9-5 2.2 TiD Station Wagon


Saab 9-5 2.2 TiD Station Wagon

La comodidad de lo senzillo

La versión Probada es Station Wagon con equipamiento Arc y propulsada por un motor turbodiesel 2.2 con intercooler, el mismo que monta el Opel Vectra, lo que le permite alcanzar los 120 CV.

En Saab soplan vientos nuevos impulsados por General Motors, fruto de estos vientos es la nueva generación de vehículos ofrecidos por la marca sueca y en concreto este 9-5, primer producto nacido bajo las alas del gigante americano. La versión Probada es Station Wagon con equipamiento Arc y propulsada por un motor turbodiesel 2.2 con intercooler, el mismo que monta el Opel Vectra, lo que le permite alcanzar los 120 CV (cinco menos que su hermano 9-3 con el mismo motor). Cifra que se nos antoja algo baja, a tenor de la cilindada que gasta.

Además, la caja de cambios con relaciones demasiado largas supone un condicionante a la hora de sacarle partido a este motor. Por contra, su funcionamiento es suave y muy elástico, ya que desde sólo 1.500 vueltas tira del coche con decisión hasta las 4.000 donde se encuentra su techo. La aceleración es excelente, pero las recuperaciones se ven penalizadas por la relación de la caja de cambios, demasiado larga, obligándonos a utilizar más de lo debido la palanca para bajar marcha si queremos hacer un adelantamiento rápido y seguro. No obstante, si tenemos claro esto último, el 9-5 2.2 TiD es capaz de afrontar cualquier tipo de carretera, por muy sinuosa que se nos presente.

No es un coche tragón a pesar de su cilindrada, es capaz de recorrer 650 kilómetros con un depósito y sin importar el tipo de carretera por el que circule. Por cierto, el depósito de gasolina es sorprendentemente pequeño (61 litros) para el coche que es.

El comportamiento es excelente, hay que tener en cuenta que el acabado Arc está enfocado más hacia la comodidad que hacia la deportividad. No obstante, gracias a que dispone de unas vías más bien anchas, el vehículo disfruta de una estabilidad muy buena, con una reacción a las órdenes del volante rápida y precisa. La dirección dispone de un sistema que se endurece con la velocidad, quizá demasiado cuando circulamos por autopista.

La suspensión sigue la misma tónica que el resto del coche, Raya a un gran nivel y cumple con su cometido, que no es otro que absorber las irregularidades del asfalto, si no son muy grandes. En la zona baja del cuentavueltas el rumor del motor pasa excesivamente al habitáculo, desapareciendo en cuanto el motor coge alegría.

Austeridad y confort

El puesto de conducción, o de pilotaje, a tenor del tradicional estilo en el diseño del salpicadero, imitando el cuadro de instrumentos de los aviones, no llega a la austeridad germana pero aparece limpio de cualquier elemento accesorio. La información fluye con claridad por sus dos plantallas, una en el centro del velocímetro y nos informa de puertas abiertas, frenos, luces, etc. y otra táctil en la consola central, integrada en el equipo de música, y nos da información del propio equipo de musica y del navegador integrado.

El habitáculo es generoso, con suficiente anchura como para albergar a cinco adultos, y altura para que los Altos no tengan sensación de agobio. A pesar de su estilo aerodinámico, la línea del techo está bastante alta. Por otra parte, la salida de las plazas traseras se hace muy fácil, gracias al espacio disponible. Lo mejor del maletero es su aprovechamiento, por sus formas regulares y su piso deslizante y liso. No es muy Alto pero aún así los 425 litros que disfruta son bastante uniformes.

El diseño estético sigue siendo, una versión más, excelente. Ha cambiado lo suficiente para adaptarse al tiempo presente, pero sigue manteniendo esa imágen característica de los Saab.

En lo que a seguridad se refiere, la marca siempre ha disfrutado de un prestigio sólo comparable a modelos de mayor porte. La unidad Probada dispone de airbags frontales y laterales de serie, pretensores de cinturones con sistema inteligencia ante impactos, protección de los asientos traseros contra desplazamiento de carga, reposacabezas activo, etc.

Texto: Mario Serrano
Fotos: Visctor M. Gascón

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