Suave y silenciosa deportividad
02/12/2009 - Prueba
Para disfrutar de una conducción divertida y emocionante no es preciso recurrir a costosas y potentes versiones deportivas, como el propio Seat León Cupra R de 265 CV, el Volkswagen Golf GTI de 211 CV o el Mégane Renault Sport RS de 250 CV.
Con productos como este Seat León 1.8 TSI de 160 CV DSG con cambio automático secuencial de 7 velocidades, es posible alcanzar un nivel de dinamismo realmente alto gracias a la efectividad del chasis del compacto español, al enorme potencial mecánico de los propulsores TSI del Grupo Volkswagen y a la excepcional transmisión DSG de doble embrague, que redondea este modelo consiguiendo una suavidad de marcha prodigiosa y un consumo muy ajustado. Con todo, este vehículo ofrece un estupendo compromiso para cada día y para todo uso pero con una deportividad “latente” que puede aparecer en el momento que el conductor lo estime conveniente.
Para obtener esas sensaciones no habrá que sufrir una suspensión dura y seca, un mantenimiento caro y frecuente y un consumo desorbitado: basta con colocar el cambio en posición S, estirar las marchas un poco más y hundir el pie derecho en el pedal para gozar de su refinada deportividad.
Texto y fotos: Narcís Reixach