Estética singular, equipamiento superior a la media de su segmento y motor diesel de última generación. Son los tres ingredientes que presenta este utilitario urbano llegado de la mano de Lancia y que está dispuesto a seguir conquistando, ya en su tercera generación, los corazones de aquellos que se decanten por un vehículo de esta características sin renunciar al lujo de las grandes berlinas. De una estética cuanto menos innovadora y vanguardista, el nuevo Ypsilon aborda un diseño suave de líneas, frontal provisto de gran calandra y grupos ópticos que parecen estar esculpidos en el capó.
El coche guarda los rasgos estéticos que han identificado a sus hermanos mayores, Phedra y Thesis. Su elegante estampa recorre los laterales y su imagen parece alargarse gracias a una sinuosa línea horizontal, que muere en una zaga bien rematada por los sinuosos faros situados a ambos lados de un amplio portón. La exclusividad se transfiere a un interior de buen gusto, donde se emplean materiales
de Calidad en sus guarnecidos y acabados. En esto parece aproximarse más a berlinas propias de los segmentos superiores. Una percepción ésta que se aprecia nada más sentarse a bordo del mismo: volante de ancho aro y realizado en cuero, completa consola central con climatizador y ordenador de a bordo, además de salpicadero cubierto de un tejido satinado en tonalidad grisácea, agradable al tacto y a la vista.
Los asientos están realizados en un tejido de red, como el de los monos impermeabilizados, combinados en una tonalidad amarilla, lo que aportan de un aire náutico al conjunto, denominado Glamour por el fabricante.
Como elementos adicionales encontramos el cuadro de mandos, con el velocímetro y cuentarrevoluciones situados en el centro de la consola central, lo que resulta tan práctico, ya que obligan a desplazar ligeramente la vista para certificar la velocidad a la que circulamos o simplemente para cercionarnos del régimen de vueltas al que circula el motor. Por lo demás, todos los mandos guardan una disposición lógica en un conjunto bien distribuido y que goza de un manojo intuitivo de los mandos.
Cómodo el puesto de conducción, donde falta la regulación en altura, además de la lumbar, que se combina con la regulación del volante. Dichos asientos se muestran bastante confortables gracias a su larga banqueta y a una correcta sujeción lateral.
La ganancia en altura
En cuestiones de habitabilidad, el Ypsilon no se ha querido quedar atrás de la tónica general del segmento en la conquista de un mayor espacio interior, acrecentándose sus cotas exteriores respecto a su versión predecesora. Es 55 milímetros más Alto, 14 mm. más ancho y, lo que es más significativo, 95 mm. más Alto, por lo que alcanza los 135 centímetros de altura.
Así las cosas, hay bastante holgura para los pasajeros de talla alta. En un principio, el coche está configurado para cuatro personas y para una quinta plaza habrá que desembolsar 120 euros más sobre el precio final del vehículo.
La ganancia de los pasajeros en las plazas traseras se debe a que podemos desplazar la banqueta, con posibilidad de varias posiciones en su respaldo, lo que permite un mayor acomodo en los largos viajes.
Todo ello también nos hará ganar capacidad en el maletero, donde podemos pasar de los 215 litros iniciales hasta los 305 finales, una cifra que no resulta ser muy generosa a tenor de lo que ofrecen sus rivales.
La planta motriz es un 1.3 JTD Multijet 16 válvulas con tecnología common rail de segunda generación, dotado de turbo e intercooler y capaz de ofrecer una potencia de 70 CV a 4.000 rpm y desarrollar un par motor de 180 Nm a 1.750 rpm.
Cinco fases de inyección
El particular avance reside en contar con un sistema que permite hasta cinco fases de inyección del combustible, lo que lleva a quemar el combustible de forma más gradual, una mayor reducción del ruido y vibraciones, además de un aumento de las prestaciones.
Con esta pequeña aunque gran mecánica el Ypsilon es capaz de mostrar unas prestaciones nada desdeñables: de 0 a 100 km/h en 15,1 segundos y 165 km/h de velocidad punta.
El mencionado propulsor se muestra muy equilibrado y ciertamente refinado, además de ofrecer un buen rendimiento. En el capítulo de las recuperaciones sus 180 Nm a 1.750 rpm tienen mucho que decir, redondeando la situación una contenida cifra en consumo a velocidades moderadas que asciende a 5,7 litros de media a los 100 kilómetros recorridos tras circular por autovías, carreteras convencionales y ciudad.
Asociada a una caja de cambios manual de cinco velocidades situada en la consola central que queda perfectamente al alcance de la mano, cuenta con un tacto demasiado esponjoso, mientras las relaciones del cambio tienden a ser largas con una quinta velocidad más enfocada a contener el consumo.
Puestos en marcha, el Ypsilon resulta ser un vehículo fácil de conducir y, por qué no decirlo, más aún a la hora de aparcar, gracias a una dirección electrohidráulica que aporta el suficiente grado de asistencia para moverlo con total Rapidez al realizar esta maniobra. También es ágil en calles estrechas y se endurece lo necesario cuando circulamos en carreteras a una mayor velocidad. A la hora de afrontar tramos revirados, la suspensión guarda un buen equilibrio entre estabilidad y confort, respondiendo con nobleza ante los cambios de apoyo y con aplomo sobre el asfalto.
Los frenos, discos ventilados en el tren delantero y tambores en el trasero con ABS, se muestran bastante potentes y resistentes a la fatiga.
Lancia ofrece mucho con este vehículo y a un precio razonable: 14.000 euros.
Texto: Bienvenido Alcántara