Deportividad y sostenibilidad
12/03/2010 - Primer contacto
Para que la ecología cobre la importancia que en su día tuvo la seguridad a la hora de adquirir un vehículo, los fabricantes deben conseguir que lo relacionado con el ahorro energético y el medio ambiente sume en lugar de restar. Así, no se logrará una implantación masiva de estas tecnologías a no ser que su presencia se advierta sólo en los aspectos positivos y no en los negativos. Mazda va por el buen camino en este sentido gracias a productos como el de la prueba. El Mazda 2.0 l DISI i-Stop logra reducir consumos y emisiones con una tecnología pionera que no le impide desplegar un rendimiento mecánico y prestacional considerable.
Para ello emplea un sistema de corte de ralentí altamente eficiente, que unido a la inyección directa de gasolina de este bloque se traduce en un 14% menos de consumo respecto a un 2.0 convencional como el que montaba la primera generación del modelo. Lo más destacado de este dispositivo de parada y arranque automático, que poco a poco va popularizándose en el mercado, es que emplea energía de combustión para volver a arrancar el motor rápidamente con sólo una pequeña ayuda del motor de arranque y sin consumir combustible en exceso. Gracias a ello es posible (por los 23.250 euros que cuesta el acabado Sportive ensayado) disfrutar de mayor confort en la conducción, con menores ruidos y vibraciones cada vez que el motor vuelve a funcionar tras detenerse en los semáforos.
Texto y Fotos: Narcís Reixach