Eternamente joven
16/1/2009 - Prueba
Con 45 años a sus espaldas, el incombustible 911 no deja de sorprendernos en la búsqueda por alcanzar la perfección y en ésta última entrega va por buen camino. La adopción del sistema de tracción integral de su hermano Turbo, junto al nuevo motor – seis cilindros bóxer, por supuesto –asociado a la caja de doble embrague le otorgan mayor comodidad, efectividad y rapidez que la primera generación del 997.
Incombustible cómo pocos el 911 vuelve a presumir de su buen estado de forma y qué mejor manera de hacerlo que con la tracción total – basada en la que emplea su hermano mayor el 911 Turbo –, que sustituye el embrague viscoso encargado de repartir el par entre ambos trenes por uno multidisco bañado en aceite, gestionado de forma electromagnética. Esta solución permite que todos los sistemas del vehículo como el ABS, el control de estabilidad (PSM), la dirección, el motor o el nuevo cambio, cooperen entre sí permitiendo actuar a la tracción de forma preventiva.
Junto a este importante cambio se añaden otros dos tan importantes como éste en la búsqueda de obtener una mayor eficiencia sin perder un ápice en deportividad como es la transmisión de doble embrague PDK (Porsche-Doppelkupplungsgetriebe) y el nuevo motor de inyección directa. Acompáñenos por un momento en este gratificante viaje plagado de sensaciones.
Texto: Bienvenido Alcántara/Fotos: Álvaro Jiménez