Outlander 2.4


Mitsubishi Outlander 2.4

Espacio y versatilidad en todos los terrenos

Con el nuevo Outlander 2.4, Mitsubishi sigue apostando por un concepto de vehículo que conjuga magníficamente las características de un coche familiar deportivo con las de un todoterreno. Si el que monta el motor 2.0 ya ha sido aplaudido por su notable rendimiento, con esta motorización superior las sensaciones aumentan tanto en tierra como en asfalto: los 160 CV del 2.4 y la tracción total son los "culpables".

Nada mejor que el lanzamiento del Outlander 2.4 para poder celebrar el treinta aniversario de la llegada de Mitsubishi al mercado europeo. Una apuesta muy fuerte de la marca japonesa, el Outlander supone el primero de los 14 productos nuevos que se lanzarán en los próximos cinco años. Con especial interés se espera la llegada el próximo verano de la Outlander Turbo, con una potencia de 215 CV.

Presentado por primera vez en Europa en el Salón de Ginebra de 2003, es el primer vehículo totalmente nuevo que lanza Mitsubishi Motors desde 2000. Y resalta esa combinación de berlina familiar y todoterreno, con unas prestaciones deportivas que hace que "vuele" en carretera y que se mueva con soltura en caminos y pistas reviradas. Por eso pertenece al segmento de los SUV (Sports Utility Vehicles o Vehículos Deportivos Polivalentes), coches concebidos para circular casi siempre por carretera y dotados de la seguridad que proporciona la tracción a las cuatro ruedas sin necesidad de caja reductora y desarrollos muy cortos.

El Outlander empieza llamando la atención por un diseño más "radical", sobre todo en el eje frontal, donde la parrilla dividida acoge el emblema de los tres diamantes en el centro (cromado y realzado en tres dimensiones). La robustez que desprende el modelo viene marcada por elementos como la parte inferior del paragolpes, amplia y envolvente, los faldones laterales en tonos oscuros, los paragolpes en dos tonos y las barras del techo, fabricadas con tubos muy gruesos y con capacidad para transportar hasta 80 kg de peso.

En el interior, sobriedad y elegancia son las características que lo identifican, con detalles como el reloj analógico y los embellecedores Cromados. Se echa en falta mejores acabados, sobre todo en el salpicadero, teniendo en cuenta la vocación de berlina familiar con la que nace.

Más potencia

Con la inclusión del nuevo motor de 2.400 centímetros cúbicos, equipado con control electrónico de distribución "MIVEC", el Outlander 2.4 desarrolla 160 CV a 5.750 rpm (216 Nm a 4000 rpm), obteniendo una velocidad máxima de 203 km/h, y pasando de 0-100 km/h en 9,9 segundos. Aún siendo buena la relación cubicaje-potencia, al comparar esta versión con la 2.0 (136 CV a 6.000 rpm, con caja de cambios es manual de 5 velocidades), las diferencias no son grandes. Con todo, hay que destacar que, especialmente en carretera, la conducción resulta brillante, y si optas por pistas y caminos el disfrute es completo.

Cambio automático y secuencial

Una de las innovaciones tecnológicas es la caja de cambios automática y secuencial INVECS-II de 4 velocidades, que incorpora de serie. La unidad INVECS-II permite memorizar los hábitos de conducción y ajustar la programación del cambio de marcha a cada conductor. La unidad de control electrónico de la transmisión también analiza el accionamiento del acelerador y del freno, así como la situación de conducción, para determinar las preferencias del conductor y adaptar el cambio de marchas en consecuencia. Así, para una conducción suave y más predecible, un sistema de control de respuesta minimiza la fluctuación del par, indicando al motor que reduzca temporalmente el par durante los cambios de marcha.

Asimismo, INVECS-II incluye también un modo deportivo, incorporando un cambio secuencial de reacciones más rápidas. Para una mayor comodidad, en condiciones de tráfico urbano la transmisión cambia automáticamente a primera y se detiene. También es posible realizar arranques en segunda más seguros, para obtener mejor tracción en superficies deslizantes. El panel de instrumentos incluye un indicador de marcha seleccionada.

Tracción total permanente

La tracción 4X4 (o tracción total permanente) del Outlander 2.4 permite al vehículo circular por cualquier tipo de terreno, pero sobre todo aporta aún más seguridad cuando se conduce por carretera. Desarrollado a partir del sistema que incluye el Lancer Evolution, el sistema mecánico de tracción a las cuatro ruedas destaca por su diferencial central con unidad de acoplamiento viscoso (VCU), una especie de embrague multidisco que evita el subviraje y el efecto de frenada y que actúa especialmente en condiciones de menor adherencia (hielo, arena o grava).

El chasis del Outlander es monocasco. Su rigidez, además de otras medidas adoptadas para evitar los ruidos y las vibraciones, permite una conducción más silenciosa y suave, mejor respuesta de la dirección y excelente estabilidad en curva. Todo ello, unido a su ligereza, proporciona un Alto índice de seguridad, resistencia a la torsión y protección para el conductor y los pasajeros. La suspensión es independiente a las cuatro ruedas, la delantera de tipo McPherson y barra estabilizadora y la trasera multibrazo. Ambas suministran un aplomo y una comodidad similares a las que proporciona una berlina.

COCHES.NET pudo comprobar la Eficiencia de este sistema durante la presentación de esta nueva motori-zación, en un marco incomparable como es la zona de la Arquitectura Negra, en Guadalajara, donde se alternan tramos de pistas rápidas con otros más revirados. El Outlander "se agarra" al suelo con brillantez y permite disfrutar al máximo tanto de una conducción deportiva como de una más tranquila.

Los brazos de la suspensión están colocados a mayor altura para salvar los baches y sacudidas fuera de carretera. La dirección es de piñón y cremallera, asistida, con un diámetro de giro de 11,4 m. Los frenos delanteros son discos ventilados, mientras que los traseros son también discos de tipo macizo, que aumentan la eficacia del freno de aparcamiento. El sistema se ve completado con el antibloqueo de frenos ABS con distribución electrónica de frenada EBD.

Completo equipamiento

Pilares reforzados, barras laterales, arcos en el techo e incluso la propia estructura del tablero de instrumentos, entre otros, se encargan de reducir la deformación del habitáculo.

En el interior se incluye doble airbag frontal y lateral para conductor y acompañante. Las fijaciones ISO-FIX CRS de los cinturones de seguridad son ajustables, y el sistema de cierre centralizado de las puertas tiene una función de desbloqueo en caso de impacto.

Entre los principales elementos de serie, hay que citar los elevalunas eléctricos con sistema antiatrapamiento, el cierre centralizado, el aire acondicionado, las llantas de aleación, el equipo de audio con CD, el doble techo solar, climatizador automático y los revestimientos en símil de madera de caoba.

El spolier trasero con tercera luz de freno integrada y el cambio automático secuen-cial "Sports Mode", también de serie, contribuyen a enfatizar la marcada orientación deportiva del Outlander 2.4.

Texto: Óscar Izquierdo


 

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