Vale para todo 12/11/2010 - Prueba
La variante familiar de la Clase E es un clásico en la gama de Mercedes, de hecho, esta ya es la quinta generación de un modelo que nació en 1977 (W123). Estamos ante un coche que ofrece todo el lujo y confort de un Clase E, con el plus de su capacidad de carga y versatilidad interior. Además, su imagen ya no tiene las connotaciones negativas de antaño, sino todo lo contrario, pues se relaciona con un espíritu joven y aventurero.
La versión que hemos probado es el segundo escalón de la oferta diésel, por encima del E200 CDI (170 CV), y por debajo de los E300 y E350 CDI, ambos con motores V6 y con 231 y 265 CV, respectivamente. El propulsor de cuatro cilindros de nuestro protagonista (250 CDI) no es tan exquisitamente fino como los de seis cilindros, pero obtiene un sobresaliente en todos sus apartados. Y con 204 CV y 500 Nm, ofrece unas prestaciones sensacionales y un increíble consumo medio de 5,7 litros cada 100 kilómetros.
Lo cierto es que, tras probarlo, se le pueden encontrar muy pocos defectos a este coche. El mayor de ellos su precio, muy competitivo frente a sus rivales, pero asequible sólo para unos pocos. Porque en casi todos sus apartados (comportamiento, equipamiento, acabado, seguridad…) roza la perfección.
Texto: Fernando Carrión