Tercera generación 13/01/2011 - Novedad
Fue en 1996 cuando el primer SLK vio la luz. Ya entonces este modelo causó sensación por su techo rígido retráctil, algo que le permitía pasar de ser un roadster descapotable a un coupé. Ahora, en su tercera generación, el techo del SLK vuelve a impactar, pero esta vez por ser retráctil y panorámico. Y es que nunca antes un vehículo se ha beneficiado de un techo como el que monta el nuevo SLK Roadster. Mercedes-Benz lo denomina “Magic Sky Control”, pues, además, se oscurece al gusto del conductor con solo pulsar un botón. Eso sí, es opcional, porque el techo de serie sigue siendo de chapa y pintado del color de la carrocería.
Claro que la innovación de Mercedes-Benz va mucho más allá de cuestiones, digamos, estéticas. Por ejemplo razones de confort y practicidad han llevado a los ingenieros de la marca de la estrella a sustituir los clásicos paravientos por unas lunas basculantes de plástico transparente montadas detrás de los arcos protectores que tanto el conductor como el acompañante pueden activar en cuestión de segundos.
Por otro lado la nueva estructura de la carrocería del SLK es más refinada, el capó y las aletas son de aluminio; y se ha reducido el coeficiente aerodinámico de 0,32 a 0,30.
En cuanto a la seguridad el nuevo SLK incorpora multitud de avanzados sistemas de asistencia a la conducción. Ejemplo de ello son el sistema de detección de fatiga “ATTENTION ASSIST”, que incluye de serie, y el sistema de protección preventiva de los ocupantes “PRE-SAFE”, que puede frenar el vehículo de forma autónoma si detecta riesgo de colisión por alcance.
Uno de los principales rivales del SLK Roadster es el BMW Z4 Roadster.
Texto: Cristina Mallenco
De relevancia
Destacamos: Tres versiones, tres modos de conducción
Las tres versiones que se pondrán a la venta del nuevo SLK vendrán equipadas con los nuevos motores con inyección directa de gasolina. Habrá dos propulsores de cuatro cilindros y el nuevo V6 de 306 CV que da lugar al tope de gama: el SLK 350 BlueEFFICIENCY. Las principales características del nuevo V6 son la inyección directa de gasolina de tercera generación, inyectores piezoeléctricos y encendido por chispas múltiples. Acelera de 0 a 100 km/h en 5,6 segundos y acredita un consumo medio de 7,1 l/100 km.
Respecto a las versiones propulsadas por los motores de cuatro cilindros, la oferta arranca con el SLK 200 BlueEFFICIENCY que cuenta con una potencia de 184 CV. Puede montar opcionalmente el cambio automático 7G-TRONIC PLUS con el que logra un consumo medio homologado de 6,1 l/100 km. 7 segundos es lo que tarda en completar el 0 a 100 km/h y 237 km/h su velocidad punta.
Completa la gama el SLK 250 BlueEFFICIENCY, rinde 204 CV y equipa de serie el cambio automático 7G-TRONIC PLUS. El consumo medio que refleja su ficha técnica es de 6,2 l/100 km, consigue acelerar de 0 a 100 km/h en solo 6,2 segundos y alcanza una velocidad máxima de 243 km/h.
Tren de rodaje a elegir
Mercedes-Benz ha dispuesto tres variantes de tren de rodaje para el nuevo SLK.
El básico cuenta con la suspensión mecánica convencional, el intermedio incorpora muelles y amortiguadores más rígidos para logra un comportamiento más deportivo y el más completo ofrece un paquete dinámico que incluye regulación progresiva de los amortiguadores de forma automática, una dirección más directa que la convencional y el denominado Torque Vectoring Brake de Mercedes-Benz que actúa frenando la rueda trasera del lado interior de la curva para ayudar a definir los giros y lograr mayor estabilidad.