.
La autonomía, por lo tanto, es suficiente para el uso al que ha sido destinado. Ahora bien, debes tener bien claro que se trata de un utilitario puro y duro. Olvídate de hacer viajes de más de 100 kilómetros sin calcular dónde volver a recargar (y esto requiere ocho horas de espera). Esto es tarea harto difícil, por no decir imposible, fuera de las grandes ciudades. Incluso dentro de ellas el sistema de recarga no llega a ser todo lo práctico que desearíamos. Aquí os lo explicamos.
Texto: Jaume Gustems
Fotos: Eloy García