Ahora lo entiendo 27/10/2010
Todas las marcas, premium y generalistas, tienen sus defensores y detractores, pero hay que reconocer –y por favor que no se moleste nadie–, que Porsche es el deseo íntimo de muchos de los redactores que se dedican y pueden disfrutar día a día del mundo del motor.
Prácticamente nos encontramos cada semana unos con otros y en las diferentes charlas, conversaciones, ratos de conducción probando un nuevo modelo de una marca u otra, muchos de ellos me han reconocido que si pudieran, “sería Porsche” el coche que aparcarían en su garaje. ¿El modelo? Depende de para qué.
Porsche Ibérica, en colaboración con De Dietrich y HP, organiza un año más su tradicional Escapada Deportiva periodistas. Estos días he tenido la oportunidad de probar prácticamente toda la gama en carretera y en circuito… y ahora lo entiendo.
La marca habla de “Código genético” cuando se refiere a al ADN de Porsche, cargado de sensaciones y de deportividad. Unas sensaciones que, gracias al Porsche Intelligent Performance (Prestaciones inteligentes de Porsche) se consigue una conducción eficiente y segura, sin perder dinamismo ni velocidad. Y es cierto. Te puede parecer más o menos bonito pero si no lo pruebas… Es como la alta cocina: oler, ver y probar. Y eso he hecho.
En ruta y en circuito
Los hemos probado por vías rápidas, carreteras tranquilas de curvas y bellos paisajes y también en circuito. Por mis manos y mis pies han pasado el Cayenne Hybrid, el Panamera y Panamera 4, el Cayman, el 911 Carrera y me quedé con las ganas del Boxster y el Boxster Spyder, pero el tiempo no me dio para más. Conducir uno de estos coches es un gustazo, realmente una sensación diferente. Por todo; por lo que significa, por la seguridad que te da el coche y, en general, por lo divertido que es. Al colocar las manos sobre el volante y acariciar la suavidad de su tacto, al notar los pedales bajo mis pies y repasar con la mirada el cuadro de mandos y toda la botonería, algo empezaba a despertar en mí. Contacto; adelante.
La primera prueba en circuito: el Launch Control. Se trata de arrancar como en la Fórmula 1, con el pedal del freno a fondo y el acelerador también, llegando a 6.000 revoluciones, con un Panamera 4 (tracción a las 4 ruedas).
–Suelta– me dice el monitor –Sigue, sigue, no frenes hasta que veas los dos conos. Sigue… ¡Ahora, hasta el fondo! – y mi pie de derecho cambia rápidamente del pedal derecho al izquierdo para clavarse en el suelo del coche. Las gafas de sol de la compañera que va en el asiento trasero salen disparadas hacia delante.
–Bien– me dice el monitor –. Hemos alcanzado, en apenas 80 metros, los 100 km/hora y, nos hemos detenido 25 metros después de haber clavado el freno.
Y esto te da seguridad.
La siguiente prueba es comprobar el funcionamiento de los sistemas de seguridad activa ABS y ESP, que evitan, por ejemplo que el coche se descontrole en superficies mojadas. Frenada en mojado y acelerón en curva húmeda. Una rotonda y acelerar a fondo; efectivamente el coche no se va. La cosa cambia cuando apretamos el botón que desconecta este sistema: casi dos trompos completos, con el Boxster.
Ya tenemos adrenalina, seguridad y diversión.
Ahora tienen que demostrar la potencia de sus sistemas en circuito. Para eso llega la tercera prueba. Empezamos con unas vueltas como copilotos de la monitora. Tres vueltas en un trazado corto, pero muy revirado. Y ahora me toca a mi:
Primera vuelta: “A ver cómo va ésto”.
Segunda vuelta: “¡Uy!”
Tercera vuelta: “Mola”.
Cuarta vuelta “¿Puedo dar otra?”
Quinta vuelta: “No hay duda, esto es lo mío”.
Seguramente no lo he hecho perfecto. Seguramente muchos de los que ahora estáis leyendo lo habríais hecho mejor; pero os puedo asegurar que no os lo habríais pasado mejor de lo que me lo he pasado yo. No, eso es imposible. Ahora lo entiendo… todo.
Texto: M. Nerín