Skoda Roomster Scout 1.9 TDI

 

Ejercicio de cosmética

02/04/2008 - Prueba

Siguiendo la moda de transformar turismos en vehículos aptos para circular por pistas, los llamados «Crossover», la marca checa Skoda ha hecho un ejercicio de transformación de su, ya de por sí original, Roomster, para adaptarlo a los gustos de un posible comprador con ansias de aventuras fuera del asfalto. El problema es que esa transformación se ha quedado corta, porque aparte de las protecciones de plástico alrededor del coche y en los bajos de la carrocería, las aptitudes diferenciadas para circular fuera del asfalto, en comparación con el resto de la gama son nulas. No hay mayor altura al suelo y no hay tracción a las cuatro ruedas. Para colmo, el coche viene de serie con unos incomprensibles neumáticos de bajo perfil montados en llantas de 17 pulgadas, que hacen que el Roomster Scout no haga de las pistas y caminos su lugar adecuado. Más bien es una ampliación de gama con un modelo más equipado y limitado a sólo dos motirizaciones. En lo que si destaca esta versión, como el resto de la gama, es en la modularidad de su interior, amplio y adaptable a nuestras necesidades.

 

 Calificación 7,5
Acabados 7
Habitabilidad 8
Capacidad de carga 9
Visibilidad 8
Equipamiento 8
Sonoridad 6
Motor 7
 
Seguridad 7
Velocidad 8
Aceleración 8
Consumo 7
Dirección 8
Comportamiento 7
Calidad / precio 7

 

 

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Texto: Mario Serrano/Fotos: Álvaro Jiménez


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