Mini Challenge: Prueba en circuito

Mini Challenge Diversión maximizada 26/05/2010 - Primer contacto 

Con motivo de la presentación de la segunda edición de la Mini Challenge, la competición monomarca basada en este popular utilitario premium, Coches.net tuvo la oportunidad de rodar en circuito con una de las unidades de la copa.

Uno de los grandes atractivos de esta categoría es que por unos 55.000 euros (poco dinero en relación a lo que cuestan otras competiciones de este estilo) es posible disfrutar de la competitividad y la diversión que nos asegura este certamen, en el que la igualdad mecánica está asegurada. Precisamente este factor se logra con la limitación de las modificaciones respecto a un coche “de calle”. El resultado es un nivel de diversión altamente estimulante.
El coche en el que se basa la competición es un Mini John Cooper Works preparado para resistir un uso intensivo en pista. Tras algunas vueltas al circuito del Jarama pudimos comprobar que la conducción no difiere excesivamente a la de una versión “normal”, con las lógicas adaptaciones que requieren las carreras.

Lo primero que se hace evidente es que el habitáculo es muy pequeño y el puesto de conducción, muy reducido por la presencia de las barras de seguridad y el asiento de competición tipo bacquet. También los pedales, específicos para carreras, están situados muy juntos, sobre todo el embrague y el freno, aunque también el acelerador para facilitar las maniobras de punta-tacón. Tal es la estrechez del interior que es preciso colocar el volante, marca Sparco, una vez acomodados en su interior, ya de otra manera es imposible sentarse en el asiento Recaro con cinturones de seis puntos de anclaje. 

El ambiente interior es imponente y muy racing: display digital de datos debajo del cuentarrevoluciones, botón de corte de corriente, de accionamiento de extintor, barras antivuelco en forma de jaula de seguridad…

En cuanto a las sensaciones de conducción, el Mini Challenge es verdaderamente estable, lo que lo hace especialmente adecuado para circuitos pequeños y muy revirados, en los que su corta batalla y longitud son una ventaja para su agilidad y maniobrabilidad. La dirección es muy directa, sin derivas ni inercias y con un aplomo muy bueno.

Por lo que se refiere a la potencia, es igual a la de un John Cooper Works, es decir, monta un bloque idéntico al del modelo de serie: 1,6 litros turbo de 211 CV con un par motor de 260 Nm (280 Nm con la función “overboost”) que le permite alcanzar una velocidad punta de 240 km/h con una aceleración de 0 a 100 km en 6,1 segundos puesto que el peso del conjunto no llega a los 1.100 kg, lo cual supone unos registros considerablemente altos.


Texto: Narcís Reixach


Fotos


Sumario de Mini Challenge: Prueba en circuito:

3 comentarios de nuestros usuarios

#3   MiniCooperS  31/05/2010 | 1:03

Yo tengo un mini cooper S con kit de turbo a 300cv y madre mia...eso si que anda:) me paso por la pieda a tol mundo:)

#2   FCO.JAVIER  27/05/2010 | 14:11

ami tanbien m gustaria probar un mini de competision y en un gran circuito,seria todo un sueño....

#1   Marcos  27/05/2010 | 11:06

Ya me gustarí a mi probar alguna vez uno de estos...

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