Un animal ahora domesticado
13/02/2009 - Prueba
El famoso “Evo”, uno de los modelos más radicales de Mitsubishi, domestica su carácter en su décima entrega a base de tecnología, que le hace más efectivo aunque menos juguetón que antaño. Todo ha sido pensado para ampliar su clientela, por ello cuenta ahora con un mayor refinamiento y equipamiento, que encarecen su precio… aún así continúa siendo un producto tentador.
Con diez generaciones a sus espaldas, esta berlina de cuatro puertas es la fiel heredera del modelo de competición, que lograra un extenso palmarés entre el que se incluye cinco títulos absolutos en el Mundial de Rallyes (cuatro en la categoría de pilotos y uno en la de fabricantes). La historia del mítico modelo de calle comenzó hace 36 años cuando en 1973 hizo acto de aparición el Lancer 1600 GSR, aunque la denominación Evo no la portaría hasta 1992, año en el que nacería el Lancer Evo I. Dicho modelo incorporaba un 1.8 litros turbocomprimido de 192 caballos de potencia y tracción a las cuatro ruedas. De esta manera, Mitsubishi comenzaría a aplicar la tecnología de competición a sus modelos de serie.
Con la llegada del nuevo Evo, Mitsubishi vuelve a sus orígenes suprimiendo la denominación Evo X – más conocida en los ambientes en los que se desarrolla la competición automovilística – por el de únicamente Evolution, pues los ingenieros japonenses han querido dar un giro radical al concepto de esta versión queriendo indicar con esta nomenclatura que se trata de un coche totalmente nuevo y no una evolución del anterior.
Texto: Bienvenido Alcántara/Fotos: Álvaro Jiménez