Un tipo duro
10/09/2008 - Prueba
Duro como el acero, firme y tenaz para avanzar donde otros tienen que detenerse, el Wrangler Rubicon es de aquellos todoterrenos que no se amilanan por muy complicado que sea el terreno. De ti depende hasta dónde quieres llegar, pues estamos ante uno de los 4x4 más puros, rudos y capaces del segmento.
Heredero de aquel mítico Willys que aparecería en plena II Guerra Mundial – en 1942 - con el que el Gobierno norteamericano abastecía a su ejército en grandes series, el Wrangler es el sucesor de aquella serie destinada a ofrecer versiones civiles denominada CJ (Civilian Jeep). Sin embargo, no vería definitivamente la luz hasta 1986 con motivo del Salón de Ginebra. Ahora con la tercera generación presentada en el Salón de Detroit de 2006, sus señas de identidad apenas si han cambiado salvo para adaptarse en mayor medida a los tiempos que corren con la introducción de elementos tan significativos como las ayudas electrónicas y un motor diesel. Su apellido Rubicon no es más que una referencia a su carácter extremo respecto al resto de versiones, motivo por el cual le hace más apetecible a los apasionados del todoterreno. Para ello cuenta con “armas” para una mejor y eficaz conducción “off road”, que lo distinguen de sus demás hermanos de gama, como el hecho de disponer de ejes rígidos más robustos que el resto de la gama - bloqueables al cien por cien - y la desconexión de la barra estabilizadora delantera para un mayor avance.
Texto: Bienvenido Alcántara/Fotos: Álvaro Jiménez